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Crecimiento poblacional
y ambiente
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María Teresa Velázquez Uribe  
                     
Para analizar las relaciones entre población
y ambiente hay que aplicar un enfoque que incluya, además del crecimiento demográfico, aspectos relacionados con los patrones de producción y consumo de la población. El agente de presión más importante sobre los ecosistemas es la población humana, pero también este elemento es capaz de implementar las posibles soluciones al deterioro y las acciones de conservación de la biodiversidad y de los servicios ambientales.


El crecimiento de la población mundial es un fenómeno relativamente reciente que se acentuó a partir de 1950 debido al crecimiento natural de la población (aumento de la natalidad y disminución de la mortalidad) por el uso de vacunas y antibióticos en las regiones en desarrollo del mundo. Esta tendencia se mantuvo hasta finales del siglo xx, cuando se rebasaron los seis mil millones de habitantes; al finalizar 2003 el planeta albergaba alrededor de siete mil millones de personas. Según estimaciones de las Naciones Unidas, se prevé que la población seguirá aumentando y para 2050 habrá nueve mil millones de habitantes. Asia es la región que más contribuye a este crecimiento, seguida de América Latina y el Caribe, que en 2010 llegaron, respectivamente, a 4 163 millones y 590 millones; y se prevé que para 2050 aumenten a 5 142 millones y 751 millones.

Al analizar el número de habitantes por kilómetro cuadrado a escala mundial, esto es, la densidad poblacional en función del territorio definido, en 2010 alcanzó un valor de 51 personas por km2, y se estima que en 2050 llegue a 68 habitantes por km2.

El incremento de la población ha traído consigo una mayor demanda de recursos naturales, ejerciendo una fuerte presión sobre las reservas de la naturaleza. Para cubrir el requerimiento de alimentos tanto para uso humano como animal, por ejemplo, el sector agrícola utiliza actualmente 11% de la superficie terrestre y 70% del agua total extraída de los acuíferos, ríos y lagos; es el mayor usuario de los recursos naturales del mundo.

En los últimos cincuenta años, la superficie cultivada en el planeta creció 12%; la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura estima que para satisfacer las necesidades de la población en el año 2050 se requerirá aumentar la producción de alimentos en 70% respecto de 2010.

Además de la presión para producir alimento, existen otras actividades de la humanidad que generan una gran cantidad de contaminantes que llegan a la atmósfera, el suelo y los cuerpos de agua, degradando aún más los ecosistemas. En 2010, por ejemplo, cada habitante del planeta emitió a la atmósfera un promedio de 4.44 toneladas de dióxido de carbono, el principal gas causante del calentamiento global y su impacto en el cambio climático; esto no es igual en todo el mundo, en Estados Unidos cada habitante emitió en promedio 17.3 toneladas, en México 3.85 toneladas y tan sólo 60 kilogramos en Etiopía. Con respecto de la generación de residuos sólidos urbanos, en 2010 un habitante de Estados Unidos produjo en promedio 720 kg, mientras que en México 370 kg y en China 250 kg.

Transición demográfica

México no ha sido ajeno al crecimiento poblacional mundial ni al impacto de la población en el ambiente. A comienzos del siglo xxi, la tasa de crecimiento nacional era de 1.2%, muy similar a la que había a inicios del siglo xx, pero con una población entre siete y ocho veces mayor. En 2010, en el país habitaban 114.26 millones de personas, 51.2% mujeres y 48.8% hombres.

La población mexicana se encuentra en una fase avanzada de transición demográfica, en la cual tanto la tasa de mortalidad como la de fecundidad tienden a valores bajos. Las proyecciones del Consejo Nacional de Población señalan que el crecimiento poblacional seguirá hasta el año 2050, cuando alcanzará aproximadamente 150.84 millones de habitantes.

La población mexicana ha presentado cambios en su crecimiento debido a varios factores, entre los que destaca una reducción en la fecundidad: mientas que en 1950 el promedio de hijos por mujer era de 6.8, en 2010 fue de 2.28. A esto hay que agregar el efecto del incremento en la tasa de mortalidad a partir de los primeros años del siglo xxi, ya que se espera que pase de 5.6 por cada mil habitantes en 2010 a 6.7 y 8.8 por cada mil habitantes en 2030 y 2050, respectivamente. Asimismo, el incremento de la esperanza de vida total de la población ha estado muy relacionado con los avances en salud pública, llegando a 74 años en 2010 (71 años en hombres y 77 en mujeres). Las proyecciones indican que la esperanza de vida total podría alcanzar 77 años en 2030 y 79.4 en 2050.

