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Los bosques, su valor e importancia
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Fernando Ortega Escalona
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En todo el mundo se han descrito 300 000 especies vegetales terrestres, y de ellas dos tercios están en los trópicos y un cuarto en América Latina. Los bosques tropicales, que son las biotas con los más altos índices de diversidad pero también de desaparición, dejan de existir a una velocidad estimada entre 160 000 y 200 000 km2 por año, según un informe del PNUMA y el World Resources Institute. En este contexto, América Latina es el área, no sólo de los trópicos sino del planeta, que sufre las mayores tasas de deforestación, con una pérdida estimada en 5.6 millones de hectáreas anuales en el periodo de 1981 a 1985 y de 8.6 millones durante la última parte de la década pasada. A ello debe agregársele la fuerte pérdida de suelo, especialmente en la región andina y en las regiones montañosas de Centroamérica y México. En las áreas del trópico húmedo mexicano habitan alrededor de 6 millones de personas, de las cuales casi dos millones son indígenas y viven en las selvas o bosques tropicales; los cálculos mas pesimistas indican que en 20 años éstos podrían desaparecer. Si pensamos en el hecho de que las selvas o bosques tropicales contienen riquezas que aún no conocemos, podremos darnos cuenta de que no es posible precisar lo que se pierde, de ahí la importancia de la investigación básica. Es un patrimonio único por lo que su conservación es importantísima. En el aspecto forestal, el aprovechamiento de estos bosques es complicado porque varían las especies y el volumen de madera en pie a lo largo de su área de distribución. Por ejemplo, en la zona donde se realizó El Plan Chontalpa en las casi 40 000 hectáreas de selva tropical densa que se deforestaron, una hectárea podía proporcionar de uno a
17 m3 de madera técnicamente aprovechable en los aserraderos.
Además de que poseen una estructura compleja, enorme riqueza florística y pocas especies con mercado, otros obstáculos para su aprovechamiento son el desconocimiento de las propiedades tecnológicas de muchas especies no comerciales el poco volumen presente de ellas por hectárea, la dureza de su madera y la consecuente dificultad para su empleo práctico. En México, el valor comercial de las maderas duras tropicales es bajísimo, lo que se revela incluso en su nombre "corrientes tropicales". El único uso que se da a estas maderas es como durmientes, lo que significa que sólo las compra Ferrocarriles Nacionales, que fija unilateralmente los precios y el volumen. Para fabricar un durmiente se utiliza un árbol y se ocupa más de un día de trabajo, si a esto añadimos que las cuotas de compra son bajas y tienden a recortarse, no encontramos francamente en el mercado condiciones de precio ni de diversificación que permitan mantener el trabajo de manejo sustentable, ni valorar los recursos de la selva. En el plano internacional, la mayor parte de los países productores de madera tropical prohíben la exportación de troncos o aplican unas tasas para su exportación que en la práctica supone su prohibición. La finalidad de esta política es que la madera quede en el país productor y se elaboren en él productos con el mayor valor agregado posible. Inicialmente se piensa en la madera aserrada, chapas y tableros contrachapados, pero la meta es llegar a productos finales: carpintería y muebles. Como teoría la anterior es perfecta, aceptable y debería ser apoyada por el Primer Mundo, sin embargo, en la práctica el asunto es muy distinto. En primer lugar, en los países tropicales por lo general no hay infraestructura industrial y no es fácil improvisar para absorber toda la producción de madera, tampoco hay una cultura de la excelencia que facilite que los productos lleguen a los mercados occidentales con la calidad que demandan y a la que están acostumbrados. Esto sin mencionar los ingresos que por la exportación dejan de percibir. Por lo tanto, lo más común es que se desarrollen exportaciones ilegales o que algún industrial-vampiro europeo se instale de manera oportunista en uno de los países tropicales para aprovecharse de los resquicios legales y enriquecerse sin pagar el costo de la naturaleza. Por ello, algunos gobiernos se están planteando una vuelta a las prohibiciones, las cuales son un requisito para el desarrollo industrial; sin embargo, si en los países tropicales llegar a la primera transformación de la madera es un drama, alcanzar la meta de obtener los productos finales simplemente es un sueño. Por otro lado, en América Latina la madera ocupa un lugar muy modesto entre los materiales empleados en la construcción a pesar de que, en muchos casos, se cuenta con los recursos forestales. En México su aprovechamiento es bajo, particularmente el de las maderas tropicales de rápido crecimiento y bajo peso específico, de las cuales existe un gran desconocimiento de las propiedades tecnológicas que poseen, que repercute en que muchas especies no se utilicen y que a otras tantas no se les den los usos más adecuados. Otra razón importante de esta situación es la escasez de profesionistas y técnicos debidamente capacitados, además de que el número de personas que han trabajado o están trabajando ahora en este campo es reducido. Una de las grandes ventajas que ofrecen las maderas tropicales de rápido crecimiento y bajo peso específico es el poco tiempo de espera que se requiere para su aprovechamiento. Debido a sus ventajas para ser usada en la construcción, su madera puede contribuir a la solución del déficit de viviendas del país, que es de alrededor de 4.6 millones de viviendas de acuerdo con el censo de 1990. Es muy importante considerar el incremento anual maderable en México, el cual se calcula en 39 millones de metros cúbicos por año. De éstos, 25 son de bosques y 14 de selvas. Si tomamos en cuenta que una vivienda de interés social consume en promedio 50 m3 de madera, el incremento anual nacional maderable representaría 780 000 nuevas viviendas aproximadamente; además, este número de viviendas podría construirse sin poner en riesgo las existencias volumétricas de madera en pie, ni afectar el equilibrio de los ecosistemas. ¿Es posible conservar y producir? Una primera condición para el éxito es la participación de los productores en el diseño y ejecución de las estrategias productivas. La democratización de la economía requiere que los productores se involucren en la toma de decisiones. Esto no sólo implica la toma de decisiones en la producción sino en organizarse para comercializar y negociar los precios de su producto. No es la agricultura de contrato o de plantaciones forestales con las innovaciones tecnológicas de los grandes empresarios lo que dará alternativas a los ejidatarios. En segundo lugar, la agricultura itinerante practicada en las selvas, al ver