revista de cultura científica FACULTAD DE CIENCIAS, UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO
Busca ampliar la cultura científica de la población, difundir información y hacer de la ciencia
un instrumento para el análisis de la realidad, con diversos puntos de vista desde la ciencia.
       
 
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Medusas, del miedo al
deleite gastronómico
 
Alejandro Puente Tapia y
Alba Nayelli Medina Sánchez
   
   
     
                     
                     
Las medusas son un grupo de depredadores planctónicos con
más de 11 000 especies en el mundo, que se clasifican en tres clases dentro del filum Cnidaria (cnida, ortiga en griego): Hydrozoa, con aproximadamente 1 086 especies, Cubozoa, con 15 especies, y Scyphozoa, con más de 200 especies, principalmente de ambientes marinos, aunque existen especies de hidromedusas de la clase Hydrozoa que habitan aguas continentales.
 
Este grupo de invertebrados son también conocidos en muchos países como aguamalas o aguavivas debido a que cerca de 90% de su cuerpo está constituido de agua y a su toxicidad. Las medusas, y en general todas las especies pertenecientes al filum Cnidaria (corales, anémonas, sifonóforos y gorgonias), presentan como característica distintiva unas células urticantes llamadas cnidocistos, de ahí el origen del nombre de este filum, y entre ellas se encuentra la especie animal más tóxica del mundo: la cubomedusa Chironex fleckeri, que habita principalmente en costas australianas.
 
A lo largo del tiempo las medusas se han hecho populares debido al miedo ocasionado por el veneno de su picadura. La mayoría de los incidentes ocurren por contacto accidental al estar nadando en el mar, al ser pisadas cuando quedan varadas en la playa o al intentar levantarlas —principalmente niños. Los daños causados por estos cnidarios varían desde una leve dermatitis hasta la muerte en pocos minutos. En general, los efectos ocasionados por sus toxinas son un verdadero problema para la salud pública, principalmente en Australia, parte de Asia y en algunos países de América, entre ellos México. Debido a esto, es importante señalar medidas precautorias, especialmente en personas alérgicas, cardiópatas y niños. Las personas que han sufrido una picadura pueden quedar sensibilizadas, de forma que un segundo contacto provoque una reacción más intensa.
 
No obstante, mientras que las medusas son evitadas por los nadadores, en países como Japón, China y Corea, entre otros, varias especies de la clase Scyphozoa son usadas como un alimento cotidiano de consumo popular, todas del orden Rhizostomeae por sus características organolépticas (sabor, textura y color), su gran tamaño, que permite su captura con relativa facilidad, y su elevada abundancia.
 
La pesquería de medusas genera menos ingresos en comparación con las ganancias multimillonarias alcanzadas por pesquerías como la del camarón, peces y cefalópodos, pero la explotación de estos organismos deja ganancias económicas en países como Japón, China y otros del sureste asiático por más de 25.5 millones de dólares anualmente. Aunque el valor que pueden alcanzar las medusas no puede competir con otras pesquerías, la relativa facilidad para capturar grandes volúmenes y el bajo costo de su procesamiento ha atraído a los pescadores, quienes en muchos casos no tienen otra fuente de trabajo.
 
Los primeros registros de consumo de medusas en el mundo provienen de China, entre 232 y 300 a.C.; en el resto de Asia, principalmente en Japón y Corea, la introducción de esta costumbre se debió a la llegada de inmigrantes chinos. Sin embargo, en la actualidad la nación consumidora número uno de estos organismos es Japón, ya que en sus restaurantes se llega a preparar hasta 50% de las medusas comestibles, por lo que importan entre 5 400 y 10 000 toneladas al año.
 
Desde los años setentas, con el aumento de la demanda en el mercado japonés, la pesca de estos organismos se ha popularizado en lugares como Vietnam, Filipinas, Tailandia, Malasia, Myanmar, Indonesia y Singapur; recientemente, en menor escala, su explotación ha comenzado en Australia, eua, India, México y Turquía.
 
En México, la medusa explotada para consumo humano que es muy abundante a lo largo de ambos litorales es la especie conocida como bala de cañón (Stomolophus meleagris), y 100% de la captura se exporta a Malasia, China, Japón y Corea, por lo que se trata de la especie no asiática que alcanza mayor valor en el mercado.
 
