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Consumo sostenible
a partir del cambio de  comportamiento humano mediante
el diseño
1245B05  
 
 
 
Fernando Gutiérrez Hernández  
                     
Los seres humanos somos producto de nuestros
hábitos y convencionalismos socioculturales. Alimentarse, asearse, descansar, recrearse, todo ello se lleva a cabo en un espacio determinado. Sin duda, la arquitectura y el diseño pueden formar y reformar conductas humanas y hábitos; lamentablemente, si bien la definición de prácticas sociales ha sido analizada ampliamente por disciplinas como la sociología, la antropología y la psicología, poco se ha discutido desde la perspectiva del diseño urbano, arquitectónico e industrial.


La reducción en el consumo mediante el cambio de conductas y comportamientos está en discusión académica y en práctica hoy día. Mientras muchos debates y teorías se han concentrado en entender el comportamiento humano desde perspectivas sociales, psicológicas y tecnológicas, otros han reconocido el espacio (ciudades y arquitectura) como elemento central y punto de partida de los hábitos de consumo de recursos, que desempeñan un papel primordial en la generación de un cambio de conductas humanas que llevan a un consumo sostenible de objetos de uso cotidiano en el espacio. Existen cuatro teorías que surgen en la segunda mitad del siglo xx, cuya influencia y argumentos son cada vez más discutidos en diferentes disciplinas enfocadas al diseño.

Cuatro teorías

La Teoría de prácticas sociales nace de la fórmula: (hábito)(capital) + espacio = práctica. Se entiende por hábito aquellas actividades humanas realizadas consciente o inconscientemente; capital se refiere a los recursos usados en los hábitos y pueden ser: humano, social, económico, cultural, ecológico y simbólico; espacio o campo describe el lugar tangible en donde acontecen los eventos; la práctica es el reconocimiento y modo recurrente de realizar actividades que conjugan hábito, capital y espacio. El sociólogo Anthony Giddens argumenta que, en ciencias sociales, los individuos (actores) actúan por medio de experiencias dadas a partir de prácticas sociales que están ordenadas en un lugar y tiempo determinado.

Adicionalmente, dicha teoría está asociada al trabajo del sociólogo Pierre Bourdieu, quien considera que el habitus (hábito) es un proceso inconsciente basado en actos internos de estructuras sociales a través de la experiencia. Bourdieu enfatiza la interrelación del hábito y el espacio en la producción cultural, y asume que los códigos estéticos y las prácticas sociales son histórica y moralmente construidas. Este argumento es analizado por Bourdieu en la Casa Kabyle, donde las prácticas domésticas son estudiadas a través de símbolos asociados a la configuración espacial, lo que da como resultado que la composición de la vivienda relaciona y modifica las prácticas de género como simbolismo de la reproducción y de hábitos como el cocinar.

Le sigue la teoría de los sistemas sociotécnicos, cuyo término fue acuñado por Eric Trist, Ken Bamforth y Fred Emery en el campo de los estudios de ciencia y tecnología bajo influencia antropológica; en otras palabras, la manera en que la tecnología modifica conductas humanas que tienen lugar en espacios definidos. Esta teoría define las interrelaciones de humanos (actores) y tecnología en un campo de trabajo definido (espacio), considerando evolución y aspectos culturales.

Después viene la Teoría de actorred, un enfoque sociológico con gran influencia de los sistemas sociotécnicos en la que se estudian los objetos y las redes que configuran conductas y prácticas sociales. Aquí se consideran interacciones de humanos (actores) y nohumanos (redes) que presentan relaciones simétricas, es decir, que al modificar un aspecto en los actores se tendrá implicaciones en las redes y viceversa. En este sentido, alterar el espacio o campo por medio de la tecnología podría repercutir en los comportamientos y hábitos de consumo.

El sociólogo Bruno Latour representa las conexiones entre agentes y tecnología considerando el espacio, la composición, el tiempo y las técnicas donde tienen lugar. El experto en políticas públicas Jonathan Murdoch argumenta que la Teoría de actorred ofrece la posibilidad de entender las relaciones espaciales y la configuración en la que se desarrollan complejamente las redes. Murdoch presenta dualidades entre naturaleza y sociedad, estructura y acción, al interior de un espacio definido y determinado. Los argumentos de Latour y Murdoch denotan la importancia de los lugares donde objetos y sujetos o redes y actores interactúan.

Finalmente, la Teoría del comportamiento planeado, propuesta por el psicólogo Icek Ajzed, que ha permeado diversas disciplinas relacionadas con el comportamiento humano y social, y relaciona actitudes, normas subjetivas, creencias y afecciones, comportamientos pasados, normas morales y control de comportamiento percibido. Esta teoría ha encontrado aplicaciones en temas de consumo mediante el incremento de la conciencia y la visibilidad de los recursos utilizados.

