revista de cultura científica FACULTAD DE CIENCIAS, UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO
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Alejandro González y María del Pilar Molina Álvarez
     
               
               
Las diversas realidades que vive México son parte de un
mosaico multicultural, herencia de nuestro pasado mesoamericano que ha sido negado por siglos, excluyendo de sus derechos básicos y de su integración real a las diversas culturas. Esta propuesta busca integrar la cultura náhuatl a la divulgación científica desde un punto de vista social, cultural y lingüístico, por lo que está dirigida principalmente al joven de habla náhuatl para que se apropie del conocimiento científico, pero también a los no hablantes, pues es necesario crear una conciencia en cuanto al valor de las distintas culturas que hay en México, de su imprescindible conocimiento y comprensión para vivir en una sociedad intercultural.
 
Así, retomamos la divulgación de la física, el idioma náhuatl escrito y el dibujo como parte del aprendizaje y uso de diversos sistemas simbólicos, herramientas de pensamiento utilizadas en equilibrio por los jóvenes.
 
Se plantea además el uso de los sistemas simbólicos verbales y no verbales, pues esto permite a los jóvenes partir del conocimiento desde el entorno real, de su experiencia, así como de su observación, representación y reflexión; este paso será parte importante del pensamiento que los irá llevando a sistemas simbólicos más complejos y abstractos.
 
El valorar este armado de conceptos científicos, que pretenden ser integradores, implica la necesidad de su aplicación y su modificación según sea su recepción por el joven, así como el enriquecimiento de la visión del conocimiento de la propia cultura náhuatl.
 
La época que vivimos es visual, los conceptos que formamos de la realidad parten de esta construcción, por lo que retomar la tradición mesoamericana de la enseñanza con imágenes es un punto central, pues implica retomar un camino antiguo que permite que el individuo y el colectivo establezcan diversas aproximaciones sobre su entorno desde diversos ángulos del conocimiento y su modo de aplicarlo en las realidades y problemáticas propias; posibilitando conocernos y reconocernos como parte de un mundo que debería ser conservado como el tesoro más valioso.
 
Antecedentes de la educación indígena
 
El idioma náhuatl es una herencia cultural de gran raigambre prehispánica que debemos cuidar con esmero para evitar su desaparición. En el pasado, la tradición oral junto con la pictórica difundieron el conocimiento de la cultura náhuatl en todo el territorio mesoamericano a lo largo de varias centurias antes de la conquista de México. La cultura nahuatl floreció mediante ambas tradiciones de transferencia del conocimiento a las generaciones futuras y mantuvo vivas todas las expresiones de creatividad desarrolladas en Mesoamérica por diversas culturas originarias, desde Teotihuacan hasta México-Tenochtitlan.
 
Con la llegada de los mexicas al centro de México, el idioma náhuatl fue la lengua franca en toda Mesoamérica desde el siglo XIII hasta principios del siglo XVI. Sin embargo, esta tradición cultural fue interrumpida en el siglo XVI por la confrontación entre el mundo europeo y el mundo mesoamericano; principalmente fue afectada la tradición pictórica, cuya pintura mural fue extinguida con la llegada de los españoles.
 
De igual forma, gran cantidad de códices o documentos pictográficos del saber prehispánico fueron destruidos por los conquistadores españoles, quedando en la actualidad pocos. En la segunda mitad del siglo XVI, los misioneros españoles recopilaron todo tipo de conocimiento del mundo mesoamericano por medio de informantes indígenas que dibujaban códices sobre diversos temas de la vida y la cultura pero, con el tiempo, la iconografía indígena se fue mezclando con la europea, dejando un documento más al gusto del recopilador que del informante. En los siglos posteriores, esta tradición no se desvaneció por completo, pues se siguieron realizando códices, mapas y títulos de tierra, continuando la tradición indígena.
 
En cambio, la tradición oral sufrió cambios drásticos con la introducción de los vocablos latinos del español para la escritura del idioma náhuatl. El saber indígena fue trasladado a documentos escritos en idioma náhuatl con grafía latina, misioneros españoles que aprendieron el náhuatl dejaron junto con sus informantes indígenas una extensa documentación escrita.
 