 
PLATILLOS CON MEDUSAS
MODO DE PREPARACIÓN
 
Los primeros pasos para cualquier receta con medusas son: cocinar las medusas en agua hirviendo durante uno o dos minutos (esto depende de si se está cocinando la campana, umbrela, o los brazos orales de la medusa, respectivamente), enjuagar en agua helada para cortar la cocción, y eliminar el exceso de sal que trae el producto comercial (medusa deshidratada).
 
Las recetas provienen del libro de A. Schiariti.
Satay Jellyfish
INGREDIENTES
 
Medusa (umbrela)
Harina
Sal
Chile
Aceite
Palillos tipo brocheta
Huevo
PREPARACIÓN
 
• Cortar las medusas en tiras de aproximadamente cuatro centímetros de espesor y engancharlas en los palillos;
• hacer una mezcla al gusto de harina, sal y chile;
• colocar los huevos crudos sobre un recipiente medianamente profundo;
• sumergir la medusa en el huevo de tal manera que esta quede totalmente bañada de huevo;
• freír en abundante aceite aproximadamente 15-
20 segundos o dependiendo de que tan dorada quiera la medusa.
Ensalada de medusas con rábano
INGREDIENTES
 
250 gramos de medusa (campana)
Salsa de soya
150 gramos de rábano
Vinagre
Sal
Mostaza
PREPARACIÓN
 
• Cortar las medusas en estilo juliana;
• colocar las medusas sobre vinagre caliente y sal tearlas algunos segundos;
• enfriar inmediatamente en agua helada y escurrir;
• pelar el rábano y cortarlo en estilo juliana;
• agregar la sal y dejarla marinar por 20 minutos;
• enjuagar en agua corriente y escurrir;
• poner los rábanos en un plato y colocar las medusas encima;
• mezclar la salsa de soya con la mostaza y sal al gusto;
• agregar la mezcla sobre el plato con medusa y rábano;
• como un plus a esta receta puedes aumentarle algunos langostinos.
Ensalada de medusas con pepino
INGREDIENTES
 
Medusas cortadas en estilo juliana
Semillas de ajonjolí
Tofu cortado en cubos
Pimientos
Cilantro y cebolla de verdeo
Aceite de ajonjolí 100% puro
Pepino
Salsa de soya
PREPARACIÓN
 
• Hacer una mezcla de todos los ingredientes con excepción de las semillas de ajonjolí;
• a esta mezcla agregarle después de diez minutos de reposo aceite de ajojonlí al gusto;
• cortar los pepinos de tal manera que estos parezcan pequeños recipientes en donde será colocada la mezcla de los ingredientes;
• tostar las semillas de ajonjolí y después es polvorearlas sobre los pepinos con la mezcla junto con los pimientos.
¡Buen provecho!
 
 
El aprovechamiento comercial de S. meleagris comenzó en el estado de Tabasco en 1999, cuando pescadores locales y empresarios coreanos lo iniciaron con la finalidad de comercializarla en países orientales. En el estado de Sonora la captura de esta medusa se ha vuelto muy popular entre los pescadores locales, desde 2002 ha dado empleo a unos 350 pescadores en promedio, que en el pico de la producción llegan a ser hasta 500.
 
En China y Japón S. meleagris es considerada un manjar y se paga hasta 70 dólares el kilo. La enorme popularidad de este cnidario radica en la gran cantidad de colágeno presente en su cuerpo, que es considerado un excelente retardador del envejecimiento, además de que el producto final es un alimento libre de colesterol y grasas, y se le atribuye el estímulo del flujo de sangre durante el ciclo menstrual en la mujer. En China es usada para el tratamiento de hipertensión, artritis, bronquitis, dolor de espalda y cáncer intestinal. Se piensa que el colágeno es el agente que otorga a ésta y otras medusas algunas de sus propiedades medicinales, ya que es el compuesto esencial del tejido muscular, cartilaginoso y del sistema óseo.
 