reducido el espacio disponible para la recuperación una vez abandonada la milpa, podría asentarse en parcelas fijas con técnicas intensivas, con lo que se conservan las ventajas de la agroforestería. En tercer lugar está el manejo de la selva como "reserva extractiva". Es decir, extraer de ella una serie de productos no maderables sin que se deteriore su estructura y biodiversidad (frutas, chicle, resinas, pimienta, colorantes, plantas de ornato, miel, etc.). Varios grupos conservacionistas han visto en estas actividades la panacea para conservar la selva y obtener un ingreso para sus habitantes. Las esperanzas con respecto a la producción de la selva extractiva son justificadas pero de manera muy limitada. Un problema fundamental es la obtención de suficiente materia prima para entrar en los grandes mercados. En cuarto lugar se podría pensar que es posible comerciar con áreas específicas de biodiversidad. En 1991 la empresa farmacéutica Merck dio un primer y polémico paso adelante en el mercado de productos de la biodiversidad al firmar un acuerdo de un millón de dólares con el gobierno de Costa Rica para explotar los recursos de algunos de sus parques nacionales. La caza está en quinto lugar, que puede también ser una alternativa. En la temporada de cacería de 1996 y tan sólo en la efectuada en un ejido de la zona de amortiguamiento de la Reserva de la biosfera el Vizcaíno, en la Península de Baja California, se obtuvieron beneficios económicos directos del orden de los dos millones de pesos, de los cuales un porcentaje significativo fue destinado a proyectos de conservación en la propia reserva y el resto fue de beneficio directo para los ejidatarios habitantes de la zona. Claramente, el aprovechamiento sustentable requerirá en el futuro cuando menos tres condiciones ineludibles: frenar el crecimiento demográfico humano, y que existan justicia social a todos los niveles y una verdadera democracia en los pueblos. Al aumentar la demanda de madera por el incremento actual de la población también crecerá la fuga de divisas que por concepto de importaciones forestales ello implica. Por lo tanto, es necesario plantear alternativas de producción que permitan equilibrar la economía nacional y posibiliten preservar la diversidad biológica de la que es depositaría México. Para ello no necesitamos trabajar con muchas especies, en Estados Unidos de Norteamérica, por ejemplo, existen 684 especies de árboles de las cuales 270 tienen potencial forestal. Como resultado del manejo de no más de una docena de ellas, junto con el trabajo de varias generaciones de investigadores en mejoramiento genético forestal, Estados Unidos se ha convertido en una potencia silvícola. Siempre se ha reconocido la importancia de los recursos genéticos nativos, debido a que las adaptaciones y la variación genética existentes dentro de las poblaciones locales están presentes en sus semillas, que son las principales, y en algunos casos las únicas, fuentes de germoplasma certificable para satisfacer las necesidades de los programas de plantación y del mejoramiento genético forestal. En el caso de México, el mejoramiento genético de los bosques es una condición para lograr el éxito de muchos programas de desarrollo forestal, debido a la selección genética generada por los talamontes, quienes al explotar los mejores árboles dejan los bosques con un acervo genético poco adecuado para el crecimiento de un arbolado robusto que se recupere de una forma —evolutivamente hablando— natural. El permanente entresacamiento de los mejores árboles por los campesinos o madereros ha empobrecido la herencia del bosque, por lo que han nacido muchos árboles torcidos hijos de otros tantos que no fueron capaces de enderezar sus ramas y fustes. Bosques con estas características no deben propagarse, porque no darán incentivos a sus dueños y se dificultará su protección, al carecerse del estímulo y la comprensión necesarios por parte de la gente. Por otra parte, la destrucción paulatina de los bosques y selvas disminuye cada vez más las posibilidades de rescatar fuentes de semilla para el establecimiento de plantaciones en diversas regiones ecológicas; además, se reducen las oportunidades de conservación de nuestros recursos forestales, ya que la desaparición en gran escala de los bosques y selvas produce pérdidas de materiales parentales de reforestación. Lo anterior provoca una reducción de las poblaciones y al fragmentarse su continuidad se forman poblaciones más pequeñas y aisladas, dentro de las cuales el cruzamiento ocurre sólo entre pocos miembros. Así se pierde o reduce la base genética de las especies, originándose individuos de poca o nula adaptación al ambiente que cambia siempre. Para revertir el empobrecimiento genético es necesario seleccionar los fenotipos superiores de las especies de diferentes localidades y establecer ensayos de procedencias con los árboles que representen un alto potencial productivo en cada zona ecológica. Con el establecimiento de plantaciones de alta calidad se establece un mecanismo de protección a las áreas naturales, pues la presión ejercida por la demanda de los recursos derivados de la explotación de los bosques y selvas disminuye. La gran diversidad que tiene el género Pinus en México caracteriza a esta región del continente como un centro secundario de especiación. Prácticamente la mitad de las especies reconocidas habitan los desiertos y las montañas subtropicales y frías de este país, lo cual da al forestal la oportunidad de encontrar la especie más apropiada para cualquier nicho ecológico que requiera ser plantado. La mayor parte de la producción forestal en México está basada en el aprovechamiento de los bosques naturales, que presentan una productividad promedio de un m3 por hectárea al año. Ésta resulta muy baja si la comparamos con países como Finlandia, que tiene un importante desarrollo forestal y en condiciones forestales adversas su promedio nacional es de 4 m3 por hectárea al año. Está claro que las perspectivas de desarrollo forestal están en las plantaciones comerciales. En lo referente a la selección de especies, procedencias y familias tenemos un gran rezago en relación con las potencias forestales del mundo. Países como Canadá, Estados Unidos, Finlandia, sustentan su potencial en grandes extensiones de terreno con condiciones casi uniformes y pocas especies para su manejo, además, un gran número de profesionales se concentra en pocas especies y pocos ambientes diferentes. En México en cambio hay una gran diversidad ambiental y biológica, por lo que no es posible abordar el desarrollo silvícola del país de manera similar a la de las potencias forestales. Algunas propuestas Hay iniciativas que podrían mejorar la situación actual. Para ello es necesario un cambio de mentalidad en la reforestación. Se puede plantar lo mejor y con el mayor cuidado a fin no sólo de proteger los suelos, sino también de buscar incrementos