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 Carla G. Muñiz Irigoyen y Raúl Gío Argáez
     
               
               
No se puede interpretar muestras de poblaciones de maíz de manera eficiente sin conocer lo más que se pueda sobre la gente que ha cultivado ese maíz.
 
Edgar Anderson
     
Los corales son animales minúsculos llamados pólipos,
en cuyos tejidos existe una población de algas llamadas zooxantelas, que viven en asociación simbiótica con ellos: el pólipo provee protección a las algas y éstas proporcionan alimento y oxígeno al coral. Cada coral secreta un esqueleto calcáreo duro alrededor de sí mismo; a medida que crecen, se dividen y forman colonias. Las colonias de coral se acumulan gradualmente, unas sobre otras (cada una puede alcanzar hasta mil años de edad), formando un arrecife de coral.
 
Los arrecifes coralinos son ecosistemas marinos tropicales formados por organismos llamados hermatípicos o constructores arrecifales (los polipos), los cuales, mediante secreciones de carbonato de calcio, contribuyen a su formación, constituyendo comunidades de una gran biodiversidad, energéticamente autosuficientes. De todos ellos, los corales son el grupo de organismos más importante por ser la principal fuente de carbonatos y también por sus demandas fisiológicas, que son las que determinan los límites de distribución de los arrecifes, confinándolos a aguas de gran transparencia, con muy baja cantidad de sedimentos en suspensión y temperatura elevada, en general circunscritas a los trópicos. La transparencia está asociada con las necesidades fotosintéticas de las zooxantelas, mientras la temperatura lo está con los procesos de alimentación y reproducción de los propios corales y la simbiosis con las zooxantelas. El sedimento en suspensión afecta los corales al depositarse directamente sobre ellos e interferir en su alimentación y obstaculizar el proceso de fotosíntesis de las zooxantelas.
 
El arrecife de coral es uno de los ecosistemas más productivos y diversos del planeta. Además de los servicios ambientales que proporciona, es fuente de recreación y estimula el turismo y la economía del país en donde se encuentra. Los arrecifes coralinos son lugares con una gran importancia ecológica y se les conoce como hábitats críticos por su diversidad de funciones; desempeñan un papel muy importante en la dinámica costera al prevenir la erosión y disminuir la fuerza del oleaje, constituyendo la estructura de protección más efectiva contra el fuerte efecto de las tormentas tropicales y huracanes. Son lugares de crianza, refugio, alimentación y reproducción de muchas especies de invertebrados y vertebrados, principalmente de especies de carácter comercial, dando alimento a una gran parte de la población mundial. Todos estos organismos tienen una participación fundamental en el ecosistema, algunos como productores primarios, constructores del mismo arrecife, filtradores y depredadores.
 
Las diferentes expresiones que la comunidad coralina tiene a nivel local reflejan por tanto no sólo el resultado de las interacciones ecológicas del presente, sino también un complejo componente histórico, independientemente de que una comunidad compleja tenga diferentes vías de integración.
 
Los arrecifes se encuentran al interior de una franja delimitada por el trópico de Cáncer y el de Capricornio, generalmente del lado oriental de los continentes, lo cual se debe a que los grandes sistemas fluviales desembocan en las costas oeste de los continentes arrastrando sedimentos que enturbian las aguas.
 
A nivel mundial se considera que la Gran Barrera Arrecifal, ubicada en la costa oriental de Australia, y los arrecifes aledaños del sureste asiático constituyen el sistema arrecifal más relevante, tanto por su tamaño como por su riqueza de especies. El segundo sistema arrecifal de mayor importancia global se encuentra frente a las costas de Belice, en conjunto con los arrecifes de Quintana Roo, en México, Honduras y Guatemala. El sistema arrecifal del mar Rojo es uno de los más visitados, pero no es comparable en tamaño o estado de conservación con los ya mencionados. Los diferentes tipos de arrecifes coralinos se enlistan en el cuadro 1.
 