Asimismo, algunos indígenas educados por los españoles aprendieron español, latín y escribieron en náhuatl y en latín la historia de sus orígenes; más tarde, en el siglo XVII, estudiosos del náhuatl siguieron escribiendo sobre la historia y las antiguas tradiciones del pasado prehispánico. Es así que el saber indígena ha quedado plasmado en la documentación escrita realizada a partir del siglo XVI, mientras la tradición oral fue reciamente atacada desde ese mismo siglo para que el conocimiento de los antiguos mexicanos no se difundiera más entre el pueblo, por lo que esta tradición se conserva hasta nuestros días de manera anónima, de padres a hijos, sin registro formal.
 
El náhuatl, a pesar de ser el idioma originario más hablado por el pueblo mexicano desde el siglo XVI ha ido desapareciendo de ciudades y pueblos, y así su raigambre cultural. El pueblo nahua, el heredero directo de su raíz prehispánica, es el que ha quedado más rezagado de su propio origen y sólo gracias a la tradición oral mantiene vivas sus costumbres y cultura.
 
Durante el virreinato, el pueblo indígena quedó marginado de la enseñanza de la escritura, la lectura y las cuentas, su educación fue principalmente evangelizadora, mediante pictogramas y jeroglíficos basados en pasajes de la Biblia, bajo la forma de códices. Estos Catecismos testerianos se usaron para la enseñanza de la doctrina cristiana.
 
En la educación rural a los hijos de los principales (caciques) se les enseñó la doctrina, leer, escribir y las cuentas para que al heredar sus haciendas pudieran llevar a cabo la administración; a los indígenas comunes sólo se les enseñaba la doctrina cristiana, siempre y cuando fueran obedientes, pues el saber podría convertirse en un problema. La educación de las niñas era sólo en oficios manuales, pues no era necesario que aprendieran a leer, escribir o contar, ya que tarde o temprano se casarían.
 
En el siglo XVI, la enseñanza superior indígena fue sólo para un grupo limitado que aprendía en el Colegio de Santa Cruz de Tlateloloco o en el Colegio de San Pablo, en donde se les educaba en filosofía, literatura, retórica, medicina, música y teología. En 1597, con la muerte de su fundador, fray Bernardino de Sahagún, el Colegio de Tlatelolco fue reducido a una escuela elemental, al igual que las demás, extinguiéndose prácticamente el proyecto de enseñanza superior indígena. A la vez, con la extensión de las órdenes religiosas en la Nueva España y la evangelización y castellanización de indígenas que se llevó a cabo de manera sistemática en las escuelas eclesiásticas, se crearon nuevas identidades locales.
 
En el siglo XIX, en el periodo independentista, entre conflictos de conservadores y liberales se consolida el Estado nacional mexicano, lo que da lugar a nuevos conceptos de educación, como los de la enseñanza a cargo de liberales en los Institutos de Ciencias y Artes, las escuelas primarias laicas y las escuelas normales lancasterianas; en cambio, en las instituciones religiosas, a cuenta de los conservadores, los indígenas no tenían una participación específica.
 
Con el triunfo liberal se trató de asimilar la diversidad lingüística y cultural en el tejido social de la ciudadanía. En ese siglo se promueve la propiedad privada, se desamortizan los bienes eclesiásticos y comunales, y emergen conflictos culturales e ideológicos (que dan cuenta de la oposición en las zonas rurales a los incipientes y desorganizados intentos de castellanización y extensión de una educación para los pueblos).
 
En el porfiriato no hubo grandes cambios en los mecanismos económicos de autorreproducción de las sociedades rurales tradicionales, pero en algunas entidades de la república se jerarquizaron las escuelas en clases; en los pueblos de alta composición indígena, como en Oaxaca, se crearon planteles de párvulos y primarias de primera clase; en cambio, en la periferia de la ciudad y las regiones alejadas sólo se crearon primarias de segunda y tercera clase, quedando así relegada la educación indígena. Esta concepción de la educación indígena, aunada a la falta de maestros en las escuelas periféricas dio lugar a contenidos, métodos y tiempos reducidos, con programas recortados y el uso de sistemas antiguos de enseñanza mutua, pues se consideraba imposible que un maestro pudiera atender más de dos secciones de alumnos simultáneamente.
 