El escaso contenido proteico de las medusas hace de éstas un alimento de bajo valor nutritivo, por lo que el producto comercial es usado como botana, platillo de entrada o ingrediente en un sin fin de platillos.chivichago
 
  articulos  
Referencias bibliográficas
 
López-Martínez, J. y J. Álvarez-Tello. 2008. “Medusa bola de cañón: recurso de exportación”, en Revista Ciencia y Desarrollo, núm. 34, pp. 8-15.
Peggy-Hsieh, Y-H, L. Fui-Ming y J. Rudloe. 2001. “Jellyfish as food”, en Hydrobiologia, núm. 451, pp. 11-17.
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Alejandro Puente Tapia
Facultad de Ciencias, Universidad Nacional Autónoma de México
 
Alba Nayelli Medina Sánchez
Facultad de Ciencias, Universidad Nacional Autónoma de México
 

 

como citar este artículo

Puente Tapia, Alejandro, Medina Sánchez y Alba Nayelli. (2010). Medusas, del miedo al deleite gastronómico. Ciencias 98, abril-junio, 70-73. [En línea]

     
       
 
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Nuevos libros sobre la
Reserva del Pedregal
de San Ángel
 
 
   
   
     
 
                   
                     
Biodiversidad del Ecosistema
del Pedregal de San Ángel
 
Antonio Lot y
Zenón Cano-Santanana
(editores)
 
Reserva Ecológica del Pedregal
de San Ángel/ Coordinación
de la Investigación Científica,  
UNAM, 2009, 538p.
 
Libro1
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Libro2
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Guía Ilustrada de la Cantera Oriente. Caracterización
Ambiental e Inventario Biológico
 
Antonio Lot (coordinador)
 
Reserva Ecológica del Pedregal
de San Ángel/ Coordinación
de la Investigación Científica,
UNAM, 2007, 253p.
 
 
La Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel.
Aspectos Florísticos y Ecológicos
 
 
Silvia Castillo , Yuriana Martínez, Marco Antonio Romero, Patricia Guadarrama, Oswaldo Nuñez,
Irene Sánchez y Jorge Meave
 
Departamen to de Ecología y
Recursos Naturales, Facultad
 
de Ciencias, UNAM, 2007, 294p
 
Libro3
 
Libro4
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Orquídeas Terrestres del
Pedregal de San Ángel
 
Aída Téllez Velasco y
Liliana Flores Villanueva
 
Instituto de Biología, UNAM,
2007, 538p.
 
 
La Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel se encuentra
desde hace 25 años bajo protección de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y representa el último relicto del ecosistema del pedregal de la cuenca de México, conocido como Senecionetum praecosis debido a que el matorral xerófilo de Senecio praecox es la comunidad vegetal más característica y extendida.
 
Es una reserva natural de carácter urbano, particular por su biodiversidad y geomorfología, de gran valor paisajístico y materia de estudio de numerosas instituciones dedicadas a la investigación y la divulgación científica. Una muestra de ello son las más de 240 contribuciones acerca del ecosistema del pedregal en terrenos de Ciudad Universitaria, de los cuales aproximadamente la mitad corresponden a temas de tesis y otro tanto a artículos publicados en revistas científicas y libros de divulgación.
 
Entre las compilaciones y obras sintéticas sobre la historia natural del Pedregal de San Ángel son notables, como referentes al paisaje, los libros de Ariel Rojo (1994), César Carrillo Trueba (1995), y las excelentes ediciones de la UNAM sobre el registro histórico-fotográfico de Armando Salas Portugal (2000 y 2006), así como de Montemayor (2005). Sin embargo, a pesar de la información que tenemos de la Reserva, su conocimiento es insuficiente, y el reto de conservar tan valioso patrimonio es complejo, ya que se trata de un ecosistema fragmentado que ocupa 237 hectáreas, que representa 33% del campus universitario y se halla bajo la presión del crecimiento urbano en la segunda ciudad más poblada del mundo.
 
En la actualidad, el conocimiento, uso y conservación de nuestra riqueza natural cobra mayor relevancia debido al deterioro tan acelerado que experimenta la expansión de las urbes sobre las áreas rurales y naturales. La ciudad de Mé­xico es un ejemplo contundente de múltiples errores en la concepción urbana, sin embargo, es también la cuna de grandes aciertos urbano-arquitectónicos y paisajísticos, y la Ciudad Universitaria da cuenta de ello. En la Reserva de Ciudad Universitaria no sólo se protege el ecosistema sino que se acerca éste a la comunidad universitaria, brindándole la oportunidad de observarlo, estudiarlo y recorrerlo, es una oportunidad para comprender un extraordinario paisaje cultural de nuestro tiempo.
 
Existen pocas zonas en el mundo como el ecosistema del Pedregal, incrustadas en una megaurbe, y que además representen un laboratorio natural excepcional para el estudio de los procesos sucesionales y evolutivos de las comunidades presentes sobre una isla de lava. Por otro lado, los servicios ambientales que aporta la reserva natural a la ciudad no han sido documentados ni evaluados cuantitativamente.
 
