| del herbario | ||||||||||
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| Plantas alucinógenas
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Jaime Jiménez Ramírez
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Los alucinógenos son sustancias químicas que, en dosis no
tóxicas, producen cambios en la percepción, pensamiento y estado de ánimo, pero casi nunca son causa de confusión mental, pérdida de memoria o desorientación en la persona con respecto al espacio y al tiempo (Hoffer y Osmond). Sin embargo, algunos alucinógenos como el peyote, hongos o el ‘toloache’ ocasionan cambios profundos, en la esfera de la experiencia, la percepción de la realidad, incluidos el espacio y el tiempo aún a nivel de la conciencia.
El sujeto entra en un mundo donde los sueños parecen mas reales que el mundo normal. Es común que los colores asuman una brillantez indescriptible y los objetos tengan una existencia propia e independiente.
Los efectos extraordinarios de las plantas alucinógenas, provocaron que en muchas culturas tuvieran y mantengan un significado divino; al grado que las representaciones de muchos dioses, como Shiva en La India ostenta como ‘adorno’ al genero Datura (comúnmente llamado ‘toloache’ en México o Xochipilli, el príncipe de las flores, cuyos glifos que le enmarcan representan al ololiuqui (materia prima para sintetizar el LSD), hongos alucinógenos y tabaco.
Las culturas primigenias, aparentemente, no manejaron el concepto de enfermedad o muerte provocadas por causas orgánicas o físicas; ambas resultaban de la interferencia con el mundo espiritual. Por tanto, si las plantas alucinógenas permitían al curandero o al paciente, comunicarse con el mundo espiritual, su importancia era mucho mayor que el resto de las medicinas o paliativos. Aún ahora, los grupos originales de América del Norte, consumen ritualmente el peyote, de modo que su cristianismo es totalmente sincrético. el hombre blanco
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| Nota Resumido de Schultes, R. K. y A. Hofman, 1982, Plantas de los dioses, Fondo de Cultura Económica, México. |
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| Jaime Jiménez Ramírez Facultad de Ciencias, Universidad Nacional Autónoma de México. |
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| nota |
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| El Cometa Halley | ||||||||||
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Ricardo Lara Vázquez y Mario Cervantes Rosas
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La astronomía conjuga las observaciones cotidianas de la bóveda La atracción gravitacional del sol produce tres tipos de órbitas en los cuerpos que pasan a su alrededor: elíptica, parabólica e hiperbólica. La periodicidad con que aparecen algunos cometas revela que su órbita es del primer tipo y algo más importante: son parte del sistema solar. En el siglo XX se han recopilado nuevos datos sobre estos objetos con “cabellera”. Las líneas de emisión remiten directamente a su composición química: moléculas de CN, C2, OH y NH, resultado de la disociación de otras más complejas como el amonio, metano y agua. Este rompimiento se produce por la acción de los rayos ultravioleta que inciden en el cometa cuando éste se acerca al sol. En los años recientes las computadoras han ingresada en el terreno de la investigación y la docencia y se abren nuevos horizontes en el conocimiento del universo con estas máquinas que procesan la información rápidamente. Se pueden, entonces, simular los modelos propuestos o describir las características presentes o futuras de los cuerpos celestes. La visita del Halley a nuestras contornos, ha renovado el interés por conocerlo. En este tenor, un grupo de estudiantes de Física de la UNAM recopiló las efemérides del cometa* y otras informaciones, cuyo procesamiento en una computadora Franklin ACE 1200 del laboratorio de Mecánica daría lugar a un programa dividido en cuatro partes: — Texto explicativo del cometa. — Gráfica de las