sustanciales en la producción maderera. Se debe fomentar la producción en las áreas perturbadas con el fin de conservar las áreas naturales, no para la contemplación estéril, sino para poseer bancos de genes y poder en el futuro enriquecer la actividad forestal con mayor diversidad de especies. Cada propietario debe ser responsable directo de la administración y manejo de sus montes. Para ello deben definirse los tipos de bosque desde el punto de vista de su función: bosques de producción, bosques de protección y fomento, de recreación, etcétera. A cada uno de ellos debería corresponder una cierta normatividad para su aprovechamiento. Pero no debe perderse de vista que tener un bosque debe ser un negocio para su propietario. Por ejemplo, si se declara que un bosque tiene funciones de recreación corresponden a su propietario los beneficios económicos derivados de la recreación, esto también es válido para bosques de protección en donde se benefician terceros, los cuales deben pagar por las funciones protectoras del bosque. Ésta es la única manera posible para que el bosque se convierta en una alternativa económica para sus propietarios, de que se interesen en su conservación y manejo. Dentro de algunos años la utilidad práctica y comercialización de especies y poblaciones forestales será la que dicte los criterios fundamentales de conservación o de pérdida de dichas especies y poblaciones, por lo que la preservación deberá basarse en el manejo forestal que permita el mantenimiento de poblaciones genéticas lo suficientemente grandes como para que pueda asegurarse su sustentabilidad en el futuro. Por lo tanto, se deben intensificar los esfuerzos para conservar las especies forestales del trópico, subtrópico y de montaña. Es indispensable que el gobierno federal realice un cambio radical de estrategia para convertir el sector forestal en fuente de divisas, empleo y grandes beneficios ambientales, pues de continuar las tendencias actuales, en treinta años México perderá 50% de lo que queda de sus bosques. Las tendencias actuales son claras: en el futuro el mundo estará dividido en dos tipos de países, los que poseen recursos forestales y los dependientes de los poseedores. Los dependientes, para aquel entonces, habrán entendido demasiado tarde que los recursos forestales cuentan, no son cuentos. |
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Fernando Ortega Escalona
Instituto de Ecología, A.C. como citar este artículo →
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| del tintero |
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Mixcoac a principios de los 50
Ricardo Garibay
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"La avenida Revolución corría desde Tacubaya hasta San Ángel.
Kilómetros y kilómetros de vientos y verdura, un interminable rumor de ramazones. Tenía cincuenta metros de ancho, acaso un poco más, a los lados casas con jardines fronteros, que raleaban desde Berlín hacia Mixcoac y desaparecían a partir de la Barranca del Muerto. San Ángel era pueblo, geografía misteriosa y lejanísima." (...)
"Lo que sí aparece como un estallido de claridad o en un estallido de sol y nubes, es el río y las lavanderas. Lo que hoy es avenida San Antonio, que pasa debajo del periférico y sube como cuesta al occidente, y al oriente cruza la avenida Revolución y la Patriotismo y sigue hacia Insurgentes, era un río de no sé dónde a no sé dónde, de aguas sonoras y bajas y rocas enormes y lavanderas gritadoras y cantadoras. Rocas blancas, espumosas aguas color chocolate. Yo simulaba buscar ajolotes para oírlas y mirarles los pechos." (...) "Temprano por la tarde llegaban las lavanderas. El sol alto todavía. Nubes de filo incandesente. Y culebreaba el sol, retozaba torciendo el paso por el prieto seno de las aguas. Cuchillería de sol, platería hecha pedazos de peña en peña, de peña en peña, entre millares de peñas serpenteando entre chismes a grito herido y albures y mentadas. Junto al río, donde hoy es Gigante y los automóviles, se elevaban cerrados y sombríos los pinos del invernadero. Allá sus hondas calzadas hojosas donde viví los años de estudiante. Los que teníamos veinte años hablábamos de amor en el invernadero. Allí pasábamos los días, con los malditos libros abiertos sobre las bancas de ladrillo.(...) Era como una droga aquella arboleda. Caminábamos las calzadas, soñando siempre. Cada uno en el corazón tenía la espina de una pasión... enteramente inútil, hacia el vacío.(...)" " ...pero la magia del invernadero era lo siguiente: calzadas largas y anchas, de grava roja; medían hasta cuatrocientos pasos, y veinte pasos de anchura; pinos de ramas espesas desde el suelo hasta la punta, altos de veinte y treinta metros y de un metro o más de diámetro los troncos, y entre avenida y avenida toda suerte de follajes de árboles copudos y de mediano tamaño. Podía caminarse una avenida durante toda la mañana sin ver ni oír a nadie; si acaso, de pronto, allá lejos un jardinero con su carretilla. Las encrucijadas eran como naves de catedrales altísimas y oscuras. "Grabados del medievo —decía—. Oye ese batir de alas." "El Chipe ya empezó con sus jaladas—decía Fierre—." En tardes de mucho viento las ramazones llegaban a ensordecer, se mecían como si fueran a desplomarse; muchas veces comprobamos que afuera, en las calles, soplaba apenas el aire, la gente iba y venía tranquila, y adentro los vastos rumores, los abanicos gigantes y el ronco crujir de troncos anunciaban cataclismos. Se escuchaba la grava fría y pausada de los propios pasos, la menuda y relampagueante grava de las ratas de monte. Alguna mañana, un leve traquidazo, y sola, porque sí, sin tormenta de por medio, mañana azul, sol de cristal que nunca volvió a verse, porque sí, digo, a solas, se desprendía de la altura de una rama enorme y bajaba poco a poco, flotando, volando, se diría, y en total silencio se estrellaba blandamente en la calzada y alzaba una nube roja, millones de puntos rojos girando desesperados, brillando al sol durante muchas horas. Y el sol, que helado encanecía las puntas de los pinos; que parecía sonar a mediodía, cuando bullían los insectos de los almacigos; que de oro en los atardeceres lanzaba contra los troncos, entre los troncos, hacia las calzadas centenares de rayos nunca quietos, de modo que, con las primeras aguas, el invernadero todo parecía un arcoiris ondulante, un lugar de líquidos aires de siete colores, una transparente aglomeración de ríos fantasmas casi a ras de tierra y que desaparecían simplemente desaparecían hacia las frondas. Por los años cincuenta el gobierno de la ciudad vendió todo eso a comerciantes, que construyeron las tiendas de ropa y los estacionamientos de cemento. Seguro los vastagos de aquel canalla, jefe del Departamento del Distrito Federal, no acabarán nunca de gastarse el producto de su peculado." |
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Fragmentos de Fiera infancia y otros años.