Independientemente de que se continúen estimulando y apoyando estudios sobre la biodiversidad, estructura y funcionamiento del ecosistema, es urgente establecer un programa sistemático de investigación que valore y documente los servicios ecosistémicos o ambientales que ofrecen los fragmentos de pedregal sobrevivientes en la ciudad de Mé­xico. Este programa debe involucrar no sólo instituciones de investigación y educación ambiental, sino entidades del gobierno dedicadas al ordenamiento ecológico y urbano de la ciudad de México.
 
Aunado a este programa será indispensable definir el tipo de Área Natural Protegida que pueda establecerse para la Reserva y que garantice su conservación a largo plazo en el marco de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente. En este sentido, y con base en las características y atributos de la Reserva Ecológica del Pedregal en cuanto a su biodiversidad, geomorfología y paisaje natural, se encuentra en proceso de análisis la propuesta para que sea considerada dentro de la categoría de Monumento Natural del Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas de México.
 
Otras propuestas encaminadas a consolidar la protección de la Reserva del Pedregal a 25 años de su creación son las siguientes: a) elaborar un plan de manejo que considere el efecto del crecimiento urbano en armonía con el rescate integral de fragmentos de pedregal que existen alrededor de la Reserva en un área de 80 km2; b) proteger los numerosos fragmentos de pedregal sobrevivientes por medio de un sistema de corredores biológicos; c) enriquecer con nuevos elementos la discusión conceptual de reserva ecológica urbana y considerar la Reserva como estudio de caso y modelo de conservación de un ecosistema relicto dentro de una megaciudad; d) valorar la magnitud de los servicios ambientales que la Reserva y el resto de los fragmentos del pedregal ofrecen para la calidad de vida de los habitantes de la ciudad, y e) formular elementos alternativos de manejo de reserva urbana en la conservación de áreas verdes y relictos de reservas naturales.
 
Todo este trabajo se fundamenta en las acciones y experiencias realizadas en cuanto al plan de manejo y en el análisis de la literatura sobre el conocimiento y conservación del pedregal de San Ángel como ecosistema protegido por la Universidad Nacional Autónoma de México, que se ha enriquecido recientemente con nuevas publicaciones que sintetizan, actualizan y complementan la información que se tenía sobre la riqueza biológica de la Reserva: el manual sobre la flora de Castillo-Argüero y colaboradores, el trabajo de Téllez y colaboradores sobre las orquídeas terrestres y la guía ilustrada de la Cantera Oriente (zona de amortiguamiento) de Antonio Lot.
 
El grado de conocimiento y de conservación del ecosistema del Pedregal logrado por la UNAM hace de él un laboratorio natural y marco de referencia a partir del cual se pueden ensayar numerosas acciones de divulgación y educación ambiental que podrían instrumentarse en un programa coordinado con el Gobierno de la Ciudad de México por medio de las delegaciones donde existen fragmentos del Pedregal y áreas verdes altamente modificadas, factibles de ser recuperadas y rehabilitadas ecológicamente.
 
El libro Biodiversidad del ecosistema del Pedregal de San Ángel, que reunió a más de noventa especialistas, aborda cuatro grandes secciones o ejes temáticos: 1) diversidad biológica e inventarios; 2) historia natural y ecología de poblaciones; 3) diversidad de hábitats y ecología de comunidades; y 4) restauración, conservación y manejo, busca contribuir a la difusión de una serie de investigaciones básicas sobre el Pedregal. Abarca una razonable diversidad de grupos taxonómicos, incluyendo por primera vez en una obra de síntesis de esta naturaleza a microorganismos como las algas y los protozoos, incorporando al inventario de la Reserva las listas de especies documentadas por los taxónomos especialistas en líquenes, macromicetos, musgos y otras briofitas, así como la flora vascular con aportaciones especiales de familias como las cactáceas y las orquídeas. En cuanto a la fauna se revisan los artrópodos, con trabajos especiales sobre ácaros, colémbolos, tisanópteros, coleópteros y odonatos; y entre los vertebrados, investigaciones sobre peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos. Otro gran apartado se orienta a las investigaciones sobre la fenología, historia natural, biología reproductiva de grupos y especies clave en el funcionamiento del ecosistema. Finalmente, también se incluyen contribuciones acerca de la estructura de la comunidad y la diversidad de hábitats, restauración ecológica, conservación y manejo del área.
 