trayectorias de la tierra y el Halley. — Gráfica de la órbita del cometa Halley en las vecindades de su perihelio. — Cálculo de efemérides. Adicionalmente se elaboraron dos programas para simular respectivamente las órbitas de los planetas y dos posibles vistas de la vía Láctea. Las computadoras muestran una faceta: su aplicabilidad en la educación. Con ella se visualiza un fenómeno mediante la simulación, almacenamiento y procesamiento de datos (numéricos o información escrita). Estos programas se presentaran en el XI Congreso de Enseñanza de la Física, así como a estudiantes de educación media (Secundarias y Preparatorias). |
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| Ricardo Lara Vázquez y María Cervantes Rosas | ||||||||||
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| nota | ||||||||||
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| ¿Qué pasó en San Juanico? | ||||||||||
| Nota de los editores | ||||||||||
A más de un año de la catástrofe que el 19 de noviembre de 1984 Este informe fue dado a conocer en junio del año pasado y ha llamado la atención en varios países. La revista New Scientist ha publicado recientemente un resumen del trabajo. Inicialmente, el grupo holandés recogió los testimonios de un gran número de sobrevivientes de la tragedia. Así, se ha podido asegurar que por lo menos tres horas antes de las explosiones un fuerte olor a gas invadía la zona. Hay quien ha declarado haber notado que la llama del mechero que quemaba ininterrumpidamente, se había apagado. Del mismo mechero salía un chiflido bastante fuerte. Estos testimonios han dirigido la investigación a tratar de establecer si el origen del desastre pudiera atribuirse a una presión excesiva en algún conducto o en uno o más de los tanques. En particular, se ha podido constatar que una bomba de un conducto subterráneo trabajaba con una presión de descarga de 60 bar., muy por encima de cualquier límite de seguridad. Se cuenta también con las declaraciones de algunos militares de un cuartel cercano. De éstas, se ha podido establecer que unas horas antes del desastre, una niebla densa y espesa se desbordaba de uno de los tanques. Se trataba del vapor de condensación creado por la evaporación del gas expulsado en contacto con el expulsado en contacto con el aire. La evolución de la fase explosiva se encuentra descrita con bastante precisión y la imagen que queda, difícilmente encuentra parangón en la historia de los grandes desastres. Hubo una primera explosión que embistió a la planta incendiando varias estructuras. Después de 69 segundos sobrevino una segunda explosión bastante mayor, un sismógrafo en la Ciudad Universitaria registró un sismo de 0.5 grados en la escala de Richter. Esta segunda explosión fue debida a un fenómeno conocido come BLEVE (Boiling Liquid Expanding Vapour Explosion); éste se produce cuando el fuego embiste externamente un tanque de gas líquido y en Ixhuatepec había tres con 3000 metros cúbicos cada uno. El líquido entra en ebullición y explota alcanzando grandes distancias; se tiene una impresionante inundación de fuego. El tiempo transcurrido entre la primera y la segunda explosión, 69 segundos, demuestra, de acuerdo al informe, que las estructuras de los tanques no cumplían con las normas previstas. Debían haber resistido un tiempo mayor. Todavía veinte minutos después había explosiones violentísimas, cuatro de ellas dejaron su marca en los sismógrafos. La devastación continuó por otra hora y media, sobre toda porque muchas habitaciones al irse llenando de gas explotaban come pequeños tanques. A esta situación infernal se sumó una lluvia de objetos diversas. Un tubo de dos metros de diámetro voló más de un kilómetro y al caer destruyó dos casas. El balance de 500 víctimas es considerado por muchos muy por debajo de las cifras reales. Las autoridades trabajaron afanosamente por cerrar rápidamente el caso. A 36 horas del incidente ya habían sido enterrados 300 cadáveres en dos fosas comunes, si bien sólo habían sido identificadas 25 cuerpos.