OCÉANO Mécico, 1982.
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| del herbario |
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Pteridium, un género de helechos muy particular
Ernesto Velázquez Montes
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El género Pteridium com prende un grupo importante de plantas que por sus efectos en las comunidades naturales ha llegado a considerarse como una plaga. En México, particularmente en Veracruz, Chiapas, Oaxaca y Guerrero muchos campos de cultivo han sido abandonadas de manera obligada porque están completamente invadidos por Pteridium. Las especies de este grupo de helechos se encuentran distribuidas desde las regiones polares hasta los trópicos, del nivel del mar a 3 mil metros de altitud, por lo quese consideran cosmopolitas.
¿Qué es lo que hace a estas plan tas tan especiales? Ellas presentan una serie de características anatómicas, morfológicas y fisiológicas que las coloca entre las pocas especies herbáceas que llegan a ser dominantes en ciertas comunidades. Tienen vasos en su xilema, un rizoma subterráneo que se ramifica indefinidamente en brotes largos y cortos, esporas que permanecen viables por lo menos una temporada después de ser dispersadas, hojas jóvenes ricas en glucósidos cianogénicos, y hojas maduras ricas en taninos. Estas últimas son de consistencia coriácea, es decir, tienen una dureza parecida a la del cartón y, tanto los pecíolos como los demás ejes de las hojas son rígidos porque desarrollan tejido esclerenquimático, alcanzando alturas de 1.5 m o más.
Son plantas capaces de producir y dispersar sus esporas durante periodos muy largos, ya que cada hoja va madurando de la región basal hacia la apical, con lo que el proceso de dispersión se da durante largos periodos.
El rizoma de Pteridium se ramifica indefinidamente y puede crecer hasta
2 m en una sola temporada, lo que le confiere una gran capacidad de colonización, aunque desde un punto de vista estricto no se puede hablar de un crecimiento clonal típico, ya que no implica la creación de ramets que se independicen del progenitor.
Diversos autores consideran que su gran potencial competitivo está dado porque es muy tolerante al estrés y a las perturbaciones ambientales; suele establecerse en sitios talados, por ejemplo, campos de cultivo, laderas de cerros desgajados o cortes de caminos, donde reciben directamente los rayos de luz.
Las especies de Pteridium producen sustancias alelopáticas y antidepredadoras. Se ha comproba do que tienen una enorme capacidad de inhibir el establecimiento de otras plantas, cuando éstas se hallan en estado de semillas o esporas. En cuanto a las sustancias antidepredadoras se sabe que entre los principales metabolitos secundarios que produce y que podrían ayudar a evitar la herbivoría están las ecdisonas, (hormonas que interfieren en el metabolismo de los insectos), taninos, glucósidos cianogénicos y flavonoides.También se ha encontrado que las plantas de este género se ven favorecidas por el fotoperiodo, intensidad de luz y temperatura entre junio y agosto, lo que ocasiona que acumulen grandes cantidades de energía antes de la época de crecimiento.
La dominancia de Pteridium también se explica en parte por que forman mucho follaje que se transforma en hojarasca en descomposición, que al irse acumulando forma gruesas capas que impiden el crecimiento de otras especies, sobre todo plántulas de árboles, no así las del mismo Pteridium, ya que sus robustos rizomas son capaces de atravesar estas capas. Otro aspecto notable de estas plantas es que producen la enzima tiaminasa, que desnaturaliza la vitamina B1 o tiamina. Esto está correlacionado con el hecho de que si algún tipo de ganado ramonea una cantidad grande de hojas, tendrá una deficiencia de esta vitamina, lo que se traducirá,entre otros síntomas, en debilitamieto muscular y hemorragias, a tal grado que puede ocasionarles la muerte.
Algunos de los métodos que se han usado para erradicar o controlar a Pteridium son el uso de herbicidas, fuego u otras técnicas agrícolas, pero hasta la fecha los esfuerzos han sido vanos y en algunos casos inclusive se ha estimulado su crecimiento o propagación de manera involuntaria. El fuego por ejemplo contribuye aque las esporas germinen en tiempos más cortos. Por otro lado, al intentar extraer el rizoma en toda su longitud durante el barbecho el terreno, se promueve que se entierren las potencialmente miles de esporas que se encuentran en el suelo, facilitando con esto su germinación, ya que la oscuridad, al igual que el fuego, es un factor que la promueve. Ahora bien, si a todo esto se suman los pedazos de rizoma que no pudieron ser extraídos, se producirán nuevas hojas y el resultado será que en muy corto tiempo un terreno de cultivo se vea "invadido" por Pteridium, con las consecuentes pérdidas económicas.
Se han hecho intentos por buscar un control biológico al utilizar hongos patógenos, pero no se han obtenido buenos resultados. Todo lo anterior pone en evidencia la importancia de Pteridium y su muy particular biología dentro del grupo de los helechos, a tal grado que se han realizado simposios internacionales dedicados exclusivamente a este grupo de plantas, e indudablemente constituye un problema de investigación fundamental para muchos países.
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Ernesto Velázquez Montes
Laboratorio de Plantas Vasculares, Facultad de Ciencias, Universidad Nacional Autónoma de México.
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Un paraíso casi perdido: breve historia de la deforestación
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Eliane Ceccon
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En la obra clásica Utopía de Tomás Moro,
publicada en 1516, el héroe de la narración es un viejo hombre de mar portugués de nombre Rafael Hitlodeo (o Hytlodaeus, contador de historias, en griego) que acompañó a Americo Vespucio en sus tres últimos viajes al recién descubierto Nuevo Mundo. Hitlodeo finalmente decidió permanecer junto con otros 24 hombresen el nuevo territorio. Por algún tiempo este personaje vivió en un asentamiento cercano a lo que hoy es Rio de Janeiro en Brasil, pero después él y cinco de sus compañeros decidieron explorar y recorrer las nuevas tierras y, luego de una serie de aventuras y desventuras, acabaron en la isla de Utopía, un mundo de rara belleza natural, igualitario, donde los nativos vivían en perfecta armonía política, social y ecológica. Las indicaciones dadas por Moro sobre la ubicación de Utopía permiten suponer que éste se inspiró en la isla de Femando de Noronha, en el nordeste de Brasil, descubierta por Vespucio en su primer viaje y en la cual fundó un asentamiento.