 Cuadro 1. Tipos de arrecife.
Costeros En aguas someras, cerca de la costa y bordeàndola o separados por un estrecho bazo de agua.
De barrera Paralelos y alejados de la costa, generalmente separados por un canal de hata 100m de profundidad; son más grandes que los costeros.
De plataforma  De forma plana y alargada en su parte superior por accción de los vientos y las corrientes.
Atolones  Anillos de islas de coral en un mar abierto, asociados a conos volcánicos.
Rocosos Bloques de roca de diferentes tamaños distribuidos en el fondo que sirven de sustrato a algas e invertabrados y como refugio de peces.
Artificiales  Constiruidos por bloques de rocas, estrcturas de barcos hundidos y pilote de cementos que sirven de refugio y sustrato a vertebrados e invertebrados, incluyendo los corales. Tienen a función de disminuir la presión sobre los arrecifes naturales y aumentar los istios de refugio y reproducción de peces y crear sitios alternativos para el buceo.


El área estimada que ocupan los arrecifes en México es de aproximadamente 1 780 km2. Comúnmente, los arrecifes pueden existir apenas a unos pocos centímetros de la superficie hasta cincuenta metros de profundidad. Los de la costa del Pacífico son considerados como parches arrecifales y se localizan en el Golfo de California (isla Carmen, isla Espíritu Santo y Cabo Pulmo), Roca Alijos, isla María Magdalena de las islas Marías e isla Clarión del archipiélago de Revillagigedo; también en las costas de los estados de Sonora, Sinaloa, Nayarit, Colima, Jalisco, Michoacán, Guerrero y Oaxaca (Puerto Escondido). Algunos de ellos se encuentran dentro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas en diversas modalidades.
 
En el Golfo de México existen áreas protegidas como el Parque Nacional Arrecifes de Veracruz, y el Parque Nacional de Arrecife Alacranes en Yucatán. En el Caribe se cuenta con cinco áreas naturales protegidas que implican ecosistemas marinos, la mayoría de ellos arrecifales: isla Contoy, costa occidental de Isla Mujeres, Punta Cancún y Punta Nizuc, Cozumel, Sian Ka’an y el banco Chinchorro, en sus modalidades de Parque Nacionales, Reservas de la Biósfera o Reservas Especiales. En esta última zona se encuentra el Sistema Arrecife Mesoamericano, complemento marítimo de 1 000 km2 de longitud en el Corredor Biológico Mesoamericano que comprende cinco estados de México (Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán) y siete países centroamericanos, (Guatemala, Belice, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá) iniciando en el cabo Catoche en Quintana Roo y terminando en las Islas de la Bahía en Honduras.
 
Pasado y presente
 
Los organismos productores de carbonatos han sido diferentes a lo largo del tiempo geológico y los arrecifes de coral actuales son muy diferentes de los del pasado. Desde el punto de vista geológico, un arrecife es una estructura carbonatada con relieve y límites laterales bien definidos, resultado de organismos fósiles unidos entre sí, ya sea porque son coloniales o porque estaban cementados, por lo cual un arrecife no está formado estrictamente por corales. A los organismos formadores de arrecifes se les llama bioconstructores.
 
Las construcciones de tipo arrecifal se encuentran presentes en la Tierra desde hace unos 3 500 millones de años, cuando aparecieron las microbialitas (depósitos sedimentarios orgánicos carbonatados) producto de cianobacterias (organismos fotosintetizadores primitivos que formaban tapetes algales), ésta fue la construcción arrecifal dominante hasta hace 600 millones de años. Los estromatolitos son el resultado de estos tapetes algales y los sedimentos, éstos aún están presente en algunas zonas relictuales como son la bahía Shark en Australia y en la Isla Stocking en las Bahamas. En México están presentes en Cuatro Ciénegas, Coahuila, y en Quintana Roo.
 