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| Traducido de Scienza Esperienza 28, octubre de 1985. |
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| del herbario | ||||||||||
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| El aguacate | ||||||||||
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Jaime Jiménez Ramírez
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El aguacate fue domesticado en México, particularmente en el En realidad el proceso de transformación de especie silvestre a domesticada involucra innumerables ensayos de selección durante muchas generaciones humanas y de los propios vegetales. De manera que durante largo tiempo se aprovechan las variaciones naturales de las plantas, preservando los individuos que posean las características que más convienen hasta que, en un momento determinado, aquellas plantas con características deseables pierden generalmente su capacidad de sobrevivir en condiciones naturales, pues su existencia está determinada por los humanos y no por la marcha normal de los ecosistemas, donde existen reguladores bióticos y abióticos que determinan qué individuos poseen los atributos para sobrevivir y cuáles no. El primer tipo de aguacate precolombino domesticado es el denominado “mexicano” (Persea americana var. drymifolia) cuyo fruto es pequeño (menos de 5 cm) y de color negro, de él deriva el “West lndian” (Persea americana var. americana) que tiene el fruto piriforme con la “piel” (exocarpio) verde. Ambos poseen sabor delicado y su “cáscara” (exocarpio) delgada puede comerse; son los aguacates mexicanos tradicionales. Finalmente tenemos el aguacate “guatemalteco” (Persea nubigena var. guatemalensis) con un diámetro superior a los 4 cms, y cuyo mesocarpio tiene 2-3 cms. de espesor o más, con un exocarpio rugoso (recuerde el aguacate Hass). De hecho, se le considera como la mejor variedad precolombina pero no se sabe si su origen es mexicano o guatemalteco, pues existen poblaciones silvestres en ambos países. Un ejemplo de las posibilidades de la selección lo encontramos en Atlixco, Puebla donde híbridos de guatemalensis y drymifolia (guatemalteco y mexicano) han dado origen a la mayoría de las variedades comerciales del mundo. Y en especial la familia Podiles posee los mejores materiales (genomas). Incluso la variedad Fuerte, que domina el cultivo a nivel mundial, se desarrolló de este lugar. |
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referencias bibliográficas Williams, L. O., 1977, The Avocados, a Synopsis of the genus Persea, subg. Persea, Econ. Bot. 31:315-320. |
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| Jaime Jiménez Ramírez Facultad de Ciencias, Universidad Nacional Autónoma de México. |
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| Problemas y acertijos |
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| Problemas y acertijos | ||||||||||||||||||||||||||||||
6. ¿Cómo se puede expresar la unidad, empleando al mismo tiempo las diez primeras cifras? 7. Esto sucedió en 1932. Cierto individuo —de nombre Juan— tenía tantos años como las dos últimas cifras del año de su nacimiento. Al contarle esta situación a su abuelo, este le dijo que con el pasaba lo mismo. ¿Cuántos años tenía Juan y cuántos su abuelo?
RESPUESTAS AL NUMERO ANTERIOR
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| cuento |
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| La enfermedad de Chagas | ||||||||||
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Marcelino Cereijido
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| Del libro Recuerdos y Milanesas que escribiré en cuanto tenga tiempo
La noticia se propagó en el vecindario con ese sottovoce que asegura la eficiente diseminación de los secretos. Nadie se hubiera detenido ante un par de vecinos que se transmitían una noticie en tono y volumen cotidianas. Pero si Doña Carmen hacia bocina con sus dos manos contra la oreja del repartidor de sifones, y éste iba cabeceando su comprensión con las comisuras de la boca descolgadas, uno debía cruzarse a la vereda de enfrente a preguntar de que se trataba. Yo era un niño y a mi no me lo hubieran confiado. Pero en casa el almuerzo era poco menos que una conferencia de prensa y mi abuela lo anunció con lúgubre claridad: “La prima de Faustino tiene le enfermedad de Chagas”. ¡Ayjuna! En parches me fui enterando de que la mujer, una campesina recién integrada al barrio, tenía su corazón y sus músculos debilitados por aquella enfermedad. Por eso que ya no trabajaba en la hilandería y se quedaba en casa. Por eso no baldeaba más su vereda, obligando