El libro conmemora el 25 aniversario de la creación de la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel, y constituye un homenaje a todas las personas que han contribuido a su desarrollo en las diversas tareas que se requieren para atender el reto de conservar un fragmento de un derrame de lava con una alta riqueza de especies, una singular geomorfología y un alto valor estético, todo ello enclavado en una de las ciudades más pobladas de la orbe.chivichago
  articulos  
 
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 Fragmento de la Introducción de Biodiversidad del ecosistema del Pedregal de San Ángel
 

como citar este artículo

Sin autor. (2010). Nuevos libros sobre la Reserva el Pedregal de San Ángel. Ciencias 98, abril-junio, 74-76. [En línea]
     
       
 
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Una afortunada conjunción de
ciencia y religión
 
César Carrillo Trueba
   
   
     
                     
                     
En sus orígenes, en el Renacimiento, la ciencia contemporánea
tuvo serios enfrentamientos con la Iglesia, ya que constituía una nueva manera de ver el mundo y de actuar sobre él, y era la forma de conocimiento de nuevos sectores sociales —artesanos, comerciantes, etcétera— que se agrupaban en las nacientes ciudades. El caso Galileo es paradigmático de esta época. Sin embargo, en el siglo XVIII tuvo lugar un proceso de delimitación de ámbitos y competencias, con el cual se inició una coexistencia, una división de poderes —temporal y espiritual—, punteada por episodios de intensa fricción —como cuando apareció la teoría de la evolución de Darwin—, y otros de amable cooperación —como el trabajo de Mendel y la hipótesis del abad Lemoine que dio paso a la teoría sobre el origen del Universo llamada del Big-Bang.
 
En México la educación laica impartida por el Estado establecida tras la Revolución delimitó claramente los límites de estos ámbitos, permitiendo incluso que aquellos que desean una educación religiosa puedan acudir a colegios privados, gracias a lo cual no ha habido polémicas como en los Estados Unidos, cuya cercanía siempre nos afecta.
 
El criadero de achoque —como llaman a la especie de ajolote Ambistoma dumerilii endémica del lago de Pátzcuaro— creado en el Monasterio de la Inmaculada de la Salud por las monjas dominicas es un buen ejemplo de ello. Establecidas en Pátzcuaro desde 1747, esta orden se dedica desde hace más de 150 años a la elaboración de un jarabe de achoque contra la tos, para lo cual se surtían de este batracio en el mercado regional, donde se consumía regularmente como alimento y se empleaba en la medicina indígena. Hasta que se incrementó el problema de la eutrofización del lago al punto que el hábitat del achoque se vio severamente afectado, provocando una disminución en sus poblaciones, y en consecuencia de abastecimiento del ingrediente principal del jarabe. “¿Qué hacer ante tal situación? —se preguntaban las monjas—, podríamos suplir la elaboración del jarabe por otra actividad, pero la cuestión seguía ahí, ¿cómo ayudar a este ser que durante tantos años estuvo tan cerca, no le conocíamos y como agua entre los dedos se iba? Era una cuestión de conciencia”.
 
La solución les llegó de la mano de un fraile biólogo, Gerardo Guerra, quien les propuso establecer un criadero y les proporcionó la información básica, gracias a la cual se fueron apropiando de toda una terminología: género, especie, desove, eclosión, neotenia, etcétera. Un área del convento fue acondicionada con peceras, ventilación, luz adecuada para las crías, un sistema de filtración y oxigenación de agua, medicamentos y material de curación, entre otras tantas cosas. Se designó un equipo para que se hiciera cargo de todo aquello, algunas de sus integrantes con estudios de filosofía, y se registró en el año 2000 como una Unidad de Manejo Ambiental (UMA) ante Semarnat bajo el nombre de Jimbani erandi, que en puréh’pecha significa nuevo amanecer, siguiendo todos los reglamentos.
 