Durante la radiación cámbrica surgió una gran cantidad de organismos; hace aproximadamente 530 millones de años, las construcciones arrecifales estaban formadas por arqueociáticos (organismos parecidos a las esponjas), estromatolitos y algas calcáreas. Desde el Cámbrico medio (hace 509 millones de años) hasta el Devónico medio (hace 350 millones de años) los arrecifes estuvieron formados por una asociación de algas, esponjas y corales; estos últimos eran rugosos y tabulados, mientras las esponjas eran del tipo estromatopórida. Todos estos organismos están actualmente extintos. Posteriormente, del Devónico tardío (hace 350 millones de años) al Triásico temprano (hace 220 millones de años) los arrecifes estuvieron formados por corales, algas y briozoarios. A partir del Triásico (hace 220 millones de años) los arrecifes estuvieron formados por corales muy semejantes a los actuales, y en el Cretácico (145 millones de años) por rudistas (moluscos de dos valvas). A partir de finales del Cretácico (hace 65 millones de años) es cuándo empieza la historia geológica de los arrecifes de tipo coralino.
 
Los arrecifes tal como los conocemos en la actualidad están formados por corales y algas, que son organismos coloniales y sésiles (no pueden moverse), los cuales forman estructuras duras que resisten el oleaje. En términos del proceso de desarrollo de un arrecife moderno, existen dos componentes temporales principales: uno de largo plazo, determinado por la historia geológica de una localidad, y otro de mediano plazo, que resulta de cambios en la estabilidad climática y las tasas de ascenso del nivel del mar que se presentaron en el Holoceno (hace 7 000 o 5 000 años).
 
En la organización de la comunidad coralina que en la actualidad habita en la formación arrecifal interviene una multitud de interacciones ecológicas cuya temporalidad se estima en decenas de años y que reflejan en mayor o menor medida los determinantes geológicos que afectan la estructura arrecifal. También hay factores externos al sistema que tienen un papel importante en el desarrollo y mantenimiento de la estructura comunitaria y del propio arrecife coralino, como la cantidad y calidad de aportes terrígenos por descargas continentales o insulares; la interacción física y de intercambio de materiales y energía entre ecosistemas costeros tropicales (manglares, seibadales); y la frecuencia y magnitud de ciclones y tormentas tropicales. Hasta la fecha, sin embargo, es difícil evaluar (excepto en situaciones catastróficas) la importancia real que estos factores externos tienen en cada caso específico.
 
A pesar de lo anterior, muchos linajes individuales de corales han persistido en estos escenarios catastróficos y les ha tomado millones de años a los ecosistemas de arrecifes de coral restablecerse por sí mismos después de eventos de extinciones masivas. Estos patrones de geológica demuestran el potencial de los ecosistemas arrecifales y son importantes para evaluar el riesgo de extinción de las especies.
 
Alarma por su degradación
 
Además de brindar protección y seguridad a diversas especies, los arrecifes coralinos ayudan también a la generación de oxígeno en el planeta, mejorando los hábitats marinos. No obstante, las actividades humanas han transformado el ambiente; la susceptibilidad de los corales a estos procesos es variada debido a las diferencias morfológicas; por ejemplo, las especies ramificadas son más propensas a ser dañadas por las tormentas y por la presencia de buzos, mientras que las especies masivas incrustadas son más vulnerables al sobrecrecimiento de las algas.
 
La capacidad para recuperarse también es variable; su regeneración es energéticamente costosa y las especies difieren en la distribución de recursos, en la regeneración y otros procesos demográficos. Los sistemas arrecifales son frágiles y su reproducción es muy lenta, por lo que en todo el mundo afrontan inmensas presiones por las actividades humanas. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente estima que en los últimos treinta años se ha perdido casi 70% de los arrecifes de coral del mundo. Además del impacto que está teniendo el cambio climático pues al subir la temperatura del agua se ha disparado un gran número de enfermedades causantes de la pérdida de corales.
 
Debido a que la recuperación de arrecifes es un proceso muy lento, una vez removida la causa de afectación existen alternativas para ayudar a acelerar el proceso de recuperación. Entre ellas se encuentran las actividades de restauración, rehabilitación o remediación y conservación o preservación mediante el manejo de los recursos naturales, resultado de los numerosos estudios efectuados al respecto.
 