así a que lo hiciera su anciana tía —madre de Faustino—. Por eso no la dejaban acarrear la bolsa de compra y daba propina a un changador para que la acompañara a la feria. ¡Esos ricos desalmados! Para colmo me enteré de que el Chagas ese era brasileño y ni siquiera vivía en nuestro país. Se humilló entonces mi patriotismo incipiente (y conste de que en aquellos años tempraneros no había sido yo de imperialismos ni ruindades internacionales). Por eso me propuse que cuando yo fuera presidente de la República —cargo que ya me había augurado mi abuela— no iba a permitir que argentino alguno, por más pobre que fuera, se viera precisado a ganarse la vida padeciendo enfermedades ajenas. Y menos la de Chagas: un extranjero. |
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| Marcelino Cereijido Investigador del Centro de Investigación y Estudios Avanzados, Instituto Politecnico Nacional. |
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| ciencia in situ | ||||||||||||
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| Vertebrados de México | ||||||||||||
| Nota de los editores | ||||||||||||
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Desde hace varios años ha sido preocupación, de los estudiosos El Laboratorio de Vertebrados de la Facultad de Ciencias de la UNAM en distintas ocasiones ha propuesto un sistema de fichas o tarjetas para la recopilación y sistematización de datos en el campo, que haga más eficiente el estudio de este grupo en su ambiente natural. La preocupación fundamental es buscar que las características valiosas de los ejemplares —que fundamentalmente se aprecian en el campo— no se pierdan, y sean anexados a los rótulos convencionales que se utilizan para el manejo de especímenes. Por ejemplo, cabe destacar que un punto importante es el registro de colores, problema complejo ya que tradicionalmente su apreciación ha sido subjetiva de acuerdo al técnico o colector. Dentro de este proyecto se trabaja en la utilización de una escala general y práctica para el campo, que pueda ser utilizada ampliamente. Los ocho modelos de tarjetas, que incluyen anfibios (ranas, salamandras, cecílidos); reptiles (tortugas, saurios y serpientes); aves y mamíferos (ejemplares capturados y sus rastros), incluyen la elaboración de dibujos. Se pretende que en primera instancia se utilicen perforadoras y a largo plazo se computarice todo el sistema, para formar un banco de información para cada una de las especies de vertebrados. Se han hecho ya algunas pruebas con este sistema y se ha visto que complementa de manera importante el diario de campo tradicionalmente utilizado por los zoólogos. Se espera en el futuro que esta propuesta constituya una etapa importante en el manejo óptimo de los datos de ejemplares para su mejor estudio, a través de la publicación del instructivo para realizar capturas de vertebrados en su ambiente natural. Un segundo proyecto importante es el relacionado con la creación de una Estación de Estudio, Conservación y Aprovechamiento de la naturaleza en el municipio Juárez, Chiapas, en la llanura tabasqueña colindando con Veracruz. Como parte de lo que ellos denominan una “costumbre”, algunas familias se han preocupado por la conservación de una serie de terrenos pantanosos que ya habían sido estudiados hace algunos años por el profesor Miguel Álvarez del Toro. La zona constituye una reserva importante del cocodrilo Crocodylus moreletii, que se pensaba ya no existía en la zona debido a la devastación petrolera. Los ejidatarios y pequeños propietarios han decidido donar una parte de sus terrenos para la creación de una reserva e inclusive han dedicado la mano de obra y material necesario para implementar dos criaderos, uno de cocodrilos y otro de tortugas, actualmente en construcción, ya que pueden constituirse en fuentes de aprovechamiento en un futuro cercano. El proyecto del laboratorio pretende ser alternativo a uno que maneja el Gobierno del Estado, que tiene como propósito, drenar esa zona, lo cual provocaría consecuencias negativas. A largo plazo se pretende que esta reserva se instituya como un centro de investigación, docencia y turismo que significaría una alternativa productiva tanto para los ejidatarios y como para la proyección docente, ya que podrían implementarse prácticas escolares de investigación en la zona. Lo que resulta evidente, es que la Universidad debe tomar un papel activo para la creación de dicha estación, proporcionando los recursos económicos de apoyo, que a largo plazo, repercutirán positivamente coadyuvando a sus propias labores de decencia e investigación.
