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Una flor titánica
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Lourdes Rico Arce  
                     
A fines de julio emprendí el viaje de regreso de Cuba
a Inglaterra después de dos semanas de trabajo intenso y altas temperaturas, con la esperanza de encontrar un clima más templado en Londres. Al momento de llegar a la aduana y presentar mi pasaporte mexicano, el oficial me preguntó en qué trabajaba y en dónde, a lo que contesté que soy botánica y que trabajo en los jardines de Kew. De inmediato su mirada cambió y lleno de entusiasmo me preguntó acerca de la noticia de la flor más grande del mundo que estaba a punto de abrir en uno de los invernaderos. Obviamente yo no conocía qué pasaba actualmente en Kew después de haber estado fuera del país. Aparentemente “la flor más grande del mundo” ya había tenido una gran cobertura nacional e internacional. Yo recordaba algunas de las especies de Rafflesia en Borneo (Rafflesia arnoldii, nativa de Sumatra) que alcanzan diámetros de más de 1 metro pero, que yo supiera, éstas no se cultivaban en el jardín. En el transcurso del fin de semana me enteré cuál era la planta en cuestión, se trataba del género Amorphophallus, un pariente cercano de los alcatraces, piñanonas y anturios.
 
La Amorphophallus titanum que crece en Kew es ciertamente impresionante pero en realidad no es una sola flor, sino una inflorescencia que llegó a medir 1.60 metros de alto y ca. 20 centímetros de diámetro. Hay registros de Amorphophallus en su forma silvestre donde la inflorescencia ha llegado a ser de hasta 5 metros de alto. Una característica de dicha flor que llama nuestra atención es que durante el periodo de antesis (óptimo para la polinización), de aproximadamente 48 horas de duración, emite un olor muy desagradable, descrito como una mezcla del olor de la orina y del azúcar quemado.
 
Yo conocía esta planta por fotografías, sin embargo, tenerla “en vivo, a todo color y olor” es una oportunidad única. Esto explicaba en parte la popularidad que Kew y la prensa nacional e internacional dieron al evento, a lo que se agregaba que el cultivo de estas especies no es nada sencillo. La expectativa de la abertura de la “inflorescencia y el tan esperado olor” había originado en Kew que, durante varios días, una fila larga de visitantes de cientos de personas al momento en que Kew abría sus puertas (9 a.m.). En los casi 200 años de historia del Kew, este evento se ha repetido sólo 5 veces, en los años 1889, 1901, 1926, 1963 y 1996, y es curioso que más que su tamaño o forma, la atracción y comentarios eran respecto a su olor, ya que aquí la planta es conocida como “the corpse flower” (la planta cadáver). Cabe señalar que en un solo día se registraron cerca de 6000 entradas.
 
Diremos algo acerca de su botánica: el género Amorphophallus consiste en unas 90 especies, todas ellas tropicales de distribución en Asia, Malasia, y sólo una especie en India, A. campanulatus, la cual extiende su distribución hasta Nueva Guinea, las Islas Fidji y Madagascar. Hasta la fecha no es posible reconocer estas plantas sin tener ejemplares vivos, fotografías o dibujos de las mismas. Actualmente el género está dividido en tres secciones: Candarum, Brachyspatha y Conophalus, las cuales se diferencian principalmente por la longitud de sus pedúnculos y los estilos de las flores femeninas.
 
Echemos un vistazo a la historia de esta interesante planta las primeras noticias que se tuvieron de ella en Europa datan de 1878, cuando en Florencia se le dio a conocer como La pianta maravigliosa en una carta enviada desde Sumatra por el doctor Odoardo Beccari a su amigo el marqués Corsi Salviate; en esta carta, Beccari describe el descubrimiento de una Araceae gigante, posiblemente perteneciente al género Conophallus ? titanum. En una segunda carta Beccari envía a Florencia tubérculos y semillas de la misma. Desgraciadamente, debido a las leyes sanitarias de 1875, mismas que eran muy estrictas debido a las medidas preventivas de infección de viñedos (ocasionados por Phyilorera), los tubérculos fueron detenidos en Marsella. No pudieron ser rescatados y se pudrieron. Las semillas corrieron con más suerte, pues llegaron a las manos del marqués y fueron germinadas. Posteriormente, algunas de las plántulas fueron llevadas a Kew. Una vez alcanzada la maduración de la planta, su floración y fructificación, todos estos aspectos fueron descritos y publicados en Bot. Mag. de 1889, que correspondieron a la planta que floreció el 21 de junio de 1889, misma que llegó a medir 1 metro de alto y 22.5 centímetros de diámetro.
 
Cuando Beccari regresó a Italia, el marqués Corsi Salviati comisionó una pintura de tamaño natural de la planta; el cuadro mide 6.5 metros de alto, la ilustración muestra la planta en el bosque transportada por dos nativos.
 
