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UNAM preservación
y difusión de un patrimonio
 
José Manuel García Ortega y
Francisco Ohem Ochoa
   
   
     
                     
La Filmoteca de la UNAM forma parte de la Dirección General
de Actividades Cinematográficas (DGAC), adscrita a la Coordinación de Difusión Cultural. Su origen se relaciona con el surgimiento de los cine clubs en el país durante la década de los cincuentas del siglo pasado, lo cual obedecía a la necesidad que tenían los círculos universitarios que valoraban el cine como un fenómeno artístico de disponer de espacios donde pudieran exhibirse y comentarse películas que trascendieran los objetivos meramente comerciales de la industria cinematográfica. En 1954, un joven estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras, Manuel González Casanova, quien había comenzado a promover ciclos en pequeñas salas, logró consolidar una Federación Mexicana de Cineclubes, y en 1959 se convertiría en el primer titular de las actividades cinematográficas de la Universidad. Él sabía muy bien que, para sostener el funcionamiento de los cine clubs como entidades destinadas a difundir lo mejor de la cinematografía, había que contar con la posibilidad de tener acceso a estas películas y, mejor aún, ir conformando una colección propia que, con el transcurrir del tiempo, pudiera convertirse en un archivo fílmico universitario.


Este proyecto comenzó a materializarse cuando el productor Manuel Barbachano Ponce obsequió a la Universidad, en ceremonia presidida por el entonces rector Nabor Carrillo, copia de dos de las películas que había producido: Raíces, dirigida por Benito Alazraki en 1953, y Torero, realizada por Carlos Velo en 1956. Este acto se considera como fundacional de la Filmoteca de la UNAM.

El archivo fílmico

Las películas son, entre otras cosas, documentos visuales y audiovisuales de importancia histórica, artística y social que merecen ser preservadas. Los archivos fílmicos tienen su origen en Europa, durante la tercera década del siglo XX, gracias a la visionaria labor de gente como Henri Langlois, quien fue uno de los más importantes promotores para la creación de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF), que reúne a las más importantes instituciones dedicadas a la salvaguarda de las imágenes en movimiento y la defensa del patrimonio fílmico como obras de arte y de expresión cultural, así como documentos históricos. La Filmoteca de la UNAM es uno de los tres archivos fílmicos mexicanos adscritos a la FIAF y, ciertamente, uno de los más relevantes a nivel nacional y regional.


Como todo archivo fílmico, organiza sus actividades conforme a un patrón determinado a su vez por la lógica del quehacer archivístico; es decir, actividades de rescate y preservación de películas, su catalogación, exhibición y el acceso público a las colecciones que constituyen su acervo. Estas actividades se complementan con otras relacionadas con la producción y la prestación de servicios de extensión cultural, por medio de las cuales ha realizado incursiones en el ámbito del denominado cine científico, una vocación que se inserta de manera natural en su raigambre universitaria (ver recuadro al final).

Rescate y preservación

Una característica fundamental en la vida de cualquier archivo fílmico es la de contar con la capacidad para preservar y restaurar materiales que han sufrido daños por el paso del tiempo o derivados del uso que han tenido. Para ello, resulta fundamental la posibilidad de obtener copias de los materiales a partir de la existencia de fuentes adecuadas; de ahí la importancia de contar con negativos originales de las películas, que constituyen la fuente ideal para poder hacer nuevos materiales sin pérdida de calidad. La Filmoteca de la UNAM dispone desde hace más de 35 años de un laboratorio cinematográfico completo, que le ha permitido ser un factor muy importante para el salvamento de buena cantidad de las películas consideradas clásicas del cine mexicano.


El hecho de ser custodios de más de 45 000 títulos conlleva la responsabilidad de conservarlos en las mejores condiciones posibles. Esto significa controlar la temperatura y mantener una humedad relativa constante para más de 400 000 latas que contienen los más diversos tipos de películas en diversos formatos, emulsiones y soportes, resguardadas a su vez en siete bóvedas destinadas a almacenar materiales en base de nitrato de celulosa, y otras ocho bóvedas equipadas con aire acondicionado y reguladores de humedad, destinadas a los materiales en base de acetato y poliéster, así como video analógico y digital.