El equipo tuvo que ir haciendo frente a las mil y una dificultades que se presentaban, ya que no se habían hecho criaderos para esta especie. Las condiciones de vida, las enfermedades que se presentan en cada etapa de crecimiento, el comportamiento, la reproducción, cada faceta de la vida de estos ajolotes constituía en sí misma una línea de investigación, lo cual implicaba más información y observación, mucha observación. Es quizá este aspecto el que más impresiona al visitante, ya que se podría decir que conocen a cada integrante del criadero, sea larva, juvenil o adulto, si estuvo enfermo, si ya está en el momento de la reproducción o le toca desovar. El registro que llevan de cada uno de ellos, en donde además de las medidas obligadas, se mencionan características cualitativas, lo muestra claramente: “lunar negro cerca del ojo derecho Mancha clara arriba del ojo izquierdo”, o bien, “raya blanca en la cabeza lado izquierdo, casi cerca de branquia delantera. Lunar amarillo tenue cerca del ojo derecho”, y “pata delantera derecha con 3 dedos. Pata izquierda dedos 1,2, y 3 pegados”.
 
Cualquier laboratorio de investigación desearía tener en su equipo a esta monjas que viven permanentemente al cuidado de los ajolotes, que no niegan la evolución, como se puede apreciar en libro que escribieron sobre el tema, que se afanan en compartir su experiencia —participaron en un congreso del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología—, y no reparan en explicaciones ante las incesantes preguntas que formulan los visitantes, y se preocupan por los problemas ambientales de la región y las implicaciones biológicas y culturales de la desaparición de esta especie.
 
Su actitud rompe con los lugares comunes, con los clichés que prevalecen sobre las relaciones entre ciencia y religión, quedando tan sólo como una curiosidad, como una anécdota, el contraste entre sus hábitos y las instalaciones del laboratorio, entre las peceras y las representaciones de santos, vírgenes y un niño dios vestido de doctor, o entre su discurso tan lleno de tecnicismos y la imagen de Sor Ofelia con un achoque enfermo entre las manos en la capilla del convento pidiendo a Dios que lo salve pues ella ya nada puede hacer para curarlo. Su relación con la ciencia es expresada con claridad en su libro: “una comunidad religiosa como la nuestra no significa impedimento en el desarrollo científico, ya que por la vocación misma de la Orden Dominicana, que se ha entregado a la investigación respecto del conocimiento teológico y científico en beneficio de la humanidad, se siente amiga de la ciencia y por ende de la naturaleza: puesto que la orientación humanista de la ciencia construye, no destruye; embellece, no deforma; da vida, no muerte; trabaja en favor del hombre y de su hábitat: la Tierra y sus habitantes, no en contra suya”. Los caminos de la ciencia están llenos de misterios...chivichago
  articulos  
Referencias bibliográficas
 
Ma. del Carmen Pérez Saldaña et al. 2006, Experiencias de cultivo de achoque (Ambystoma duilli) en cautiverio. Monasterio de Dominicas de orden predicadores María Inmaculada de la Salud, Morelia, Michoacán.
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César Carrillo Trueba
Facultad de Ciencias, Universidad Nacional Autónoma de México
 

como citar este artículo

Carrillo Trueba, César. (2010). Una afortunada conjunción de ciencia y religión. Ciencias 98, abril-junio, 60-63. [En línea]
     
       
 
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Y al despertar,
seguimos soñando
con ellos
 
Patricia Magaña Rueda
   
   
     
                     
                     
La más reciente secuela de la película La era del hielo reú­ne,
como ha sido común en el cine, seres que no vivieron en una misma época, incluyendo un gran dinosaurio. Ver nuevamente en pantalla la representación de un enorme y agresivo ser de este tipo nos recuerda que, aunque populares en la cultura de la gran pantalla, hay mucho todavía por conocer acerca de ellos.
 
Grupos de científicos en muchos lugares del mundo trabajan día a día en el estudio de diversas especies de dinosaurios, en la reconstrucción de sus características morfológicas, como el reciente descubrimiento de color en plumas de un tipo peculiar en China, así como en su conducta y en las enfermedades que les aquejaban, sin dejar de lado los nuevos descubrimientos para reforzar la hipótesis sobre su desaparición por la llegada de un meteorito.
 
Sobre dinosaurios hay muchos espacios que visitar en la red. Bien vale, para empezar o como principiante, consultar la información disponible en la Wikipedia, que contiene una larga lista de temas relacionados, una extensa bibliografía y muchas ligas a sitios que aportan información para permanecer entretenidos un buen número de días (http://en.wikipedia.org/wiki/Dinosaur).
 