De acuerdo con registros históricos, el naturalista Forbes fue otro de los afortunados en ver este género en su hábitat silvestre en Asia. El primer reporte es de Brisan, que observó un espécimen que crecía en suelos acuosos y medía unos 5.6 metros de alto, el segundo es de Kling, con unos 2 metros de alto y 15 centímetros de diámetro.
 
En condiciones silvestres esta planta crece entre altitudes de 130-350 msnm, con temperaturas de 25 a 32°C a la sombra, aunque puede tolerar extremos de 22 a 35°C, necesita un área sombreada y suelos bien drenados. En Kew se simulan estas condiciones con una humedad relativa de 80% y aproximadamente 24°C. 
 
La planta que produjo inflorescencia en 1996 fue originalmente propagada en Leiden (Holanda), a su llegada, en 1994, el tubérculo pesaba 11 kilogramos. Cerca de la antesis de la inflorescencia (junio, julio) tuvo incrementos en un promedio de 10 centímetros por diámetro, y finalmente, llegó a una talla de 2.05 metros pesando unos 3 kilogramos al momento en que la espata abrió finalmente. El olor desagradable que produce en esta etapa ha sido identificado como disulfidro de dimetilo y disulfidro de trimetilo (dimethyl disulphide & dimethyl trisulphyde). La polinización de las flores pequeñas la efectúan un tipo de abeja, verde iridiscente, pequeña, cuyos hábitos alimenticios son sudor de mamíferos, las abejas gustan mucho de los olores desagradables, por lo que son atraídas a la inflorescencia.
 
Aunque grande, A. titanum no es la más grande en su categoría, en A. gigans la inflorescencia es de 3-4 metros de alto, y en contraste tenemos al más pequeño del género A. pusillus, con una inflorescencia de sólo 3 centímetros (en Vietnam). El promedio de vida de las especies ya conocidas es de 20 años, durante los cuales florece unas 3 veces, la antesis siempre ha sido de 2-3 días como máximo.
 
Su nombre común en Sumatra es Grubi, Krubi y Krubut, nombres que generalmente se le da a otras aráceas en el área. Se sabe que los tubérculos eran comestibles, sin embargo, no se ha podido encontrar cómo habían sido cocinados o preparados.
 
Haciendo una analogía, A. titanum equivale en el reino vegetal a la ballena azul o los elefantes en el reino animal, y además, también está en peligro de extinción. Además de la tala de bosques, que es un hecho muy conocido por todos nosotros, sabemos que en Sumatra e Indonesia se cree erróneamente que el olor de la inflorescencia en antesis atrae mosquitos que producen malaria, por ello los tubérculos son destruidos cada que son localizados por los nativos. En Japón, los tubérculos también son muy usados para producir una harina alimenticia, algunos de ellos llegan a pesar hasta 50 kilogramos. No todo lo extraordinario y gigante es endémico de Asia, en Centroamérica, específicamente en Nicaragua, se puede encontrar Godwinia gigas, que llega a medir 3 metros de alto y 15 centímetros de diámetro, llegando a pesar 32 kilogramos, por lo que éste es un género equivalente a Amorphophallus. Antes de concluir cabe recordar que también se da lo extraordinario en lo pequeño, como en el caso de la familia Lacandonaceae, donde además de tratarse de una sola flor muy pequeña, se sale del contexto “normal” de las flores, en donde los ovarios rodean a los estambres. Para quienes gustan de los números, los medios que cubrieron la noticia acerca de Amorphophallus titanum del 27 de julio al 8 de agosto son: 28 equipos de filmación del Reino Unido, 14 del extranjero en los que se incluyeron Tokio, Corea, Canadá, Sudáfrica, Brasil, Irlanda, Italia, Austria, Suiza, Australia, Francia, Arabia y Alemania; 137 periódicos en el Reino Unido, 112 locales, 15 nacionales; 21 entrevistas en la radio, 21 en el Reino Unido, 10 desde el extranjero. Los visitantes al Jardín del 30 de julio al 4 de agosto, periodo en el que la planta tendría su “olor más poderoso”, fueron 49000, se esperaba una cifra de sólo 21000. Obviamente las ventas de recuerdos o tarjetas postales de la tienda tuvieron éxito con un incremento de 105% sobre el promedio mensual en las ventas, y los restaurantes sólo de 35%.
  articulos
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Loudes Rico Arce
Royal Botanic Gardens, Kew, Inglaterra.
     
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cómo citar este artículo
 
Rico Arce, Lourdes. 1997. Una flor titánica. Ciencias, núm. 46, abril-junio, pp. 38-39. [En línea].
     

 

 

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