Debido a la diversidad lingüística de los alumnos, se justificaba otorgar una educación simplificada, asociada a la finalidad de unificar el idioma nacional. Con los modelos europeos adoptados en los programas estatales de escuelas elementales para alumnos indígenas, se concentraba la enseñanza en el área del idioma como su fundamento, quedando reducidos los programas de enseñanza a la instrucción del castellano, sin tomar en cuenta los idiomas originarios de los alumnos, a pesar de contar con algunas gramáticas en idiomas indígenas.
 
En el siglo XX, en el periodo posrevolucionario, al igual que en la Colonia, se llevaron a cabo estrategias educativas específicas para la población indígena, con la diferencia de que el Estado necesitaba consolidar su poder y su control federal, tratando de presentarse con una imagen de nación moderna homogénea. Sin embargo, las políticas educativas estaban llenas de fisuras, contrastes, continuidades, traslapes y rupturas.
 
La tradición indígena pictográfica
 
La tradición oral en las civilizaciones mesoamericanas fue el factor fundamental de la comunicación del saber indígena a través del tiempo. Para Federico Navarrete Linares: “el discurso oral y el discurso visual se complementaban así de una forma en la cual uno no se subordinaba al otro, ya que la imagen mostraba muchos detalles y aludía a varios elementos que la palabra no podía describir de manera sintética, mientras que la palabra expresaba aspectos difícilmente traducibles en imágenes, como los discursos de los personajes”.
 
La tradición pictográfica indígena, mediante la cual las civilizaciones mesoamericanas registraron su cultura e historia, se extendió por varios siglos, dejando una herencia artística, cultural e histórica invaluable para las generaciones posteriores. La riqueza de ésta fue extremadamente quebrantada por la conquista de México y su desarrollo y evolución para poder registrar los eventos culturales, sociales e históricos posteriores se interrumpió abruptamente.
 
A pesar de ello, la tradición pictográfica indígena no desapareció por completo y los pueblos a lo largo del tiempo la han mantenido viva en códices con relatos históricos, rituales y genealógicos, en mapas donde se representan caminos, ríos y pueblos de la antigüedad (antes y después de la Conquista), y en las pinturas de papel amate del arte popular mexicano actual donde se dibujan eventos de la vida cotidiana.
 
La pictografía indígena está compuesta de imágenes que comunican conocimiento indígena creado a lo largo del tiempo, símbolos de su tradición cultural que ahora son motivo de investigación, pero que en el pasado constituyeron los materiales esenciales para el aprendizaje del saber mesoamericano.
 
Esta tradición, rica en símbolos, es capaz de comunicar conocimientos concretos y abstractos, su función es atrapar la atención del espectador para alcanzar su entendimiento con los símbolos dibujados.
 
Los elementos simbólicos los podemos dividir en dos tipos: constantes y variables. Los constantes son los elementos que culturalmente son reconocibles por el espectador sin necesidad de explicaciones explícitas o aquéllos que son fáciles de comprender por medio de los elementos concretos que los integran y que son de clara interpretación.
 
Los elementos variables son aquellos símbolos que comprenden conceptos difíciles de interpretar por espectadores que no están familiarizados con ellos y que dan lugar a diferentes interpretaciones que podrán ser unificadas mediante la explicación formal.
 
La divulgación científica en náhuatl
 
La tradición indígena oral, pictográfica y escrita, quebrantada por un proceso de castellanización durante la Colonia y la vida independiente de México, ya no registró los eventos culturales y científicos del conocimiento universal. Por lo que éste carece de una expresión de comunicación en tradición indígena que ha afectado a los pueblos de habla náhuatl desde siempre y que los ha marginado de estos saberes. En particular el conocimiento científico no ha sido encauzado al saber indígena mediante sus métodos tradicionales de comunicación, lo que repercute en que los niños y jóvenes herederos de la tradición indígena quedan apartados de él.
 
Con el fin de romper esta omisión histórica, observamos que la divulgación científica escrita en lengua náhuatl y acompañada con imágenes a manera de códice moderno es una forma de renovar la tradición de comunicación de conocimiento, replanteando una vía ya olvidada de adquisición de saberes.
 
La gravitación, desde la antigüedad, ha llamado la atención en el estudio de la física y su entendimiento ha sido un reto de la mente humana. La historia de la ciencia ha registrado el desarrollo de la comprensión de este concepto físico desde los antiguos griegos hasta nuestros días, entendimiento no terminado y que seguirá cambiando.
 