Usando fundamentos teóricos de todas las propuestas mencionadas, diversas disciplinas han explorado diferentes posibilidades en el diseño del espacio (urbano, arquitectónico e industrial) implementando una variedad de soluciones, materiales e interacciones. En el uso de tecnología en dispositivos arquitectónicos, por ejemplo, así como mediante la visibilidad, conciencia y conocimiento de los recursos energéticos consumidos en las viviendas (a partir de utilizar medidores inteligentes) con lo cual se logra reducir el consumo energético, pues los usuarios están conscientes de la energía que están utilizando en tiempo real.

Igualmente, el sociólogo John Urry argumenta que el espacio y los objetos son dotados del poder que establece: “los límites de lo que es posible corporalmente [sin determinar] las acciones particulares en que los seres humanos pueden participar”. Un ejemplo en diseño industrial es el propuesto por Yonggu Do, Dohyung Kim y Sewon Oh, llamado 1 Liter1 Limit. El diseño es un tanque de agua con una capacidad de un litro asociado al grifo; cuando el agua se termina los usuarios deben esperar unos segundos mientras el grifo se llena nuevamente para ser usado. En este objeto cotidiano pueden materializarse las teorías antes mencionadas, mediante la utilización de conceptos como tiempo, limitación de recurso y conciencia por medio de la visibilidad.

Adicionalmente, cada vez son más recurrentes las aplicaciones y propuestas con objetivos que se inclinan por la dimensión de consumo ecológico en disciplinas relacionadas con el diseño y el arte. La artista Camille Goujon explora mediante la escultura y la pintura una crítica a patrones de consumo en prácticas humanas, principalmente en el consumo del agua. Asimismo, desde la arquitectura y el diseño arquitectónico se plantea necesario reconocer estos primeros acercamientos como punto de partida hacia el entendimiento de prácticas sociales y humanas que tienen lugar en los espacios y el uso de objetos cotidianos, así como las implicaciones antropológicas y sociales al incrementar el uso de la tecnología para prácticas, actividades y hábitos diarios.

Epílogo

En suma, el diseño urbano, arquitectónico e industrial han provisto soluciones que forman y reforman conductas humanas, hábitos y prácticas sociales mediante la generación de infraestructura y objetos cotidianos. En ellos se encuentra intrínseco el uso de la tecnología al servicio de necesidades humanas. Sin embargo, el diseño, en sus diversas manifestaciones, requiere mayor entendimiento de la definición de las prácticas y los hábitos humanos que tienen lugar al interior de edificios y ciudades. Urbanistas, arquitectos y diseñadores enfocados al área del consumo sostenible deben ser capaces de entender y materializar teorías de comportamientos humanos, sociales y tecnológicas que provienen de diversas disciplinas. La finalidad del diseño, como elemento formador y reformador de conductas, puede ser un punto esencial en el entendimiento y cambio de patrones de consumo que ocurren en el espacio habitable y en la generación de objetos de uso cotidiano.

Para terminar, la Teoría de prácticas sociales, la de sistemas sociotécnicos, la de actorred y la del comportamiento planeado son algunas posturas cuyo entendimiento permite materializar y explorar diferentes alternativas. Estas discusiones teóricas reconocen el papel tan importante que tiene el espacio, los lugares en donde se llevan a cabo las prácticas y los hábitos diarios. Por tanto, es necesario un acercamiento interdisciplinario para que se sistematicen las disciplinas de diseño y otros campos del conocimiento que han explorado y reconocido las conductas humanas, los hábitos y las prácticas.

El diseño, en cualquiera de sus manifestaciones, ofrece la posibilidad de diseminar teorías y de experimentar cambios materializados en espacios y objetos tangibles. A partir de ahora es necesario un acercamiento que redefina configuraciones espaciales y el diseño de objetos de uso diario mediante la aplicación de teorías que converjan desde diversas disciplinas. El entendimiento de las teorías aquí explicadas puede contribuir al cuestionamiento de hábitos de consumo y a la normalización de prácticas sociales, así como a la generación de propuestas cada vez más enfocadas al cambio de comportamientos hacia un consumo más sustentable.

     
Referencias bibliográficas

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Calhoun, C. (ed.). 2002. Dictionary of the Social Sciences. Oxford University Press, Nueva York.
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Urry, John. 2000. Sociology Beyond Societies: Mobilities for the Twentyfirst Century. Routledge, Londres.
Webster, Helena. 2011. Bourdieu for Architects. Routledge, Oxon.

 
En la red

www.yankodesign.com/2011/02/04/oneliterlimited
goo.gl/ioWRpN
     

     
Fernando Gutiérrez Hernández
Universidad Iberoamericana-Ciudad de México.
     

     
 
cómo citar este artículo

Gutiérrez Hernández, Fernando. 2017. Consumo sostenible a partir del cambio de comportamiento humano mediante el diseño. Ciencias, núm. 125, julio-septiembre, pp. 62-65. [En línea].
     

 

 

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