Si se desea tener acceso a imágenes, se pueden hacer recorridos en las muy bien elaboradas páginas de los museos de historia natural estadounidenses en Nueva York o Washington o del Museo Británico de Londres.
 
El Museo de Historia Natural del Instituto Smithsonian en Washington tiene un interesante recorrido virtual que incluye vistas de los huesos en tres dimensiones, una serie de dioramas y dibujos, así como explicaciones de cada uno de los especímenes mostrados (http://paleobiology.si.edu/dinosaurs/interactives/tour/main.html).
 
El Museo de Historia Natural de Nueva York tiene un muy bien trabajado espacio museográfico dedicado a dinosaurios. De éste se puede tener información en la página. En la parte de apoyo para profesores se incluye, además, una interesante guía para alumnos de nivel básico que el profesor puede usar para plantear diversos ejercicios, que incluso tienen una sección de cladística (www.amnh.org/exhibitions/permanent/fossils/).
 
Por supuesto también tienen una sección para niños pequeños, con dibujos a color (www.amnh.org/ology/index.php#features/cladogram?TB_iframe=true&height=550&width=600).
 
La guía de dinosaurios del Museo de Historia Natural de Londres contiene una breve introducción a los dinosaurios, más la descripción de 332 de ellos, incluyendo 1 301 imá­genes. Su línea del tiempo permite ver las eras geológicas y los millones de años transcurridos. Si uno accede a cada una de ellas encuentra las imá­genes con la forma del cuerpo, los lugares donde se han encontrado los restos, así como una lista de especies. En la sección galería se pueden ver las fotografías de los esqueletos colocados en el propio museo (www.nhm.ac.uk/jdsml/nature-online/dino-directory/).
 
Y ya para los más interesados o avanzados, siempre hay manera de encontrar en la red noticias frescas sobre la investigación. Por ejemplo, en enero de 2010 se anunció el descubrimiento de “color” en plumas de dinosaurios. Zhonghe Zhou de la Academia China de Ciencias en Pekín, Michael Benton en la Universidad de Bristol en Gran Bretaña, y sus colaboradores, estudiaron los filamentos integumentarios en un rico grupo de fósiles del Cretácico en una provincia en el noreste de China. Este grupo también ha servido para “rastrear” el origen de las aves. Se puede acceder a un completo y accesible resumen en la opción en línea de la revista Scientific American (www.scientificamerican.com/article.cfm?id=colorizing-dinosaur-feathers).
 
El trabajo original fue publicado por la revista Nature y puede ser revisado en (www.nature.com/nchina/2010/100210/full/nchina.2010.19.html).
 
Otra noticia interesante tiene que ver con el tamaño. Aunque generalmente pensamos en grandes dinosaurios, Scientific American hace referencia a un estudio reciente donde se presenta la descripción de especies realmente pequeñas de no más de dos kilogramos de peso (www.scientificamerican.com/article.cfm?id=smallest-north-american-dino).
 
En México, algunos investigadores del Instituto de Geología de la UNAM realizan investigación sobre los restos fósiles de dinosaurios hallados en México y colaboran con el Museo del Desierto, en Saltillo, Coahuila, que es el único lugar en México que tiene un esqueleto completo de Tyrannosaurus rex. Para tener información del museo, se puede entrar a su portal y hacer una visita virtual (www.museodeldesierto.org).
 
Aunque sea del conocimiento popular que los dinosaurios se extinguieron por la caída de un meteorito hace 65 millones de años, algunos grupos de investigadores han tratado de buscar las evidencias de que así sucedió. En su ejemplar virtual del 4 de marzo de 2010, la revista Science publicó un reciente trabajo que aporta elementos definitivos para corroborar esta hipótesis. Un resumen del mismo, en el que participan investigadores mexicanos de la UNAM, el Centro de Investigación Científica de Yucatán, A.C. y el Instituto Mexicano del Petróleo, se puede consultar en (www.sciencemag.org/cgi/content/abstract/327/5970/1214).
 
No cabe duda de que los dinosaurios, esas interesantes criaturas de cuentos cortos, sueños de terror y protagonistas de historias y películas, seguirán atrapando nuestro interés e imaginación. chivichago
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Patricia Magaña Rueda
Facultad de Ciencias, 
Universidad Nacional Autónoma de México.
 

como citar este artículo

Magaña Rueda, Patricia. (2010). Y al despertar, seguimos soñando con ellos. Ciencias 98, abril-junio, 38-39. [En línea]
     
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