Para realizar una restauración debe tomarse en cuenta el tipo de ecosistema, la región, los antecedentes del sitio, precisar la causa y la escala del daño. Sólo así es posible evaluar las técnicas de restauración que pueden usarse para acelerar la recuperación de los arrecifes impactados, siempre apoyándose en los procesos naturales.
 
Debido a la degradación escalonada de los arrecifes de coral por la actividad humana, es muy importante entender los procesos asociados con el daño y la regeneración en los corales desde la perspectiva del manejo de los ecosistemas, tomando en cuenta que para ello se requieren grandes esfuerzos, al igual que para su conservación, además de una modificación de las políticas actuales. Por lo tanto, el éxito en la restauración también dependerá de los costos, las fuentes de financiamiento y la voluntad política de las instituciones interesadas en ella, pero ante todo de la colaboración y participación de las comunidades locales en los proyectos.
 
La restauración de arrecifes coralinos es un tema nuevo que puede ayudar al mejoramiento de estos ecosistemas. Un grupo internacional de científicos asociados a la National Oceanic and Atmospheric Administration ha creado diferentes programas para la restauración de los arrecifes y ayudar a reforzar las poblaciones silvestres; es así que los viveros de coral están surgiendo como un arma de buena fe en la lucha para preservar el ecosistema oceánico.
 
Estas técnicas crean beneficios tales como el aumento en la cobertura coralina, la recuperación del arrecife para la protección de organismos que viven en él, el incremento de las especies del mismo y la producción de oxígeno generado a partir de la fotosíntesis que realizan las algas que se encuentran en él, ayudando así a satisfacer la demanda de oxígeno del planeta por la creciente producción de dióxido de carbono provocado por los altos consumos de energía y la producción de gases de efecto invernadero en la atmósfera, además de que sirve como un atractivo para el turismo.
 
Los viveros de coral son un fenómeno relativamente nuevo. Los primeros intentos serios llegaron a mediados de la década de los noventas por obra del biólogo marino Baruch Rinkevich de la Universidad de Haifa en Israel. El laboratorio Rinkevich trabaja actualmente con sesenta especies de coral en setenta localidades de países como Jamaica, Colombia, Tailandia y Seychelles.
 
La restauración en arrecifes de coral ha despertado el interés de todos, ya que no sólo los investigadores han trabajado en las técnicas, sino también asociaciones civiles, organizaciones mundiales, habitantes y prestadores de servicios turísticos de las zonas costeras, además de los amantes de la acuariofilia y los grandes acuarios del sector privado, que también han contribuido considerablemente al conocimiento del cultivo de corales aprovechando los saberes de la acuicultura.
 
Algunas iniciativas
 
Como podemos darnos cuenta, hay muchas formas de proteger los arrecifes. El hecho de ser declarados Áreas Naturales Protegidas es favorable para que su cuidado y conservación sea más fácil, pero con ayuda de las leyes y normas que las protegen es mucho más sencillo realizar la tarea de conservación y aprovechamiento; sin embargo, la desaparición de los arrecifes es una realidad, ya que el cambio climático global, entre otros factores, parecen acelerar los procesos destructivos y minimizar los esfuerzos para la conservación de las especies, por lo que definitivamente debemos ser más conscientes de nuestras acciones y ayudar a crear y difundir los programas educativos en materia de conservación y manejo de los recursos naturales.
 