Tal es la importancia de este concepto que su enseñanza y divulgación es parte fundamental en todos los idiomas en que se ha difundido la ciencia universal.
 
La divulgación del tema de gravitación en náhuatl es sólo un paso para extender el conocimiento universal a los pueblos de habla náhuatl del presente.
 
La gravitación
 
La palabra gravitación se empieza a utilizar en el siglo XVII a partir del vocablo en latín gravitas, que significa peso en español, y el sufijo –ción, con el significado de acción y efecto. Entonces la gravitación sería la acción y el efecto del peso. Esta palabra fue acuñada por Isaac Newton para indicar la fuerza de atracción entre los cuerpos masivos. Análogamente, la palabra gravedad significa cualidad de peso. Es el mismo Newton quien identifica el peso de los objetos como la fuerza de atracción que la Tierra ejerce sobre ellos.
 
A pesar de que el concepto de gravitación en física empezó a aclararse con las ideas que Newton estableció en el siglo XVII y se aplican con éxito al movimiento de los planetas del Sistema solar, ya desde la Antigüedad los griegos pensaban acerca de los objetos pesados, y Galileo, precursor de las ideas de Newton, experimentaba con diferentes pesos. En el siglo XX, las ideas de gravitación cambiaron rotundamente con los planteamientos de Einstein. Actualmente tales ideas se encuentran en revisión por parte de los físicos.
 
La narración en náhuatl
 
El tratamiento del concepto físico de gravitación en náhuatl se hace mediante texto e imagen. El texto en náhuatl se hace como una narración que se refiere al personaje histórico o físico que estableció un pensamiento o acción sobre el concepto de gravitación y sobre esta idea o acción.
 
La narración empieza con Aristóteles, quien reflexionó sobre la idea de peso, y continúa con otros científicos, y sus ideas, que contribuyeron a la construcción formal del concepto y a su acepción científica actual. Comprende un periodo de tiempo que va desde los griegos hasta nuestros días, incluyendo a los tres físicos ganadores del Premio Nobel en 2014 por sus propuestas sobre la expansión del Universo, y terminamos con un comentario sobre la película Gravedad de Alfonso Cuarón.
 
Frecuentemente, los conceptos científicos de la física en español son vocablos del lenguaje ordinario con raíces griegas que incluyen la composición de diferentes vocablos para formar uno nuevo. Estos mismos conceptos son traducidos al náhuatl para establecer el relato histórico de la gravitación.
 
Para apoyar los diálogos en náhuatl, la traducción de conceptos de la física y, en particular la formulación de neologismos, se han tomado como base los siguientes diccionarios: Vocabulario en lengua Castellana-Mexicana, Mexicana-Castellana de fray Alonso de Molina de 1571; el Diccionario de la lengua náhuatl o mexicana de Rémi Simeón, de 1885; y An Analytical Dictionary of Nahuatl de Frances Kartunne de 1983.
 
En la elección de un vocablo en náhuatl que representa un concepto de la física en español, se buscó en los diccionarios este concepto y su traducción al náhuatl (lo más cercano a este vocablo); por ejemplo, para la palabra masa se encontró en náhuatl textli con igual significado.
 
Cuando el concepto de la física no existe en los diccionarios de náhuatl, se aprovecha la característica de este idioma como una lengua incorporante que permite la composición de palabras conocidas para formar nuevas. Esta propiedad del idioma permite formar vocablos científicos nuevos que no existen en su vocabulario original con base en términos que sí existen. Diversos conceptos físicos que se emplean en la narración histórica de la gravitación de este escrito no se encuentran en náhuatl, por tal motivo fue necesario construirlos y el criterio que elegimos para esto es que se construyeran a partir de palabras que existen en los diccionarios de este idioma.
 
De esta forma se construyó la palabra icpiticatonacuecueyotl para microonda, que se forma de los sustantivos icpiticatontli, que según el diccionario de Rémi Simón significa cosa muy pequeña, infinitamente poco, una nada; y acuecueyotl, ola, onda, oleaje.
 
En los cuadros siguientes se establece una narración histórica del tema de gravitación en náhuatl con su traducción al español. En letra cursiva se señalan, tanto en náhuatl como en español, los conceptos físicos involucrados en este relato.
 