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| Nota de los editores | ||||||||||||
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| reportaje | ||||||||||
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| El caso de las varillas desoldadas | ||||||||||
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L. Martínez, J. L., Albarrán, V. H. Tapia y J. Fuentes Maya
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Septiembre de 1985 ha sido un mes de espanto y dolor para la Una de estos casos de irresponsabilidad ha sida descubierto, al parecer, por un grupo de investigadores del Instituto de Física de la UNAM, el grupo de Metalurgia. Este organismo tiene como objetivo de trabajo hacer investigación sobre aceros especiales; al causarse la catástrofe provocada por el sismo y darse inicio a las actividades de solidaridad, ellos decidieron colaborar utilizando los conocimientos que dominan, y para ello plantearon estudiar el comportamiento de las varillas que reforzaban el concreto de algunos de los edificios destruidos. Se esperaba que un estudio de esta índole permitiera elaborar algunas sugerencias útiles para la etapa reconstructiva de la ciudad. Se efectuó la recolección de muestras en uno de los hospitales afectados, el día 3 de octubre. A los pocas minutos de iniciada la colecta se encontró en el extremo de una varilla una soldadura fracturada. Lo llamativo de este hecho —una soldadura debe resistir una flexión de 180° sin romperse— orientó la búsqueda hacia las soldaduras. Durante 5 horas de trabajo se hallaran cuatro soldaduras con las mismas condiciones en diferentes partes del edificio. Antes de transcribir el análisis de estas muestras, discutiremos brevemente el problema del soldeo para construcciones. Los edificios se diseñan suponiendo un comportamiento monolítico. Esto significa que en los diferentes cálculos sobre la estructura se considera al conjunto de varillas soldadas como un continuo. Algunas de las características —que a causa de esta exigencia deben cumplir las soldaduras— son las siguientes: 1) Controlar los tipos de acero que se sueldan, principalmente en cuanto a su composición química y procesa de fabricación. 2) Han de prepararse los elementos a soldar, efectuando cortes que aumenten la superficie de amarre (ver figs. 1 y 2) y asegurando que estén libres de óxido. 3) Los cordones de soldadura deben incorporarse ordenadamente. 4) Debe verificarse cuidadosamente que en las soldaduras efectuadas no existan grietas, pues éstas reducen considerablemente la resistencia a los esfuerzas en la unión hecha. En particular el último punto es importante. Para citar un ejemplo, una barra de acero de medio carbono que tenga 0.8% de cromo y magnesio, y con un diámetro de 38 mm, resiste hasta 200 toneladas de peso. Una grieta de 2 mm reduce su resistencia a 68 toneladas. A continuación transcribimos los resultados del grupo de Metalurgia para 3 de las muestras, permitiéndonos abreviar los correspondientes a la muestra HJ-14. Muestra HJ-14. En la figura 3 aparece una pieza de 35 mm compuesta de dos trozos de barra corrugada unidos con una soldadura. Una de las barras tiene un diámetro de 38 mm y la otra de 32. Aunque la reducción en el diámetro de las barras puede hacerse en ciertas circunstancias, la teoría de la fractura indica que deben evitarse puntos de alta concentración de esfuerzos. Como lo muestra la fig. 4 en la unión del cono de la soldadura con la barra más delgada, se inició una fractura. El dibujo del corrugado es diferente en las dos barras correspondiendo a dos procesos de fabricación. El dibujo en forma helicoidal procede del procesa de deformación en frío. La otra barra fue laminada en caliente. El análisis de las muestras con microscopio electrónico indica que una barra tiene carbono al 0.11% y la otra al 0.33%. La fotografía de un corte longitudinal, fig. 5, revela que en él no se efectuaran los cortes de preparación necesarios. Las dos