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Los humanos poseemos una curiosidad innata. Desde
pequeños husmeamos aquí y allá, colmando a los mayores con preguntas: ¿qué es? ¿por qué? ¿cómo? ¿dónde?
Esta cualidad nos ha llevado a indagar los rincones más recónditos del mundo y a cuestionarnos que hay mas allá de lo que vemos a simple vista. Hace tiempo algunos fisgones construyeron y perfeccionaron el microscopio, herramienta útil para ampliar el tamaño de una imagen mucho más pequeña que un grano de arena y hacerla visible a nuestros ojos. Inadvertidamente, estos exploradores de lo ínfimo destaparon un mundo inmenso. Desde entonces es posible que observemos células, bacterias, virus, microcristales y un montón más de partículas. Como producto de nuestra curiosidad nace otra capacidad que nos caracteriza la de tomar nuestros sentimientos y expresarlos a través de abstracciones e interpretaciones de los mismos, en otras palabras, hacer arte. La interacción entre ciencia y arte puede ser genial, esto nos lleva al objeto de este escrito: la combinación de la microscopía y el arte. Entre algunos ejemplos encontramos a todos aquellos que han participado en el concurso anual Nikon Small World, el cual consiste en dos apartados, uno de videos y otro de fotografías; todas las imágenes son obtenidas utilizando distintas técnicas y tipos de microscopía. El resultado ha sido sensacional a lo largo de los años, nos muestran retratados en colores vívidos increíbles detalles de lo vivo y lo no vivo que el ojo encuerado no alcanza a percibir. Filamentos coloreados, neuronas, esporas y espermatozoides nadando son algunas de las cosas capturadas en la competencia.
El año antepasado Amsterdam abrió las puertas del primer museo que explora el mundo microscópico llamado Micropia. Dentro de él hay distintas exposiciones enfocadas en lo chiquito, entre éstas encontramos un escáner que muestra la cantidad de microorganismos que habitan sobre partes específicas de nuestro cuerpo, como las manos. Además, hay videos y fotografías que nos enseñan sobre el crecimiento de hongos o la organización social de las hormigas. Dos tercios de los organismos que habitan la Tierra son invisibles para nosotros, este museo nos recuerda su importancia y además nos muestra su belleza.
Jon Hopkins, un músico inglés, lanzó su último álbum Immunity junto con un vídeo de sus canciones acompañadas de imágenes con colores alucinantes. Para hacerlo su equipo se puso en contacto con un bioquímico llamado Linden Gledhill a quien le platicaron su deseo de enfatizar el sentimiento de las canciones con algún acto visual y obtuvieron una colaboración increíble. Las imágenes mostradas son colorantes alimentarios cristalizándose a través del tiempo y vistos con un microscopio confocal (tipo de microscopía que permite la reconstrucción de imágenes tridimensionales).
Fotografió la cristalización, en ocasiones durante minutos, horas o días. Sobre las imágenes el equipo realizó un timelapse, lo cual les permitió modificar a su gusto la velocidad en que se perciben las imágenes.
El video:
Así pues, las posibilidades de combinar la microscopía y el arte son infinitas. Lo visto a través de un microscopio tiene un poder sobre los espectadores pues sentimos que lo observado es real, tangible, pero no podemos descifrar de donde viene ni qué es. Una experiencia visual de este tipo puede envolvernos y transportarnos a otra dimensión.
Referencias
http://thecreatorsproject.vice.com/blog/microscopic-images-of-food-dye http://thecreatorsproject.vice.com/blog/microscopic-images-of-food-dye http://www.nikonsmallworld.com
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Inés Gutiérrez
Facultad de Ciencias,
Universidad Nacional Autónoma de México
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