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La importancia de la nutrición en la cicatrización de heridas

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La importancia
de la nutrición
en la cicatrización 
de heridas
143B06  
 
 
 
René Valdez Mijares, Cecilia Hernández Flores, Alejandra Quintana Armenta y Lidia Ruiz Rosario  
                     
La cicatrización es un proceso complejo de
regeneración celular que involucra varios eventos de tipo bioquímico, inmunológico, molecular y nutricional para reparar el tejido alterado, formando uno cicatrizado que cumpla y conserve las mismas características y funciones del existente previamente a la herida.
 
Las heridas tienen diferentes etiologías de origen: quemaduras, úlceras por presión o pie diabético, cirugías programadas y traumatismos que afectan a diferentes órganos y partes de nuestro cuerpo, cuyo denominador común es el daño en la piel. Este órgano es, por lo mismo, el principal objetivo de estudio en la cicatrización de heridas.
 
La piel es una estructura intrincada, compuesta por epidermis, dermis, hipodermis, glándulas sudoríparas, vasos capilares, fibra muscular, tejido adiposo, venas, arterias, pelo, poros, estratos córneo y granuloso, y terminaciones nerviosas libres. Es el órgano más grande en la interfaz del entorno externo y los tejidos del huésped, y tiene distintas funciones, tales como ser barrera protectora contra los rayos solares uv, evitar la penetración de microorganismos patógenos y la pérdida de agua, regular la temperatura específica del cuerpo y cumplir con funciones sensoriales. 
 
Para que una piel dañada restablezca sus funciones después de una herida es necesario que ocurra el proceso de cicatrización, que consta de cuatro fases: coagulación, inflamación, proliferación y remodelación, las cuales no ocurren de manera independiente, ya que en todo momento se interrelacionan unas con otras y el buen estado nutricional es un punto clave para su funcionamiento, para lograr una cicatrización.
 
Inflamación y herida 
 
El proceso de inflamación es una reacción natural del organismo en respuesta a infecciones, daños y heridas, una reacción del sistema inmunológico que ocurre cuando el organismo genera sustancias químicas destinadas a erradicar bacterias o virus, y a reparar los tejidos que han sufrido daño. Si bien es crucial, puede convertirse en un problema cuando se vuelve excesivo o persiste en el tiempo. La inflamación se manifiesta en dos formas: aguda y crónica; la primera tiene un desarrollo relativamente corto y se distingue por la expulsión de líquido y proteínas del plasma (edema), así como la migración de leucocitos (neutrófilos), mientras la segunda es más prolongada y se distingue por la proliferación de los vasos sanguíneos, fibrosis y la necrosis de los tejidos.
 
El proceso de cicatrización de una herida depende del estado inflamatorio, ya que puede avanzar, retrasar o estancarse, dependiendo de cómo se manifieste la inflamación. En heridas crónicas, por ejemplo, distintos estudios han demostrado que la mayoría se detiene o se prolonga la fase inflamatoria (inflamación crónica) debido al aumento de infiltrados celulares pro inflamatorios, compuestos en gran parte de neutrófilos y macrófagos, que contribuyen a retrasar la cicatrización. 
 
Los procesos inflamatorios crónicos dan como resultado la desregulación de varias citosinas pro inflamatorias clave (como IL-1β y TNFα), cuyo aumento, se ha demostrado, conduce a una elevada producción de metaloproteinasas por los fibroblastos, provocando una excesiva degradación de la matriz extracelular local, perjudicando con ello su migración celular para reparar la herida.  
 
Nutrimentos y cicatrización
 
Uno de los aspectos médicos básicos y no siempre considerado en el tratamiento de las heridas es el estado nutricional del individuo. Aunque en la mayoría de los casos, la desnutrición y el estado inflamatorio son dos problemas que surgen sin importar la causa que haya originado la herida, es crucial examinar primero el estado nutricional y corregir lo más rápido posible las carencias de nutrimentos a fin de mejorar su estado inflamatorio y conseguir un óptimo proceso de cicatrización y recuperación de la herida. 
 
Los principales macro y micronutrimentos, así como los antioxidantes que la literatura ha reportado tienen una participación importante durante el proceso de la cicatrización de heridas son: proteínas, zinc, vitaminas A, C, D y E, y antioxidantes (curcumina, N-acetil-cisteina y quercetina).
 
Proteínas. En la literatura relacionada, diversos reportes señalan que la proteína es el principal micronutriente necesario para llevar a cabo una buena cicatrización de heridas. Ya sea la obtenida por medio de la dieta habitual o por el uso de un suplemento nutricional, la proteína tiene un papel fundamental en este proceso. Su deficiencia afecta la formación de vasos capilares, la proliferación de fibroblastos y la síntesis de proteoglicanos y colágeno de la piel. Este último está formado por los aminoácidos glicina, prolina e hidroxiprolina, y para su síntesis se requiere consumir proteínas de origen vegetal y animal, así como minerales —hierro y zinc— junto con vitamina C. 
 