En materia de rescate y preservación, uno de los mayores logros ha sido la recuperación de una serie de materiales del periodo silente de nuestra cinematografía, entre los que destacan más de siete horas de imágenes documentales sobre la Revolución mexicana; hace dos años, con el apoyo del Instituto Nacional de Antropología e Historia, se logró hacer una restauración digital muy profunda de alrededor de dos horas y media, lo que ha hecho posible que en la actualidad se disponga de una muestra representativa de estas imágenes con una calidad similar a la que tenían cuando fueron rodadas.

Catalogación

Otra de las labores trascendentales de un archivo fílmico es la catalogación de sus materiales, una labor de auténtica investigación que, sin embargo, no es reconocida como tal, al ser la DGAC una dependencia de servicio, sin estatus académico. En principio, se trata de una actividad sistemática, consistente en la revisión programada de paquetes de materiales sin identificar y en la asignación de las categorías que conformarán la ficha catalográfica de cada uno de los materiales y, por consiguiente, tanto su ubicación física en el acervo como sus condiciones de uso futuro.


Para cualquier archivo de cine, la identificación de un material único —un “más buscado”— es uno de los momentos estelares de su existencia, y a lo largo de sus 52 años de existencia, en la Filmoteca se han podido vivir varios. Entre algunos de “los más buscados” cabe destacar la “captura” de títulos como La mancha de sangre, película realizada por Adolfo Best Maugard en 1937, en su época censurada por la aparición de un desnudo, por lo que prácticamente nadie la había visto. O la aparición del negativo original de la película de Luis Buñuel Los olvidados, que ocurrió durante el proceso de catalogación del archivo del productor Manuel Barbachano. Este título sería reconocido posteriormente como “Memoria del mundo” por la Unesco, gracias a que el propio archivo universitario se ocupó de promoverlo como tal. Por cierto, tiempo después aparecería un segundo fin de este clásico —uno con happy end que por fortuna no se incluyó en la edición definitiva— y que Buñuel había rodado a petición del productor, quien buscaba con ello protegerse de una eventual censura.

Programación y acceso

Desde su fundación en 1960, la Filmoteca empezó a prestar el servicio de acceso a copias en 35 y 16 milímetros, mediante la conformación de sendas colecciones para los diferentes cine clubs que operaban en el país, y se estableció una política para coordinar esta actividad con los diferentes grupos estudiantiles de escuelas y facultades, así como para organizar un “Cine debate popular” y el cine club oficial de la Universidad.


Lo anterior planteó la posibilidad de empezar a desarrollar una actividad de programación cinematográfica permanente, misma que inició en el auditorio Justo Sierra de Humanidades y que en la actualidad se lleva a cabo en las tres salas del Centro Cultural Universitario, que recientemente fueron renovadas en su totalidad. La Filmoteca también es responsable de la programación de otras salas, como el Cinematógrafo del Museo Universitario del Chopo y la Casa del Lago. Esta labor de exhibición significa la programación de 1 200 títulos al año en promedio, en 3 400 funciones, bajo el criterio de constituir una alternativa a la exhibición comercial, proyectar películas de archivo, aportar pantallas para la presentación del cine mexicano contemporáneo de calidad, así como apoyar la realización de una docena de muestras y festivales diversos.

Con relación al acceso público a las colecciones que conforman su acervo fílmico, se sigue una política de apoyo a la difusión de la cultura cinematográfica y al uso del cine como herramienta pedagógica y de divulgación cultural y científica. Para muchos exhibidores culturales nacionales y del extranjero, la Filmoteca de la unam siempre ha sido una fuente confiable a la cual recurrir para conformar programas dedicados al cine clásico mexicano. También se atienden solicitudes generadas en embajadas y consulados de nuestro país, así como festivales y muestras en Norteamérica, Iberoamérica, Europa y Asia, lo que la ha convertido, desde hace tiempo, en uno de los mayores promotores del cine mexicano en el extranjero. En la actualidad, se envía un promedio de 275 títulos al año, de los que 35% aproximadamente van al extranjero.