La Iniciativa Internacional para los Arrecifes de Coral (icri, por sus siglas en inglés) fue lanzada en 1994 con el objetivo de buscar soluciones al rápido deterioro de los arrecifes de coral en el mundo. En ella cooperan gobiernos, organizaciones no gubernamentales y organizaciones tales como el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, que auspician y promueven proyectos de investigación y educación sobre los arrecifes de coral en todo el mundo, en asociación con la Red Mundial de Monitoreo de los Arrecifes de Coral, la Alianza para los Arrecifes de Coral, la Red Internacional de Información sobre los Arrecifes de Coral, el Centro Mundial de Pesca, la Secretaría de la Iniciativa Internacional para los Arrecifes de Coral, el Instituto de Recursos Mundiales. Mediante los Programas de Mares Regionales y la Red Internacional de Acción para los Arrecifes de Coral se estableció una red mundial de “sitios demostración” con funcionamiento activo que sirven como modelo de Gestión Integrada de las Zonas Costeras y de las Áreas Marinas Protegidas para la aplicación de mejores prácticas de gestión, la cual cuenta con la participación activa de las comunidades locales, también apoyadas por el Convenio sobre la Diversidad Biológica, el Convenio Ramsar referente a los humedales de importancia internacional, la Comisión para el Desarrollo Sostenible y la Comisión Oceanográfica Intergubernamental. Por su parte, la Word Wild Foundation, está relacionada con los proyectos para la conservación del Sistema Arrecifal Mesoamericano.
 
En el Año Internacional del Arrecife 2008 se creó una campaña mundial al interior del programa de conservación de arrecifes de coral de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica con el fin de crear conciencia sobre el valor y la importancia de los arrecifes de coral y los tratados para su sustentabilidad, y motivar a la gente a proteger los arrecifes.
 
La educación sobre los arrecifes de coral y su importancia en la biósfera es una de las medidas de conservación y protección que se están promoviendo en diferentes partes del mundo. Es importante que todas las personas conozcan qué es un arrecife de coral y qué tipos hay. Si tienen la oportunidad de visitar un arrecife, es esencial que aprendan antes cómo comportarse y manejar sus movimientos en el agua para evitar dañar los corales.
 
Debemos también ser muy conscientes de las conexiones que existen entre los ecosistemas terrestres y los ecosistemas costeros. Muchas de las actividades humanas que impactan el arrecife de coral de manera negativa se originan tierra adentro y no necesariamente en el ambiente marino.
 
Los ecosistemas costeros como: manglares, praderas marinas, playas y arrecifes de coral están conectados entre sí por las corrientes marinas, el flujo de agua y de nutrimentos y por los organismos que se mueven entre ellos. La conservación, protección y buena salud ecológica de los arrecifes de coral depende de que los otros ecosistemas costeros se mantengan también saludables.
 

Pequeños cambios que pueden hacer una gran diferencia
• Conserva el agua. Mientras menos agua uses, menos contaminación llega a los mares.
• Ayuda a reducir la contaminación. Camina, usa bici, usa el tren. Las emisiones que generan los carros y la industria contribuyen al calentamiento de los océanos, que es la causa principal del rápido blanqueamiento de los arrecifes de coral y contribuyen a su destrucción.
• Utiliza fertilizantes orgánicos. Aunque vivas lejos de estos ecosistemas, los productos químicos siempre llegan a través de cuerpos de agua a las costas y contaminarán los mares, causando daños irreparables a éstos y a los organismos marinos que dependen de ellos.
• Organiza y dispón de la basura adecuadamente. Cualquier material que entre a los cuerpos de agua (ya sean quebradas, ríos y lagos) llegarán al mar. No dejes nada en la playa, sólo deja la huella de tus pies.
• Apoya los comercios que a su vez secundan la conservación de arrecifes y demás sistemas costeros.
• Siembra un árbol. La cobertura vegetal reduce la velocidad y la cantidad de agua y de otros elementos que llegan al mar. De igual manera, estarás contribuyendo a reforestar el planeta y a hacerlo mucho más resistente al cambio climático.
• Practica responsablemente los deportes acuáticos. Trata los arrecifes como si fueran una obra de arte. No los toques. Siempre busca un sitio seguro con fondo de arena para anclar lejos de ellos.
• Participa en las limpiezas de playa que se organizan cada año.
• Comunícate con tus representantes en el gobierno. Déjales saber que la conservación de estos ecosistemas es de vital importancia para todos y exige que se tomen acciones para protegerlos, eliminando la contaminación que llega a los mares y creando nuevas zonas y reservas naturales.
• Corre la voz. Recuerda que tu entusiasmo puede llegar a muchos, informa sobre la importancia de los arrecifes de coral para las costas y sobre todos los organismos que dependen de ellos para sobrevivir y preservar la biodiversidad.
• Utiliza focos ahorradores de energía.
• Los corales no son un regalo. No los compres o saquees, deja los corales y otras especies marinas en el arrecife.
• El fondo del mar no es una pista de baile. Los arrecifes de coral están vivos, así que el sedimento suspendido puede sofocarlos. Los buzos y nadadores pueden hacer su parte por mantener el control apropiado de flotabilidad, sin tocar los arrecifes.
• Sé voluntario. Hay muchas organizaciones gubernamentales y asociaciones civiles en las que puedes trabajar y ayudar.