barras fueron cortadas en dirección perpendicular a sus ejes y la soldadura en la unión presenta cavidades llenas de escoria. En resumen, los errores cometidos en la realización de esta soldadura son: a) No se hicieron los cortes previos. Muestra HJ-15 La fig. 6 muestra un trozo de barra corrugada deformada en frío de 73 cm de largo y 32 mm de diámetro nominal (calibre 10). Como en el caso anterior, la soldadura de este tipo de acero no es recomendable a menos que se renuncie a la resistencia que da el deformado en frío. En el extremo inferior izquierdo se observa una soldadora fracturada. La zona cercana a la fractura no muestra deformación por tensión o flexión. La fig. 7 es una vista perpendicular a la superficie de fractura exhibiendo el hueco que dejó la otra barra unida por esta soldadura. No se observa deformación por esfuerzos de corte. La fractura fue frágil. En la parte central pueden verse residuos de escoria. La figura 8 muestra un corte a lo largo del eje de simetría de la barra. Con un ataque químico fue posible revelar el material de aporte de la soldadura y la escoria atrapada. En la fotografía queda claro que no hubo cortes para preparar la soldadura, que el material de aporte del electrodo fue reducido y que la escoria atrapada prácticamente nulificó el amarre. Los errores de ejecución de esta soldadura pueden resumirse como sigue: a) No se hicieron los cortes para preparar el área de soldadura. Muestra HJ-5 En la fig. 9 se muestra un trozo de barra corrugada laminada en caliente de 118 cm de largo y de un diámetro nominal de 38 mm (calibre 12). La muestra fue cortada en el extremo superior derecho de los restos de una columna. En el extremo inferior aparece una superficie de fractura que contiene un poco de material de aporte. En la cercanía de la superficie fracturada, en la barra, no se observan rasgos de deformación por oxidación por flexión o corte. En la fig. 10 puede verse el área reducida que cubrió el material de aporte, que es porosa, y el área central con escoria. La falla ocurrió por insuficiencia de la zona con material de aporte. Esta soldadura falló porque: a) No se hicieron cortes preparativos. Muestra HJ-12 La fig. 11 muestra una barra corrugada de 69 cm de largo y 35 mm de diámetro. En el extrema inferior izquierdo queda visible una soldadura que se fracturó. Cerca de la soldadura no se observan señales de deformación por flexión o tensión. La fig. 12 no muestra rasgos de deformación al corte, la fractura fue frágil. El cuadrante inferior izquierdo de la superficie fracturada contiene concreto que se fraguó en ese sitio. Es decir, previamente a la colada, la soldadura ya tenía una grieta de dimensiones considerables. En la parte central pueden detectarse residuos de escoria. La superficie de fractura y la unión saldada con la barra hacen suponer que la soldadura no tuvo preparación. En resumen, está soldadura es defectuosa por: a) En la unión se dejó una caverna con comunicación al exterior. El puro hecho de encontrar cuatro soldaduras mal realizadas en un edilicio no permite afirmar que el total de soldaduras se encuentre en esta situación. Por ello el grupo de Metalurgia realiza un cálculo del que infiere que la probabilidad de que el soldeo fuese realizado por personal calificado es de uno de 10000. Desde un punta de vista formal hacer cálculo de probabilidad es una manera de llegar a una conclusión, y nos parece consistente con el trabajo realizado por el grupo, Nosotros nos permitiremos pedir al lector que obtenga su propia conclusión, solicitando incorpore a la información antes expuesta los datos que tenga sobre la calidad de las obras públicas —edificios, carreteras, hospitales— que realizan contratistas para el gobierno. |
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| L. Martínez, J. L., Albarrán, V. H. Tapia y J. Fuentes Maya Instituto de Fisíca, Universidad Nacional Autónoma de México. |
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| Omar Masera Cerutti |