Aristóteles otlalnamic: ihcuac ce etic nacayotl ihuan ce acocqui nacayotl huetzi inic zanyeno oncan zanyeno ihcuac, in etic nacayotl huetzi achto tlalpan ihuan zatepan acocqui nacayotl huetzi tlalpan.


Aristóteles pensó: cuando un cuerpo pesado y un cuerpo ligero caen desde el mismo lugar al mismo tiempo, el cuerpo pesado cae primero 
al suelo y después el cuerpo ligero cae al suelo.
 
Galileo onicyehyeco: in nemiliztlahtollotl mihtoa, ipan altepetl Pisa, yehuatl otlahuetzcauh tlalpan ome etic nacayotl tlalpan, ce huey etic tepoztapayolli ihuan occe tepitzin acocqui tepoztapayolli inic zanyeno oncan zanyeno ihcuac. Ome nacayotl ohuetz tlalpan neneuhcatilizpan ic ce yuhcatiliztli itoca etiliztli.
Galileo experimentó: la leyenda dice que en la ciudad de Pisa dejó caer al suelo dos cuerpos pesados, una gran bola metálica pesada y otra pequeña bola metálica ligera, en el mismo lugar, al mismo tiempo. Ambos objetos cayeron al piso en igualdad, por una propiedad llamada gravedad.
 
Newton ononotz: ihcuac oniquittac ce mazatexocotl huetzi, omotlatlani ¿tleihca nochipa huetzi in mazatexocotl melahuac tlalpan? In ixtlamatiliztli in tlalticpactli tlatilana in mazatexocotl.
 
Newton omomat: in tlailiuichiuhtli tlatilana in tlailiuichiuhtli. In tlailiuichiuhtla itoca textli ihuan in chicahualizotl tlatilana in tlailiuchiuhtli itoca ichicahualizo etiliztli.
Newton contó: cuando vi una manzana caer me pregunté: ¿por qué la manzana siempre desciende hacia el suelo? La razón es que la Tierra atrae la manzana.
 
Newton reflexionó: la materia atrae a la materia. La cantidad de materia se llama masa y la fuerza que atrae la materia se llama fuerza de la gravedad.
 
Ipan 1915, Einstein ocmatia motlatzicololtia in tlahuilli ihcuac pano ahmo huehca ce citlalin ic textli, inin ca, ietiliz in citlalin tlatilana in tlahuilli.
 
Einstein noyuhqui oyolteohui in etilizacuecueyotl.
 
Einstein oquihto: Cemanahuactli ca tlanemililli, ahmo motzolihui ihuan ahmo mocacatzoa.
En 1915, Einstein encontró que la luz se desvía cuando pasa cerca de una estrella con masa, esto es, la gravedad de la estrella atrae la luz.
 
Einstein también predijo las ondas gravitacionales.
 
Einstein dijo: El Universo está en equilibrio, no se contrae y no se expande.
 
Yehce ipan 1929, Edwin Hubble otetlanextili in Cemanahuactli mocacatzoa.
 
Hubble noyuhqui otlamelahuacatamachiuh in iciuhca icacatzoaliz Cemanahuactli. Inin iciuhcatiliztli ocatca atlacemitolli.
Pero en 1929, Edwin Hubble descubrió que el Universo se expande.
 
Hubble también midió la acelerada expansión del Universo. Esta aceleración fue negativa.
 
Ipan 1948, George Gamow oyolteohui imeyyotlatlaza inelhuayo icpiticatonacuecueyotl Cemanahuactli.
 
Ipan 1949, Fred Hoyle oquitocayoti ic quehqueloliztli in Huey Xittoncueponiliztli inin ipehualiz Cemanahuactli, tleihca ahmo otlaneltocac inonpan.
En 1948, George Gamow predijo la radiación de fondo de microondas del Universo.
 
En 1949, Fred Hoyle nombró a modo de burla la Gran explosión a este comienzo del Universo, porque él no creía en ello.
Ipan 1998, Schmidt, Riess ihuan Perlmutter, ihcuac otlachixticatcah in yancuiticpac ihuan otlanextiliqueh ce tlacemitolli iciuhquitliztli ipan icacatzoaliz Cemanahuactli.
En 1998, Schmidt, Riess y Perlmutter cuando estuvieron observando las supernovas descubrieron una aceleración positiva en la expansión del Universo.
 