La clave del futuro
 
¿Hay esperanzas para los arrecifes de coral? Ésta es una pregunta que algunos investigadores han contestado con optimismo y la clave está en la evolución de las especies, ya que mediante los mismos experimentos o trabajos que se han realizado para la conservación y restauración de los arrecifes han surgido interesantes resultados que demuestran que los corales podrán resistir una siguiente extinción masiva debido al calentamiento global y a la acidificación de los mares adaptándose al cambio en las próximas décadas. Ciertamente, es una realidad que el clima cambia y el océano se acidifica y una posibilidad real que los arrecifes de coral como los conocemos podrían desaparecer; de modo que vale preguntarse ¿cómo serán los corales en el futuro?, ¿cómo sobrevivirán mientras otras especies no podrán?
 
Investigadores del Centro Oceanográfico Nacional de Southampton y la Universidad de Nueva York en Abu Dhabi, están comenzando a realizar estudios en los que seleccionan una característica específica de los corales del golfo Arábigo la cual facilitará en el futuro investigaciones a escala molecular y ver por qué ellos pueden soportar el calor estresante.
 
En un futuro marcado por el cambio climático, sólo los más fuertes o resistentes al calor sobrevivirán. Investigadores de la Universidad de Stanford están estudiando los procesos genéticos de cómo algunos corales serán capaces de soportar temperaturas inusuales, los cuales pueden ser la clave para la sobrevivencia de las especies en el mundo.
 
Otros investigadores, como Elena Couce y colaboradores, de la Universidad de Brístol, usando modelos computacionales para predecir los futuros cambios en la distribución global de los ecosistemas arrecifales bajo estos dos factores estresantes, encontraron que el mejor estado para los arrecifes de coral en las próximas décadas no será estar en los trópicos, sino en los subtrópicos.
 
Además, los investigadores marinos sugieren que es posible restaurar la cobertura viviente del coral de un sistema arrecifal degradado; sin embargo no es fácil, la composición de los arrecifes de coral continuará variando con el tiempo, con lo cual podría mantenerse la dominancia de los corales y sus asociaciones en un buen ecosistema y los servicios que presta. Los científicos podrían tomar ventaja de las oportunidades que los cambios causan a las variaciones naturales como un estímulo potencial para el beneficio del estado de los ecosistemas.
 
Para determinar el riesgo de extinción de los arrecifes de coral, los investigadores están examinando eventos pasados para poder vislumbrar cómo los corales actuales pueden pasar por el cambio climático. Se han encontrado fuertes relaciones entre las extinciones regionales pasadas y la vulnerabilidad de los corales modernos, sugiriendo que los eventos de extinción no son simplemente eventos casuales, pero que sí dependen de las características biológicas de las especies de coral.
 
Por otra parte, el trasplante de corales ya ha demostrado ser una solución simple y económica para la restauración de los arrecifes. Este proceso de restauración requiere muy poco entrenamiento, por lo que puede ser efectuado por buzos incluso como una actividad recreacional y educativa, adoptada por grupos de voluntarios de las comunidades. En tierra, las guarderías de coral están demostrando tener un tremendo potencial para la restauración. Los corales en las guarderías se van seleccionando y los más resistentes a las enfermedades, al calentamiento y los de crecimiento más rápido se van reintegrando al arrecife, dándose una “selección natural” de los organismos más fuertes y resistentes a los cambios que podrían enfrentar en un futuro cercano. Estudios realizados en 2013 por investigadores de varias universidades de Estados Unidos y Canadá sugieren que los corales están listos para adaptarse al calentamiento mediante una adaptación genética.
 