De acuerdo con lo anterior, uno puede imaginarse la espléndida belleza natural que encontraron los portugueses en el litoral de Brasil hacia fines del siglo XV principalmente en lo que se refiere a la abundancia de bosques tropicales, agua dulce y bellas playas. Un ejemplo de esto se encuentra en una de las primeras narraciones oficiales hecha por Pero Vaz de Caminha (quien fuera el equivalente lusitano de Bemal Díaz del Castillo). En su carta, conocida como Carta del descubrimiento, Caminha escribe: "Mientras caminábamos en este bosque para cortar leña, atravesaban algunos pericos por estos árboles; verdes unos y pardos otros,grandes y pequeños, de suerte que me parece que habrá muchos en esta tierra. ¡Todavía los árboles son muchos y muy grandes y de infinitas especies, no dudo que por elinterior haya muchas aves! (...) Hay a lo largo del mar, en algunas partes, grandes barreras, unas rojas y otras blancasy la tierra de arriba es toda llana y muy llena de grandes árboles. De punta a punta es todo playa (...) muy plana y muy hermosa. Por el interior nos pareció, vista desde el mar, muy grande; porque al extender los ojos, no podíamos ver sino tierra y árboles —tierra que nos parecía muy extensa(...) Aguas son muchas, infinitas. ¡De tal manera es graciosa [la tierra] que, queriéndola aprovechar, dará en ella todo; por las aguas que tiene!"
Desafortunadamente, este sentimiento de asombro e imaginación contagió a muy pocos, y a lo largo de su historia Brasil y sus recursos naturales han sido víctimas constantes de un hambre insaciable de ganancias que ha traído beneficios económicos a muy pocos y miseria a la mayoría de sus habitantes. Este afán ha llegado hasta un punto en que, hoy día, gran parte del país posee solamente cerca de 5% de su vegetación original, y la Amazonia, que es la selva tropical más extensa del planeta (incluye territorios de Perú,Bolivia, Ecuador, Venezuela y Brasil) ya ha perdido, en el territorio brasileño, alrededor de 20% de su vegetación.
LA EXPLOTACIÓN DEL ÁRBOL PAU-BRASIL
Irónicamente el mismo nombre de Brasil, según algunos historiadores, está relacionado con la primera fase de deforestación de este país, aunque hay más de 20 interpretaciones de su origen etimológico. Ya desde el siglo XI Europa estaba familiarizado con el llamado pau-brasil, un árbol nativo de Sumatra cuyo nombre en malayo era sapang (delsánscrito patanga que significa rojo). Este era utilizado para teñir de púrpura la seda y el lino de los trajes de los nobles orientales y luego fue conocida por los nobles europeos tras las guerras de los cruzados.
Cristóbal Colón fue el primero en vislumbrar árboles de pau-brasil en los bosques del Caribe, y en su tercer viaje a América llegó a recoger poco más de media tonelada. En enero de 1500, el navegante español Vicente Pinzón cargó sus navios con 21 toneladas de troncos provenientes del litoral brasileño. Pocos meses más tarde, en su primer viaje, el erróneamente llamado descubridor de Brasil —existen registros documentales en los que se comprueba que Pinzón llegó tres meses antes— Pedro Alvares Cabral llevó los primeros troncos de pau-brasil a Portugal junto con las noticias del"descubrimiento" de nuevas tierras que, finalmente, acabarían asociando su nombre al del codiciado árbol.
Los especialistas europeos en colorantes naturales percibieron rápidamente que el pau-brasil nativo de Sudamérica (cuyo nombre científico vendría a ser Caesalpinea echinata) no era tan eficaz como su similar oriental (Caesalpinea sappan). Sin embargo, con las rutas comerciales orientales bloqueadas desde 1453 (debido a la conquista turcade Constantinopla), la variedad asiática se volvió excesivamente cara y el descubrimiento de una variedad occidental fue saludado con entusiasmo. A pesar de su utilidad y demanda, el valor del pau-brasil era mucho más bajo que el de la pimienta importada de la India. Sesenta kilos de pau-brasil eran vendidos por 2.5 ducados (1 ducado equivalía a 3.5 gramos de oro) mientras que la misma cantidad de pimienta se compraba en 60 ducados.
Curiosamente, el primer estudio científico sobre el pau-brasil fue realizado en 1648 por los botánicos Willen Piso y George Marcgrave, en la monumental Historia Naturalis Brasiliae hecha bajo el gobierno del conde Mauricio deNassau, el más importante gobernante holandés, en la época de la invasión holandesa en el nordeste de Brasil. La planta fue clasificada en 1789 por Jean-Baptiste Lamarck ,quien la llamó Caesalpinea echinata. El género Caesalpinea fue introducido en homenaje al botánico y médico del Papa Clemente VII, Andre Cesalpino y la denominación echinata proviene de la etimología griega "erizo" y hace referencia a las espinas abundantes del árbol.
Al estar todos los esfuerzos de la Corona portuguesa concentrados en la conquista de la India, no había recursos financieros para actuar en dos frentes, por ello, el rey decidió concesionar por 10 años la explotación de todas las tierras situadas en el litoral occidental del Océano Atlántico (es decir todos los territorios que por el tratado deTordesillas pertenecían a Portugal) a un consorcio de ricos mercaderes lusitanos, dirigidos por Fernando de Noronha (¡nombre de la supuesta isla de Utopia!). Adicionalmente, el rey se comprometió a prohibir la importación de pau-brasil de Oriente, con lo que garantizaba a Noronha y sus socios el monopolio del pau-brasil.
En Brasil, el pau-brasil crecía originalmente en la planicie costera situada entre los estados de Río Grande do Norte y Río de Janeiro, en medio de una exuberante selva tropical conocida hoy como mata atlántica. Había ejemplarestan gruesos que tres hombres no podían abrazarlos y cuyaaltura podía alcanzar 30 metros.