Nepantla 2009 ihuan 2013, ic teputzpilolilhuicatlan tamachiualoni Planck omomelahuacatamachiuh in imeyyotlatlaza inelhuayo icpiticatonacuecueyotl Cemanahuactli. Inin tlamelauhcatamachihualoni ce ipehualiz cemanahuactli imachiyo.
Entre 2009 y 2013, con el satélite Planck se midió la radiación de fondo de microondas del Universo. Esta medida es un mapa del origen del Universo.
 
Ipan 2013 omotlachali Etiliztli, itlaixiptlayonecuitlalpilon Alfonso Cuarón. Inin tlaixiptlayonecuitlalpiloni oquitlan chicome Oscar ipan 2014 xihuitl.
 
Etliztli tlahtoa itechpa ce ilhuicanehnemini cihuatl tlacentlamia ilhuicaihtic pani Tlalticpac, zan quitilana in etliztli in ilhuicanehnemini cihuatl.
En octubre de 2013 se estrenó Gravedad, película de Alfonso Cuarón. Esta película ganó siete Oscares en el año 2014.
Gravedad trata de un astronauta que se aventura dentro del espacio fuera de la Tierra, sólo atraído por la gravedad.
 
Axcan ce conetl, aquin nahuatlahtolli, tlamatiznequi itechpa itlamatliz yuquizaliztli.
Ahora un niño hablante de náhuatl quiere saber acerca del saber de la naturaleza: la ciencia.
 
Base pedagógica
 
En el caso de las reflexiones anteriores en torno al pensamiento y aprendizaje humano encontramos a Vygotski con un planteamiento biológico, psicológico, individual y social, que analiza cómo en el hombre se lleva a cabo el proceso de enseñanza-aprendizaje en un diálogo histórico, sobre la reflexión, el pensamiento y la creatividad, en un sistema dialéctico. Esto permite reconocer el desarrollo de la psicología como una ciencia que permite enlazar y ser gozne entre las diferentes áreas del conocimiento, ciencias naturales, ciencias sociales y humanidades.
 
Esto nos permite vislumbrar la importancia del pensamiento y reflexión en el pasado y presente, que resulta en acciones que influyen en el futuro deseado, al establecer cómo se han ido produciendo los cambios en la sociedad, dando lugar con esto a la conciencia del cambio, la creación o modificación del propio mundo o entorno. Este proceso es construido desde el individuo y el grupo al que pertenece y sólo en esa medida trasciende a la propia sociedad mediante la acción o trabajo conjunto.
 
Lo central y compartido en estos planteamientos psicopedagógicos es el modo como el niño, el joven o el adulto construyen los conceptos a partir de la realidad, la experiencia, el concepto, la representación o la imagen, la argumentación o el idioma, en dos movimientos: “generalización más abstracción”, y “concreto-abstracto-concreto”, lo que implica comprensión más allá de lo aparente.
 
Así, el proceso de pensamiento se ve reforzado en un mensaje bimedia compuesto por texto e imagen que permite comunicar, recordar y reflexionar, teniendo como base esta estructura que ayuda a comprender. Esto es, no sólo como creación al servicio del poder, sino de la investigación y desarrollo en favor del fenómeno humano, del trabajo conjunto, cooperativo y de diálogo para resolver problemas en pro de un desarrollo común y positivo.
 
Reconocer el juego del pensamiento en un diálogo constante que va de lo simple a lo complejo o abstracto y de lo real a lo posible nos permite ver que las estructuras no son lógicas ni universales, sino locales, insertas en un contexto individual, social y cultural. Pertenecemos a una comunidad sociohistórica que requiere concientizar la meta del conocimiento como una actividad humana construida colectivamente para resolver problemas sociales.
 
Las imágenes cumplen la función de ser un sistema de símbolos que permiten centrar la atención en la reflexión de un contexto social, histórico, científico, pasado, presente o futuro (ubican en tiempo y espacio al espectador). Permiten una representación donde el recurso del dibujo es una acción del contexto científico, pero que está cifrado en imágenes o cuadros, que para el espectador implican una ubicación histórica a grandes saltos de la física como parte de una construcción del conocimiento que trasciende culturas.
 
En el caso del idioma se plantea la integración de las diversas culturas al conocimiento en una revisión de los conceptos occidentales y mesoamericanos, dando validez al contexto cultural y social propio y poniéndolos a discusión.
 