Por su parte, investigadores de la Universidad de Stanford han encontrado que algunos corales pueden rápidamente cambiar ciertos genes de modo que sobreviven en aguas más cálidas con temperaturas promedio mayores a 30 oC, ajustando sus funciones internas para tolerar aguas cincuenta veces más cálidas a las que ellos podrían llegar a adaptarse por sí solos mediante los cambios evolutivos.
 
Esto abre una nueva posibilidad para entender y conservar los corales. El objetivo es poner en marcha un programa de “evolución asistida por medios humanos” en el que se criarán corales resistentes en viveros controlados para su posterior plantación en zonas ya azotadas por condiciones cambiantes o en las que se anticipe tales tipos de cambios. Este método de creación de un “arrecife de diseño”, sin embargo, está sujeto a la controversia porque implica la alteración de los sistemas naturales.
 
En conclusión
 
Los arrecifes de coral son una parte importante del ecosistema global y han sido sujetos a un amplio espectro de daños a lo largo de su historia geológica, lo que ha originado extinciones masivas recurrentes. Los ecosistemas arrecifales actuales son un producto de tan sólo 45 a 50 millones de años de evolución. Durante este periodo los disturbios en los arrecifes de coral han variado desde pulsos de menor rango, tales como el pastoreo y la depredación, a grandes eventos infrecuentes, como picos de poblaciones de depredadores, huracanes y el incremento en la temperatura del mar, lo cual ha ocurrido en diferentes lapsos, frecuencia y distribución espacial, afectando los regímenes de disturbios naturales en los arrecifes de coral.
 
La conservación de muchos de los ecosistemas (terrestres, marinos y acuáticos continentales) es prioritaria para asegurar el futuro de las siguientes generaciones. Sin los servicios ambientales que brindan ecosistemas como los arrecifes coralinos, el bienestar de la sociedad y el crecimiento nacional estarán seriamente comprometidos.
 
Referencias Bibliográficas

Barshis, Daniel J. et al. 2013. “Genomic basis for coral resilience to climate change”, en pnas, vol. 110, núm. 4, pp. 1387-1392.
Couce, Elena, Andy Ridgwell y Erika J. Hendy. 2013. “Future habitat suitability for coral reef ecosystems under global warming and ocean acidification”, en Global Change Biology, vol. 19, núm. 12, pp. 3592-3606.
Graham, Nicholas A. J. et al. 2013. “Managing resilience to reverse phase shifts in coral reefs”, en Frontiers in Ecology and the Environment, vol. 11, núm. 10, pp. 541-548.
Ramos Esplá, A. A. 2002. “Arrecifes artificiales como medidas de restauración de hábitats marinos costeros”, en Ecosistemas, vol. 11, núm. 1, pp. 64-69.

En la red

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_____________________________
     
Carla G. Muñiz Irigoyen
Instituto de Ecología,
Universidad Nacional Autónoma de México.

Es maestra en ciencias biológicas con orientación en restauración ecológica, egresada de la Facultad de Ciencias, UNAM.

Raúl Gío Argáez
Instituto de Ciencias del Mar y Limnología,
Universidad Nacional Autónoma de México.

Es doctor en ciencias y decano de los profesores de paleontología de la Facultad de Ciencias, UNAM. También es investigador responsable del laboratorio de micropaleontología ambiental en el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la misma institución. En 2007 fue designado Socio Honorario de la Real Sociedad Española de Historia Natural.
     
_____________________________      
 
cómo citar este artículo
 
Muñiz Irigoyen, Carla G. y Gío Argáez, Raúl. 2016. Conservación y restauración en arrecifes de coral. Ciencias, núm. 120-121, abril-septiembre, pp. 60-71. [En línea].
     

 

 

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