Bono demográfico

Actualmente, la proporción de infantes en la población tiende a reducirse y crece la de jóvenes y adultos mayores; mientras que en 2000 la proporción de niños y niñas en edad preescolar (04 años) era de 11.5%, en 2010 se redujo a 9.8%; por su parte, los adultos mayores de 65 años pasaron de 5.2% a 6.2% de la población en el mismo periodo, (figura 1). En el caso de la población en edad productiva (entre 15 y 64 años), pasó de 59% a 62% de la población entre 2000 y 2010. Otro indicador que muestra estos mismos cambios es la mediana de la edad de la población, es decir, la edad que divide en dos partes iguales a los habitantes del país, en 2010 alcanzaba 26 años.

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Figura 1. Pirámides de edad de la población mexicana 1950-2050 tomada del Consejo Nacional de Población, 2013.


La transición demográfica actual del país genera una relación positiva entre la población en edades dependientes (niños y adultos mayores) y la población productiva. Esta relación se mide por medio de la llamada razón de dependencia, calculada como el cociente entre la población en las edades dependientes y la población en edad productiva. Para 2010 era de 60.8 dependientes por cada 100 personas productivas. Al analizar por separado la dependencia infantil y la de adultos mayores, se observa que la dependencia infantil ha seguido una tendencia decreciente, en contraste con la población de adultos mayores, cuya razón de dependencia pasó de 7.7 a 9.9 por cada 100 personas en edad productiva entre 1990 y 2010.

Se estima que el valor más bajo de la razón de dependencia demográfica se alcanzará alrededor de 2025, para elevarse después como resultado del crecimiento de la población de adultos mayores.

Esto es, el llamado bono demográfico que presenta el país se extenderá todavía por algunos años más, lo que representa un gran potencial intelectual y laboral susceptible de aprovecharse en el desarrollo del país.

La distribución geográfica actual de la población mexicana se caracteriza por una fuerte concentración de personas en pocas ciudades y áreas metropolitanas, pero también por una gran cantidad de localidades dispersas menores de 2 500 habitantes. La proporción de la población que habita en localidades rurales (con menos de 2 500 habitantes) ha ido disminuyendo; en 2010 sólo 23.2% de los habitantes del país se encontraba en localidades de esta categoría. Esto significa que en poco más de un siglo México pasó de ser un país predominantemente rural a uno urbano. En cuanto al número de localidades, en 2010 se registraron alrededor de 170 mil de tipo rural, esto es 88.6% del total de localidades a escala nacional.

Conclusiones

Es necesario considerar el impacto ambiental de la población, así como algunas medidas para contrarrestar su crecimiento, tales como una mayor distribución de la población y el mejorar la educación, la salud y la nutrición, así como la creación de empleos productivos, la diversificación de la actividad económica y la exportación de productos procesados o semiprocesados en lugar de materias primas; sin olvidar que tenemos el bono demográfico y hay que aprovecharlo para potenciar el desarrollo. Tales medidas implicarían un aumento en el nivel de vida de la población, aunque esto conducirá a un mayor consumo de recursos naturales y una mayor producción de desperdicios y contaminantes.

     
Referencias bibliográficas

Velázquez Uribe, María Teresa. 1996. “Dinámica poblacional y medio ambiente”, en Ciencias, núm. 44, pp. 5663.

En la red

www.conapo.gob.mx/es/CONAPO/Proyecciones
www.fao.org/hunger/es
www.inegi.gob.mx
goo.gl/4sykUo
unstats.un.org/unsd/syb
maba.unam.mx/enlinea
tifon.fciencias.unam.mx/Demografia

     

     
María Teresa Velázquez Uribe
Facultad de Ciencias,
Universidad Nacional Autónoma de México.
     

     
 
cómo citar este artículo

Velázquez Uribe, María Teresa. 2017. Crecimiento poblacional y ambiente. Ciencias, núm. 125, julio-septiembre, pp. 52-54. [En línea].
     

 

 

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