Planteando con esto una comprensión del entorno científico, artístico, cultural, social, de lenguaje y de la historia de un modo integral, reconociendo constantes o variables conceptuales que se dan de un idioma a otro o de una cultura a otra, pero que pueden ser subsanadas por la imagen que es descriptiva dentro de un contexto específico.
 
A partir del lenguaje propio, la alfabetización es central, pues implica la construcción y la reflexión sobre el discurso construido, pero que se complementa y ayuda por medio de la imagen, el texto, así como por el mediador o profesor que sabe cuál es la meta.
 
Dibujos y relatos ayudan a explorar y profundizar la naturaleza sociocultural del aprendizaje, la imagen mantiene relación con la gente, los lugares, las cosas o los acontecimientos; no sólo creamos imágenes, sino estamos formados por imágenes culturales y esa conciencia puede elevar la calidad de la enseñanza; imágenes tales como dibujos se crean pero en forma de experiencia humana y son herramientas válidas para dar sentido, los dibujos generados por el aprendiz son herramientas para la reflexión, ya que tienen fuertes funciones comunicativas, para mediar el pensamiento, formar el aprendizaje y fortalecer la comunicación. Según Vygotski son herramientas de base cultural y sirven como señales de comprensión profunda, como texto o metáfora, son punto de partida y tratan de dar sentido a la experiencia humana y hacen visible lo abstracto.
 
Conclusiones
 
La divulgación de la física sobre el tema de la gravitación en náhuatl se ha realizado desde un proceso histórico, en un lenguaje que emplea vocablos del idioma náhuatl para significar lo mejor posible los conceptos físicos dichos en español y en la composición de nuevas palabras en el idioma náhuatl (neologismos) que indican conceptos de la física que no se encuentran originalmente en el náhuatl.
 
El esfuerzo de traducir al náhuatl el conocimiento científico es sólo un principio para dar a conocer estos saberes a nativos hablantes de dicha lengua, por ello es necesario establecer una pedagogía con base en las ideas de Vygotski, fundamentada en la aplicación simultánea de símbolos verbales y no verbales, como la imagen y el texto en la narración histórica de la gravitación.
 
El trabajo que nos queda por realizar es visitar las comunidades hablantes de náhuatl para dar a conocer esta propuesta y percatarse de su aceptación, modificación o, inclusive, negación. Enseguida, dar continuidad a la generación de imágenes que den cuenta de los conceptos de la física.
 
La divulgación del conocimiento científico en idioma náhuatl es un compromiso con las generaciones presentes y futuras que debe llevarse a cabo para resolver una omisión histórica cometida en contra de la sociedad de habla náhuatl.
 
     
Referencias Bibliográficas

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Vigotsky, Lev. 2001. La imaginación y el arte en la infancia: ensayo psicológico. Ediciones Coyoacán, México.
     
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Alejandro González y Hernández
Facultad de Ciencias,
Universidad Nacional Autónoma de México.
 
Alejandro González y Hernández hizo la licenciatura de física en la Facultad de Ciencias, UNAM y es maestro en enseñanza de las ciencias en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Es profesor de tiempo completo en la Facultad de Ciencias, UNAM; imparte asignaturas en la carrera de Física y en la carrera de Ciencias de la Tierra. Ha participado en congresos nacionales e internacionales y es autor de diversos artículos sobre física experimental.
 
María del Pilar Molina Álvarez
Escuela Nacional Preparatoria-Plantel 5,
Universidad Nacional Autónoma de México.
 
María del Pilar Molina Álvarez hizo la licenciatura y la maestría en artes visuales en la Escuela Nacional de Artes Plásticas en el plantel Xochimilco y en la Academia de San Carlos de la unam. Es profesora de asignatura, imparte la materia de fotografía en la Escuela Nacional Preparatoria en los planteles 5 y 8 de la UNAM. A participado en exposiciones de arte, así como en congresos nacionales con ponencias sobre educación en arte.
     
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cómo citar este artículo
 
González y Hernández, Alejandro y Molina Álvarez, María del Pilar. 2015. Eitliztli, gravitación divulgación de la física en idioma náhuatl. Ciencias, núm. 117, julio-septiembre, pp. 52-61. [En línea].
     

 

 

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