La explotación de pau-brasil fue realizada a un ritmo tan feroz que, a lo largo del siglo XVI, portugueses y franceses (estos últimos de manera "ilegal" según los portugueses) llevaron, en promedio, ocho mil toneladas de madera por año hacia Europa. Solamente en el primer siglo de explotación, cerca de dos millones de árboles fueron derribados, un promedio espantoso de 20 mil por año o casi 50 al día. Además de la extracción de madera, el comercio de animales y otros productos ocasionaron una importante degradación de la biodiversidad. Por ejemplo, en esta época, un navío de contrabando francés, capturado por los portugueses, llevaba en sus bodegas un cargamento que consistía en 3 000 pieles donde la extracción era más común; sin embargo, el árbol se encontraba virtualmente extinto. Actualmente, el pau-brasil, cuyo nombre fue utilizado para bautizar al Brasil, sobrevive magramente en las reservas forestales y jardines botánicos y muy lentamente empieza a ser reintroducidoen su ambiente natural.
LA COLONIZACIÓN Y LA CAÑA DE AZÚCAR
Terminada la explotación de pau-brasil y debido en mucho a las constantes invasiones francesas y holandesas, Portugal finalmente decidió colonizar Brasil. Vale la pena resaltar que fue un proceso mucho más sencillo que en el caso de México o Perú, pues las poblaciones que ahí vivían, en cuanto a su escala de desarrollo, apenas daban los primeros pasos hacía la agricultura de subsistencia, superando así su condición paleolítica, y sumaban, según algunos autores, tan sólo un millón de individuos. A finales del siglo XVI dio inicio la conformación de la economía azucarera en la región nordeste. El carácter oficial de la empresa azucarera, instituido y estimulado por la Corona portuguesa a través de concesiones de tierras, de la distribución de privilegios y títulos honoríficos, ofrecía a los señores de los ingenios un poder hegemónico en la vida colonial. Era natural que así fuera, según la lógica de que esta empresa redituaría grandes sumas de dinero a Portugal, además de estimular la rápida ocupación de las tierras recientemente descubiertas. El cultivo de la caña de azúcar sólo necesitaba tierras tropicales fértiles y frescas y mano de obra barata, la cual pasó a ser proporcionada primero por los indígenas y luego, tras una enorme demanda, por los africanos esclavizados. La naciente esclavitud, como todo proceso social injusto, se convertiría más tarde en el origen de algunos de los mayores problemas sociales de este país, según la mayoría de los sociólogos, pero eso ya es otra historia.
Las mejores tierras eran destinadas a los cañaverales, los pastizales a los animales de carga. Había plantaciones dedicadas a la alimentación y alguna que otra tierra virgen proveía leña y madera para las construcciones. Por cada kilogramo de azúcar producido se quemaban alrededor de quince de mata atlántica, como leña en los ingenios. En los siguientes siglos, la competencia ofrecida por la nueva área productiva de las Antillas sacó a la región nordeste del mercado mundial, lo que ocasionó un deterioro en los precios del producto y esto, a su vez, provocó una crisis económica en la región. El sistema productivo implantado, sin embargo, sobrevivió durante siglos, pero fue forzado a adoptar formas cada vez más autárquicas de producción. En todo el proceso productivo de los ingenios, la deforestación de esta región fue tal, que en 1936, el profesor Vasconcelos Sobrinho afirmó que la región nordeste deBrasil poseía tan sólo 5% de su vegetación original. El sistema social de esta región sigue hasta hoy, los tradicionales vicios del caciquismo político que solamente beneficiaa las oligarquías y es responsable de uno de los mayores índices de pobreza y analfabetismo de todo Brasil.
LA MINERÍA
En el siglo XVII empezó un nuevo ciclo económico en Brasil caracterizado por las actividades de minería, concentradas principalmente en lo que hoy se conoce como el estado deMinas Gerais. El flujo de gente hacia estas áreas y la locura desenfrenada con la que todos se dedicaron a la búsqueda de oro, generaron graves problemas sociales, hambre y conflictos. También inició una lucha feroz entre los empresarios de la tierra contra la avaricia de la Corona lusitana en relación con el cobro de impuestos sobre el oro encontrado. En esta época se dio el primer intento de independencia de Brasil. Apoyados en el sentimiento de rebeldía de los mineros, los líderes independentistas pensaban en abolirla esclavitud, liberar el comercio, promover la industrialización y fundar una república. A pesar de su fracaso, la insurgencia reveló el vigor de un creciente sentimiento nacionalista y también la madurez de una ideología republicana.
La deforestación producto de la actividad minera se llevó a cabo en dos frentes distintos: primero en la escala regional, al utilizar la madera para los hornos de fundición, y para uso doméstico en las residencias de la enorme población que formaban los trabajadores. El segundo frente sedio en la región sur que vendía la madera para los mineros y deforestaba para la crianza de animales de carga para el transporte de minerales y alimentos.
Después de algunas décadas de explotación intensiva, el oro en Minas Gerais comenzó a agotarse y Portugal no consiguió retener para sí mismo la riqueza generada por esta fuente de producción. Debido a las guerras contra la Francia napoleónica y a un desfavorable pacto económico con Inglaterra, casi todo el oro producido en Brasil fue transferido a las manos de los banqueros londinenses y ayudó a financiar la infraestructura industrial inglesa.
EL CAFÉ Y OTROS PRODUCTOS AGRÍCOLAS
Agotada la explotación minera, el único recurso con que contaba la economía colonial decadente era la enorme disponibilidad de mano de obra desocupada y muchas tierras vírgenes despobladas y sin valor, con lo que entonces surge la agricultura itinerante, que consiste en quemar y sembrar tierras nuevas. Más tarde se da un reordenamiento social promovido por la Corona, y se regresa a la organización de latifundios concentrados en el cultivo de café, algodón y tabaco. Como consecuencia (tal vez no prevista) el cultivo del café pasa a impulsar un nuevo ciclo económico en Brasil y los nuevos ricos terratenientes comienzan a expulsar a los pobres de las tierras más productivas y a deforestar nuevas tierras vírgenes. El éxito económico del café fue comparado al del azúcar en sus buenos tiempos y pasó a representar el 62% de las exportaciones brasileñas.
