revista de cultura científica FACULTAD DE CIENCIAS, UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO
Busca ampliar la cultura científica de la población, difundir información y hacer de la ciencia
un instrumento para el análisis de la realidad, con diversos puntos de vista desde la ciencia.

 

       
 
  menu2
PDF
               
  12

 
El potencial productivo del maíz
 
Antonio Turrent F.
   
   
     
                     
                     
En el Instituto Nacional de ­Investigaciones Forestales, 
Agrí­colas y Pecuarias (INIFAP), desde 1963 se estudia el potencial pro­duc­tivo de maíz de la República Mexicana. Hasta antes del año 2000, el con­cep­to de potencial productivo se ceñía a la evolución de las superficies y a la calidad de la tie­rra de labor sembrada bajo rie­go y bajo temporal, y al avan­ce del conocimiento público. Se definía al potencial pro­duc­tivo como el promedio de varios años de producción na­cio­nal de maíz si la superficie sembrada fuera tratada con la tecnología pública disponible. Este ejercicio servía como guía para impulsar programas de transferencia de tecnología.

En la actualidad también se toman en cuenta las tierras de labor de ocho estados del sur-sur­es­te factibles de ser irrigadas y que se siembran con maíz bajo temporal; también se con­tabiliza una parte de las tie­rras con vocación agrícola que se manejan bajo el sistema de ganadería extensiva. Mientras en la definición previa se ponderaba solamente la inversión re­­querida para generar nuevo co­no­ci­mien­to público y para transferirlo, en la actualidad también se pondera la oportunidad de la inversión pública en varios tipos de infraestructura: interconexión de energía eléc­trica para el campo, caminos, irrigación, y otros servicios.

Hasta antes de la década de 1980, los investigadores del inifap y de otras doce institu­cio­nes del país habían con­duci­do más de 2 500 experimentos de campo en terrenos de agricultores cooperantes en las principales regiones pro­duc­toras bajo temporal del país, y más de 800 experi­men­tos bajo riego. En esos experimentos, típicamente de 0.3 a 0.5 hectáreas, se estudió la res­puesta del maíz a la fertili­za­ción, a las densidades de po­bla­ción y otras prácticas de pro­ducción y protección. Es­tos experimentos fueron conducidos a lo largo de trein­ta años, por lo que sus resulta­dos integran las variabilidades en los rendimientos asocia­das al clima y la edafología.
El conocimiento tecnoló­gi­co y la superficie y calidad de la tierra dedicada al cultivo del maíz muestran una evolución en el tiempo, y se asocian cada vez con mayores rendimientos y producción nacional. De aquí que los varios intentos por evaluar el potencial pro­ductivo de maíz han conducido a información cambiante.

La segunda evaluación del potencial productivo de maíz se hizo en 1977, a partir de 2 545 experimentos de cam­po conducidos en el pe­rio­do 1952-1977. Los experi­men­tos involucrados en este es­tudio fueron sembrados con las primeras generaciones de maí­ces mejorados y con los maíces de los productores (razas nativas de maíz). En 1991 el pro­grama conocido como pro­namat, del mismo inifap, aportó información fresca sobre el des­empeño de la segunda ge­neración de maíces mejorados en las Provincias agronómicas de riego y de temporal de muy buena y buena productividad. En 1996 se actualizó la información sobre los rendi­mien­tos a partir de proyecciones con apoyo empírico; finalmente, en 2000 se incluyeron ­resultados de experimentos con­ducidos en ocho estados del sur-sureste bajo riego, que involucran proyecciones sobre tierras potencialmente irrigables, y también se pon­de­ró el uso potencial de tierras con vo­cación agrícola, que actual­men­te se subexplotan con el sistema de ganadería extensiva.

Evaluación de 1977

Los 2 545 experimentos conducidos bajo temporal en el pe­riodo 1952-1977 fueron agrupados en 72 agrosistemas de maíz, definidos a partir de seis estratos arbitrarios del co­ciente de la precipitación sobre la evaporación, tres estratos térmicos y cuatro estratos por la calidad de la tierra. El rendimiento óptimo-económico de cada experimento fue ajus­tado a un modelo de expo­nen­tes fraccionarios basado en las variables independientes del agrosistema, por técni­ca de regresión. De la ecuación de regresión se obtuvo una es­timación del rendimiento po­ten­cial para cada uno de los 72 agrosistemas de maíz. A partir de información del V Cen­so Agrí­cola, Ganadero y Ejidal y de las cartas edáficas y cli­má­ticas del territorio nacional, se estimó la superficie cultivada de maíz correspondiente a cada uno de los 72 agrosistemas. La integración numérica del rendimiento potencial y la superficie cosechada con­dujo a la estimación de la producción agregada de maíz ­para los niveles país, estado, distrito de temporal y municipio. Además se dispuso de 819 experimentos de maíz ba­jo riego, estimándose la producción por un procedimiento similar simplificado. El resultado de este ejercicio fue que la producción potencial de maíz sería igual a 20.17 millones de toneladas anuales para la escala nacional, mientras que la producción observada en 1977 fue igual a 10.05 millones de toneladas anuales. La superficie cosechada para am­bas estimaciones fue de 7.48 millones de hectáreas, de ellas 0.97 millones fueron de riego y 6.51 millones de temporal.
 