Una variante del acceso público a las películas que conforman su acervo fue la conformación del Videoclub de Difusión Cultural, que empezó a prestar un servicio de renta hace veinte años. Hoy se exploran nuevos medios para facilitar el acceso a materiales sobre los que la Universidad posee derechos, por medio de un incipiente programa de “Cine en línea”.

 

Otro de los aspectos que la Filmoteca atendió desde el momento de su creación, fue el conformar una biblioteca especializada que estuviera a disposición de los usuarios. El Centro de Documentación de la DGAC ofrece a los interesados en conocer con mayor profundidad cualquier aspecto del quehacer cinematográfico, la posibilidad de consultar los más de 16 000 impresos con que cuenta, y que la convierten en la biblioteca especializada en cine más importante del país. De manera adicional, esta unidad también brinda acceso a la consulta de una muy amplia colección de más de 82 000 fotografías, fotomontajes de más de 7 000 películas y 8 000 carteles promocionales sobre cine mexicano e internacional.

 
Producción y extensión
 
 
El apoyo a la producción cinematográfica de materiales culturales y artísticos también ha sido un campo de acción. Desde su incursión en las actividades cinematográficas, la Universidad se propuso producir documentales sobre distintas actividades artísticas en el país; entre ellas, resalta la que se realizó en torno a los más importantes representantes de la plástica nacional. De igual manera, se han producido trabajos que analizan las diversas problemáticas que atañen a nuestra sociedad; aquí destaca una serie de cortometrajes documentales que dan cuenta del desarrollo de la sociedad mexicana a lo largo del siglo XX, concebidos bajo el esquema de que cada uno de ellos se abocara al análisis de un lustro en la vida política y cultural mexicana durante dicho periodo. Con base en el material restaurado de la Revolución mexicana, la DGAC produjo recientemente la película La historia en la mirada, que obtuvo el premio Ariel a mejor largometraje documental en 2011.

Para terminar este recorrido que da cuenta de las actividades de esta dependencia, 
sólo resta hacer mención a 
la labor editorial que la DGAC ha mantenido sobre diversos temas en torno al quehacer cinematográfico, y mencionar también la realización de otras actividades relacionadas con la extensión cultural cinematográfica, como son presentaciones, cursos, talleres y seminarios sobre diversos temas vinculados con el cine, así como exposiciones fijas e itinerantes.
   articulos  
 
 El cine científico en la Filmoteca

Consciente de la importancia que el audiovisual puede llegar a tener como vehículo para la transmisión del conocimiento, la Filmoteca de la UNAM siempre ha procurado apoyar la producción y difusión del “cine científico”, un concepto amplio que incluye documentales de investigación científica y tecnológica, de enseñanza o docencia, y de divulgación científica y cultural.

Por medio de la Dirección General de Actividades Cinematográficas, la unam ha incursionado en la producción de documentales del género de historia natural mediante la realización de la serie de cinco capítulos México…naturalmente. Entre 1982 y 2003, en coordinación con otras instancias académicas, se llevó a cabo la realización de doce ediciones del Festival nacional de cine y video científico.

Junto con otras dependencias universitarias (TV UNAM y la Dirección General de Divulgación de la Ciencia) y la Asociación española de cine e imagen científica, se está organizando la Muestra internacional del audiovisual científico en México, que se llevará a cabo el próximo mes de septiembre en Cd. Universitaria.
     

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José Manuel García Ortega y Francisco Ohem Ochoa
Filmoteca de la UNAM, Universidad Nacional Autónoma de México.

     

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como citar este artículo

García Ortega, José Manuel y Franciso Ohem Ochoa. (2012). La Filmoteca de la UNAM preservación y difusión de un patrimonio. Ciencias 105, enero-junio, 156-159. [En línea]

     

 

 

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