EL empeño por deforestar para liberar más áreas destinadas al cultivo de café llegó a tal punto en las montañas que circunda Río de Janeiro que esta ciudad tuvo serios problemas de abastecimiento de agua. Este hecho obligó al emperador D. Pedro II, por entonces ilustre morador de este lugar, a declarar estas áreas como protegidas y reforestarlas con especies nativas y exóticas. Hoy día la composición de estos bosques (floresta de Tijuca) es aún bastante peculiar debido a esto.
Después de la explotación sufrida por la región sur en el periodo de extracción minera, la segunda configuración de deforestación en el sur de Brasil empezó después de la abolición de la esclavitud, a finales del siglo XIX. Los oligarcas de origen europeo miraban miraban con sospecha a la mayor parte de la población brasileña compuesta por negros y mestizos y decidieron sustituir a sus propio pueblo por gente considerada "mejor" desde un punto de vista radical. Además, con el final de la esclavitud, los oligarcas del café deseaban una mano de obra mejor calificada, ya que tendrían que pagar por ella.
El gobierno imperial invirtió enormes recursos en esta empresa, facilitando transporte, instalación y concesión de tierras para los inmigrantes europeos (en su mayoría italianos, polacos y alemanes) y asiáticos (principalmente japoneses y árabes). Las facilidades brindadas jamás fueron concedidas a los nativos pobres. Los núcleos europeos se volvieron importantes centros de producción de vino, miel, trigo, papas y frutas de clima templado. Sin embargo, en su expansión estas colonias acabaron chocando con la oligarquía latifundista ya establecida y fueron obligadas a utilizar la tierra virgen que había, finalizando el proceso de deforestaciñon de la región. Posteriormente, este proceso dio paso a la creación de grandes zonas industriales y, también, con el transcurso de varias generaciones, a un magno contingente de pobladores sin tierra que cultivar.
La degradación ambiental en Brasi alcanzó niveles tan escandalosos que sólo entre 1786 y 1788 los intelectuales y académicos brasileños escribieron 150 textos discutiendo la destrucción ambiental del país.
Después de la Segunda Guerra Mundial y fuertemente presionado por Estados Unidos, Brsail adoptó "la revolución verde", destinada a que el país consumiese los nuevos productos de las pujantes industrias bélicas que se volvieron inútiles al final del conflicto. La revolución verde implicó el uso intensivo de agrotóxicos y fertilizantes, utilizados principalmente en las extensas plantaciones de soya para exportación. Asimismo, dio inicio la destrucción de extensas áreas de bosque de la región centro-norte que originalmente estaba conformada por una vegetación tipo sabana, localmente conocida como cerrado y de otras conocidas como cerradão (una sabana más densa y más alta), esta última localizada ya en los bordes geográficos de la amazonia. De 1965 a 1980 el consumo de fertilizantes aumentó cerca de 1280% mientras que la productividad en campo aumentó sólo 4.9%. Los resultados de este proceso fueron un incremento de los latifundios, pequeños agricultores endeudados y al rededor de 60% de la región deforestada.
LA AMAZONIA
Desde que los primeros exploradores y aventureros europeos se internaron en la Amazonia en busca de El Dorado -siguiendo el curso del río Amazonas y sus afluentes- esta selva nunca dejó de ser una fuente potencial de riquezas en la imaginación de los brasileños. La enorme explotación de caucho a principios del siglo XIX produjo un breve periodo de crecimiento en Manaus y Belém, las dos ciudades mayores situadas en medio de la jungla. Pero cuando Brsail dejó de tener el monopolio de caucho (Inglaterra sustrajo subrepticiamente la planta y la reprodujo con mayor éxito en Malasia, constituyendo uno de los primeros casos de biopiratería), la Amazionia volvió a aislarse del resto del país por distancias y barreras geográficas casi insuperables para la época.
A finales de los años cincuenta del siglo XX el destino de la Amazonia empezó a cambiar con la construcción de la carretera que une Belém con Brasilia, la capital del país, ubicada en el centro de Brasil. La extracción maderera a gran escala en la región amazónica se practica desde hace más de 300 años, pero al principio se realizaba de forma manual y se limitaba a la selva de las planicies aluviales, pues los árboles derribados podrían ser transportados a través de los ríos en dirección a los pequeños aserraderos. El suelo de las planicies aluviales es el único verdaderamente fértil en la Amazonia y nuevos árboles crecían en la misma área en poco tiempo. Después dela construcción de acrreteras, la extracción maderera ha cambiado radicalmente ya que el acceso vial facilitó a los madereros el acceso a nuevos territorios, lejos de los márgenes fluviales.
Un miedo patriótico asaltó a los sucesivos gobiernos militares en las décadas de los sesenta y setenta: en su concepción, si la Amazonia no se poblaba se perdería. Este sentimiento fue la motivación de un nuevo plan de seguridad nacional: por allí podrían penetrar elementos subversivos de otros países de Sudamérica (entre otras cosas les preocupaba las actividades del Che Guevara en Bolivia). Asimismo y por diversas razones (algunas bien conocidas por los mexicanos), durante muchos años existió un temor latente en el hambre expansionista de Estados Unidos . A la par, el régimen lanzó un programa de incentivos destinado a atraer capital multinacional y brasileño. Como resultado, no sólo las corporaciones arrebataron grandes parcelas de tierra virgen, también los especuladores hicieron buenos negocios. La inflación crónica y el hecho de que mno hubiera un impuesto a las ganacias del capital, convirtieron a la inversión en tierras en un excelente negocio para los ricos y poderosos.
Hoy día, estos grandes terratenientes no sumas más de 4.5$ de los propieatrios de tierras en Brasil, y son dueños de 81% de las tierras agrícolas del país, lo cual muestra la asimetría enorme existente en el medio rural brasileño en cuanto a la distribución de la riqueza y a los beneficios obtenidos de las políticas de subsidio del gobierno federal.
Para tener una idea de la extensión de las tierras concesionadas por el gobierno a las empresas multinacionales, consideremos los siguientes ejemplos: la British Petroleum asociada a la Brascan (empresa que explota aluminio) posee en concesión un área total de
174 588 km2 que equivale al área que ocuparían cuatro Suizas juntas. En segundo lugar destaca el grupo angloestadounidense Bozzano-Simonsen con un total de
44 993 km2, que equivale al tamaño de Suiza. Es importante mencionar que varias de las empresas multinacionales que operan en Brasil y que poseen cuantiosas áreas asignadas para su explotación comercial han participado activamente en la destrucción del medio ambiente, en particular en lo que se refiere a deforestación, violando abierta y sistemáticamente las leyes ambientales brasileñas.