Evaluación de 1991

Este estudio tuvo como objetivo evaluar el estatus de la tec­nología para el cultivo de maíz bajo riego y bajo temporal en las Provincias agronómicas (PA) de muy buena y de buena productividad. Se condujo 302 módulos de riego en los ciclos agrícolas OI 87/88 y pri­ma­vera-verano (PV) 1988, como muestra repre­sen­tativa ­de un millón de hectáreas de maíz bajo riego, y 201 módulos de temporal en los ciclos pv 1989 y pv 1990 para mues­trear 1.77 millones de hectáreas de tem­poral de bue­na ca­li­dad. En am­bos casos los módulos fue­ron de una hec­tárea.
 
Estos módulos fueron con­ducidos de manera coopera­tiva entre el productor y el investigador residente del inifap. Los insumos, particularmente la semilla para la siembra y la tecnología, fueron aportados por el proyecto, en tanto que el productor aportó la mano de obra y la fuente de potencia requeridas. Se estableció por coordenadas al azar dos a cuatro predios vecinos de referencia por módulo, en los que el productor aceptó se die­ra seguimiento a su operación de campo y resultados. Esta parte del estudio produjo 730 parcelas referentes bajo riego y 567 bajo temporal.

Los rendimientos promediaron 6.15 t/ha bajo riego, 4.30 t/ha en la pa de muy buena pro­duc­tividad y 3.80 t/ha en la pa de buena productividad; los ren­dimientos homólogos re­fe­ren­tes fueron respectivamente 3.63, 2.88 y 2.88 t/ha. Las con­siderables diferencias se asociaron con el mayor poten­cial productivo de los híbridos del inifap y con mayores densidades de población, aun­que similar fertilización, con re­la­ción a las parcelas referentes.

A partir de esta información y de su comparación con el estudio de 1977 se hicieron proyecciones para la producción nacional de 1985-1989 y para el periodo 2005-2009. La producción potencial fue 25.77 millones de toneladas anuales, para el periodo 1985-1989 y de 28.62 millones de toneladas anuales para el periodo 2005-2009. Se hicieron am­bas proyecciones usando la superficie cosechada de 7.10 millones de hectáreas, de las cuales 1.1 millones son de rie­go y 6 millones de temporal.

Evaluación de 2000


Por los estados de Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Quintana Roo, Yucatán, Campeche, Tabasco y Veracruz, fluye 62% del agua dulce del país. Sin embargo, muy poca in­fra­es­truc­tura hidroagrícola ha sido desarrollada en este región sur-sureste, donde se cosechan anualmente unas dos millones de hectáreas de maíz. Por manejarse bajo temporal, las tierras se siem­bran sola­men­te en el ciclo pv, per­ma­ne­cien­do ociosas en el ciclo oto­ño-invierno (OI), que es ma­yormen­te seco. Se estima que hay un millón de hectáreas de tierras de labor cercanas a fuentes abundantes de agua (ríos, lagunas, acuíferos so­me­ros) que podrían ser sembradas dos ve­ces al año si se ­dotaran de infraestructura de riego.

Con el objetivo de ampliar el potencial productivo conocido de maíz del campo mexicano, se realizaron estudios de campo durante los ciclos agrícolas oi 96/97, oi 97/98 y oi 98/99, aprovechando la escasa y regionalmente dis­per­sa disponibilidad de predios con riego. En el ciclo oi 96/97 se condujeron experimentos en 261 localidades de los ocho estados, comparando tres híbridos y cinco variedades de polinización libre del inifap con 22 híbridos comerciales ofrecidos por los con­sor­cios transnacionales. En los ciclos oi 97/98 y oi 98/99 se condujeron diez experi­men­tos en otras tantas localidades en donde se estudió la res­pues­ta de seis híbridos del inifap a la fecha de siembra y a la fer­tilización npk, y a la den­sidad de población bajo con­di­cio­nes de riego. Los resultados muestran que la tecnología ac­tual permite obtener un rendimiento promedio del orden de 8 t/ha en el millón de hectáreas estudiado.
 