Minerales. Son micronutrimentos inorgánicos esenciales que desempeñan en nuestro organismo funciones específicas a nivel biomolecular y antioxidante. Una dieta equilibrada es suficiente para su aporte diario, pues se encuentran en frutas, verduras y cereales principalmente. En la cicatrización intervienen indirectamente como cofactores enzimáticos o parte integrante de las diferentes vías fisiológicas que modulan el proceso de cicatrización.
 
El zinc ha sido el micronutrimento mineral más investigado en este tema, tanto en heridas crónicas como en agudas; participa como cofactor enzimático en la síntesis de colágeno, epitelización, proliferación de fibroblastos, síntesis de proteínas y de adn, en la transcripción de arn y mantiene la homeostasis de tejidos epiteliales. 
 
Vitaminas. Durante mucho tiempo se ha propuesto la idea de que las vitaminas modulan las diversas etapas de la cicatrización de heridas mediante una variedad de mecanismos que en la actualidad no están bien claros. Sin embargo, algunos estudios nos muestran que las vitaminas tienen una participación directa en los procesos de la cicatrización de heridas. 
 
La vitamina A tiene las propiedades biológicas que van desde una actividad antioxidante, el aumento en la proliferación de fibroblastos, una modulación de la diferenciación y proliferación celular, aumento de colágeno y síntesis de hialuronato, hasta disminución en la matriz extracelular mediada por la familia de mataloproteinasas de la matriz. En heridas se presentan niveles bajos de vitamina A y esto se ha visto que puede provocar un retraso en la cicatrización y mayor sensibilidad a las infecciones, y el estrés o las heridas crónicas provocan por lo general un aumento en los requerimientos de esta vitamina. No se conoce bien los mecanismos de acción de la vitamina A en la cicatrización de heridas; sin embargo, es claro que este nutrimento tiene un papel importante durante el proceso de la cicatrización.
 
La vitamina C merece un punto de atención muy especial en este tema, ya que tiene un papel fundamental en la síntesis de colágena y su subsecuente entrecruzamiento, así como en la formación de vasos sanguíneos (angiogénesis) y las funciones antioxidantes. Cuando hay deficiencias de esta vitamina se presenta deterioro en la cicatrización, disminución en la síntesis de colágena, baja proliferación de fibroblastos, disminución de la angiogénesis y aumento en la fragilidad capilar, baja respuesta inmune y una mayor sensibilidad de infección en las heridas.
 
La vitamina E se considera como un antioxidante que trabaja en conjunto con la C en la estabilidad de las membranas celulares, protegiéndolas de la destrucción por lipoperoxidación. Posee propiedades antiinflamatorias y puede ayudar a reducir el exceso de radicales libres en la lesión de la herida.
 
La vitamina D tiene efectos benéficos en varias enfermedades vasculares al promover la angiogénesis e inhibir las respuestas inflamatorias. En el caso de las heridas, en modelos animales y humanos se ha visto que puede acelerar significativamente el proceso de curación, sobre todo, en las de tipo crónico. Algunas investigaciones sugieren que hay una correlación entre niveles bajos de vitamina D y las heridas crónicas.
 
Antioxidantes y heridas
 
Los antioxidantes son sustancias químicas capaces de transferir sus electrones a otras moléculas, como las la llamadas “especies reactivas de oxigeno” que se generan durante el estrés oxidativo ocasionado por las heridas, impidiéndoles así que capten electrones de moléculas biológicas relevantes como proteínas, arn y adn. 
 
Los antioxidantes pueden clasificarse en enzimáticos (como peróxido dismutasa, catalasa, glutatión peróxidasa y tiorredocina 1 y 2) y no enzimáticos de bajo peso molecular (como las vitaminas E y C, el glutatión) y compuestos con actividad antioxidante.
 
El papel de los antioxidantes es catalizar las cadenas complejas de reacciones que transforman las especies reactivas de oxigeno en moléculas más estables (como el peróxido de hidrógeno), que posteriormente son eliminadas del cuerpo.
 
Por esta razón, para reducir los niveles de especies reactivas de oxigeno durante el proceso de cicatrización de heridas se está considerando el uso y consumo de sustancias con actividad antioxidante (como curcumina, N-Acetilcisteina y quercitina) como una propuesta atractiva; dichos compuestos son objeto de estudio e investigación actualmente con este propósito.
 
Conclusiones
 
Cuando se produce una herida se desata una serie de reacciones complejas que el organismo necesita para reparar el daño. No obstante, se sabe ya que las heridas cicatrizan más rápidamente cuando se tiene un estado de nutrición saludable, y que, por el contrario, la falta de una salud nutricional provoca que la herida no cicatrice adecuadamente. 
 
Particular importancia tienen las proteínas, las vitaminas A, C, D y E y el zinc, ya que las deficiencias de ellos en el organismo son causa de un retraso en la buena cicatrización de heridas.
 
Los antioxidantes pueden ser útiles como alternativa de tratamiento para la cicatrización de heridas, aunque a la fecha es poca la información. Se requiere mayor investigación todavía para comprender cómo intervienen estos compuestos durante el proceso de cicatrización.
     

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René Valdez Mijares, Cecilia Hernández Flores, Alejandra Quintana Armenta y Lidia Ruiz Rosario
Instituto Nacional de Rehabilitación Luis Guillermo Ibarra Ibarra, 
Secretaría de Salud de México.
     

     
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