Otro ejemplo es la historia de la Comnanhía Forestal Monte Dourado: en 1967, el magnate naviero norteamericano Daniel Ludwig pagó a la dictadura militar en turno tres millones de dólares a cambio de la propiedad de
16 000 km2 de bosque tropical sobre el río Jari, cerca de la frontera con la Guayana Francesa. Al año siguiente, comenzó a plantar amplias extensiones de árboles exóticos de crecimiento rápido destinadas a la fabricación de pulpa. La empresa fracasó, tal como lo había hecho cuatro décadas antes un proyecto menor emprendido por Henry Ford para el cultivo de gomeros: algunas enfermedades y la delgadez de la capa fértil imposibilitaron el desarrollo satisfacorio de los árboles.
Tambpoco el destino es muy halagador para aquellos que protegen la selva, como es el conocido caso de Chico Mendes. Cuando los terrateniente comenzaron a tornar selvas tropicales en pastizales para ganado, Chico Mendes usó como ventaja táctica levantar el estandarte de la ecología para defender la forma de vida de los habitantes de la selva y fue un eficaz abogado de los seringueros (recolectores de caucho); pero terminó acribillado por los gatilleros de los terratenientes.
En la historia reciente, la forma agrícola predominante en la región amazónica ha sido la actividad pecuaria, que ha llegado incluso a representar 50% de todas las actividades productivas. La mayoría de los pastizales, producto de la deforestación, es utilizada para prácticas de ganadería extensiva y cada uno de ellos ocupa en promedio un área de 24 000 hectáreas. Una de las practicas más comunes en esta actividad es la quema del pasto en la estación seca, que ocasiona casi todos los años inmensos incendios en los bosques vecinos y sitúa a Brasil en el cuarto lugar en emisiones de carbono en el mundo (un quinto de las emisiones debido al uso de combustibles fósiles) y en primer lugar en emisiones por quema de vegetación.
En la década pasada, la mayor producción maderera mundial provenía de las selvas tropicales del sudeste Asiático. Después de que esta fuente quedó virtualmente agotada, las grandes madereras multinacionales se interesaron activamente en la Amazonia brasileña. De esta manera, Brasil pasó de producir 2% de la madera mundial a 8% en losúltimos seis años. Uno de los casos más conocidos de la voracidad con que las empresas madereras asiáticas han venido destruyendo la Amazonia fue dado a conocer por una comisión especial de la Cámara Federal de Diputados afinales de 1997. El informe de esta comisión denuncia que de las trece empresas madereras asiáticas que operan en la Amazonia doce fueron sorprendidas en operaciones ilegales por los inspectores del IBAMA (Instituto Brasileño del Medioambiente). La WTK de Malasia, por ejemplo, compró una extensión de bosque tropical nativo en el estado deAmazonas equivalente a 40% del tamaño de Bélgica. Parte de esta propiedad estaba situada dentro de una reserva indígena que por ley no puede ser vendida.
En "respuesta" a una invasión de tal magnitud, el gobierno brasileño dentro de su proyecto de privatización del patrimonio público (también en Brasil la mentalidad neoliberal está de moda), ha anunciado un proyecto de concesión para la explotación maderera de bosques de propiedad pública conocidos como FLONAS (Bosques Nacionales) y que fueroncreados originalmente con la intención de proteger zonasde interés mineral o para ofrecer una área de protección mínima en las cercanías de las reservas indígenas. A partirde ahora, los FLONAS podrán ser explotados por el sector privado. El IBAMA garantiza que dentro de este proyecto las empresas concesionadas desarrollarán un plan de manejo sustentable que será supervisado de manera intensiva por el gobierno. Sin embargo, el propio IBAMA reconoce que de 3 700 planes de manejo forestal evaluados por sus técnicos hasta agosto de 1996, 60% fueron suspendidos por serias irregularidades o por absoluta falta de condiciones para ser autorizados.
Como si desconociera la historia de la deforestación que prácticamente anuló los bosques en las demás regiones del país, el gobierno brasileño sigue actuando con lentitud en la defensa de su patrimonio forestal y dando prioridad a los intereses de los capitales privados en la región amazónica, siempre brindando argumentos basados en las aspiraciones"desarrollistas" del Brasil. Estos argumentos, aunque tienen cierta lógica, no reducen los daños generados en los bosques brasileños, pues de acuerdo con lo dicho anteriormente, este esfuerzo casi siempre estuvo regido por una mezcla de codicia, estupidez y falta de visión. El colonialismo del cual Brasil fue víctima en sus tres primeros siglos y que destruyó buena parte de sus bosques no ha terminado, solamenteque hoy tiene otro nombre: globalización. La historia de la deforestación en Brasil tiene matices muy particulares, pero no es del todo diferente de lo que históricamente ha sucedido con el resto de los países de América Latina incluyendo México donde, desde la llegada de los españoles, se inició otra "noche triste" cuyo ejemplo más notorio fue la destrucción del ecosistema lacustre del Valle de México. EduardoGaleano, renombrado escritor uruguayo, expresa acertadamente y en pocas palabras la triste historia de nuestros países, muy ad hoc con lo que hemos visto en párrafos anteriores:"Si el pasado no tiene nada que decir al presente, la historia puede quedarse dormida, sin molestar, en el ropero donde el sistema guarda viejos disfraces. El sistema nos vacía la memoria, o nos llena de basura, y así nos enseña a repetir la historia en lugar de hacerla. Las tragedias se repiten como farsas, anunciaba la celebre profecía. Pero entre nosotros, es peor: las tragedias se repiten como tragedias.
AGRADECIMIENTOS
Agradezco a Octavio Miramontes, Brisa Ceccon y Pedro Miramontes por sus apreciables comentarios y su ayuda en la corrección del español.
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Referencias bibliográficas
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Eliane Ceccon
Instituto de Ecología, Universidad Nacional Autónoma de México.
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