Muy probablemente la fac­tibilidad de introducir el rie­go en las tierras de temporal del sur-sureste se asocie más con la pequeña que con la gran irrigación, dada la topografía de lomerío y la profundidad somera de gran parte de esos suelos. El sistema de riego pre­surizado del tipo pivote cen­tral o de desplazamiento lateral podría ser la alternativa en muchos casos, como ya lo han experimentado productores visionarios del sureste. Has­ta ahora, la escasa interco­nexión eléctrica actúa como barrera al desarrollo de este tipo de riego.

Finalmente, la consideración de la capacidad maicera del campo mexicano quedaría incompleta si se excluyera la reserva de tierras de labor que actualmente se subutiliza bajo el sistema de ganadería exten­siva. Se estima que hay unas 12 millones de hectáreas bajo tal manejo en los mismos ocho estados del sur-sureste. En el sexenio 1988-1994 el poder Ejecutivo Federal tuvo a consi­deración, y lo descartó por no ser prioritario, el “proyecto Usu­ma­cinta” que planteaba construir infraestructura para el rie­go de un millón de hectáreas de tierras limítrofes entre Cam­peche y Tabasco. Gran parte de estas tierras es actualmente de uso ganadero extensivo.
 
Probablemente en los pró­ximos 10 a 15 años, en la bús­queda de su seguridad ali­men­taria, la sociedad tomará la decisión de hacer los ajustes necesarios al Artículo 27 cons­titucional que permitan dar uso agropecuario integrado a esas tierras. Si en dos millones de esa superficie se siembra maíz bajo riego en el ciclo otoño-invierno, se añadirán por lo me­nos 16 millones de toneladas al año.
 
La estimación del potencial productivo de maíz para los pró­ximos 10 a 15 años es de 53 millones de tone­ladas anua­les, de las que: a) 29 mi­llones corresponden a lo que se podría producir ac­tual­men­te a partir de las tie­rras que ya se cosechan anual­mente de maíz; esto es, 1.1 millones de hectáreas bajo rie­go y 6 millones de hectáreas de temporal; b) 8 millones adicionales en el sur-sureste después de acondicionar con infraestructura hidroagrícola un millón de hectáreas de ­tie­rras de labor; y c) 16 millones de toneladas cosechables en dos millones de hectáreas de la reserva de tie­rras, ac­tual­­mente bajo manejo ganadero extensivo, que ha­brán de acondicionarse para el ­riego.

La producción nacional promedio del periodo 2002-2006 es de 20.58 millones de to­neladas de maíz al año (mientras la producción po­ten­cial es de 29 millones de tone­ladas anuales) y se im­por­ta al­rededor de 10 millones de toneladas. Es conveniente acla­rar que la potencialidad productiva examinada se refie­re exclusivamente al uso de tecnología de origen público y con maíz no transgénico. No es necesario cambiar a maíz transgénico y asumir colectivamente el riesgo y depen­den­cia tecnológica asociados ­para recuperar la suficiencia alimen­taria en maíz.
 
  articulos  
Referencias bibliográficas

Aveldaño Salazar, R. y 55 colaboradores. 1992. El Programa Nacional de Maíz de Alta Tecnología. Documento de circulación interna, Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias, México.
Turrent F., A. 1986. Estimación del Potencial Productivo Actual de Maíz y Frijol en la República Mexicana. Colegio de Postgraduados, Chapingo, México.
, R. Aveldaño Salazar y R. Moreno Dahme. 1996. “Análisis de las posibilidades técnicas de la autosuficiencia sostenible de maíz en México”, en Terra, vol. 14, núm. 4, pp. 445-468.
, R. Camas Gómez, A. López Luna, M. Cantú Almaguer, J. Ramírez Silva, J. Medina Méndezy A. Palafox Caballero. 2004. “Producción de maíz bajo riego en el Sur-Sureste de México:II. Desempeño financiero y primera aproximación tecnológica”, en Agric. Tec. Mex., vol. 30, núm. 2, pp. 205-221.
_____________________________________________________________
 
 
como citar este artículo
Turrent Fernández, Antonio. (2009). El potencial productivo del maíz. Ciencias 92, octubre-marzo, 126-129. [En línea]
     
 
     

Você está aqui: Inicio Búsqueda Titulo revistas revista ciencias 92-93 El potencial productivo del maíz