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Una inquietud fundamental dio pie a la redacción de este articulo: mostrar que la generación de tecnologías apropiadas en México puede conducir a la resolución de algunos de los problemas más importantes del modelo de desarrollo actual como: deterioro ambiental, desigualdad de acceso a las tecnologías y dependencia científico tecnológica. Orígenes Las respuestas a estas interrogantes fueron de lo más variadas, desde los que proponían la muerte de la ciencia y la tecnología, hasta los que intentaron caminos en “positivo” al postular desarrollos alternativos. Dentro de estos últimos surgieron numerosas concepciones; tecnologías alternativas, de bajo costo, intermedias, blandas, en pequeña escala, apropiadas, son todas ejemplos de la diversidad de enfoques con que se ha tratado el problema de las opciones tecnológicas. En lo que resta del artículo nos avocaremos a la descripción de una de estas corrientes, centrándonos en los problemas del desarrollo de las países tercermundistas, y que se conoce con el nombre de tecnologías apropiadas. ¿Qué son las tecnologías apropiadas? La primer pregunta que surge en forma natural al hablar de tecnologías apropiadas (T.A.) es: ¿apropiadas para qué? o ¿para quién?, ante la cual existen multitud de respuestas. Para evitar confusiones juzgaremos lo apropiado de las tecnologías en relación al cumplimiento de ciertos objetivos de un nuevo modelo de desarrollo, cuyo vórtice es una relación armónica entre el ser humano y su medio ambiente, así como la relación no explorativa de los seres humanos entre sí. Estos objetivos básicos que deben tenerse como ejes del nuevo modelo son: 1. La satisfacción de las necesidades humanas básicas (empezando por las necesidades de los más necesitados) a fin de reducir las desigualdades entre las países y dentro de ellos mismos. 2. La autosuficiencia endógena mediante la participación y el control sociales. 3. La armonía con el medio ambiente. 4. El trabajo creativo, es decir aquél que permita el desarrollo de todas las capacidades humanas. La satisfacción de estos objetivos determina una serie de características que van a llevar en última instancia a una caracterización general de las T.A., tendremos entonces una preferencia por tecnologías:1 1. Que hagan uso de los recursos renovables —sol, agua, viento, biomasa—, los cuales nos garantizan un desarrollo a largo plazo (y se vinculan estrechamente a otras preferencias que se mencionarán más adelante), por sobre los recursos no renovables: petróleo, carbón, uranio. Se contrapone esto a la situación actual en México, en la cual el consumo de energía proviene en un 97% de recursos no renovables potencialmente aprovechables, aún cuando las existencias de los recursos hoy en el país son de 2 a 17 veces mayores que el consumo de energía primaria para 1982. 2. Que no se produzca contaminación al medio ambiente ni presenten riesgos a la salud humana y se opongan a: La explotación irracional del petróleo, que ha conducido al ecocidio de la zona petrolera, con la deforestación y el arrase de gran parte de la selva de Tabasco, la contaminación de las aguas y la atmósfera de la sonda de Campeche (recordemos el accidente del Ixtoc), la bahía de Coatzacoalcos y la desembocadura del Papaloapan estas últimas por las industrias petroquímicas—; y ha provocado accidentes trágicas como el de San Juanico en el D.F., o la explosión de oleoductos en las que han muerto miles de personas. El uso de combustibles radiactivos, asociados por un lado a los peligros —reconocidos mundialmente— de la explotación del uranio y la operación de plantas nucleares como la de Laguna Verde, económicamente incosteables y fuente de contaminación radiactiva para una extensa zona aledaña, por el otro, a la necesidad de estrictos controles de seguridad en el manejo de reactivos y desechos. Esto todavía no se garantiza en el país como lo demuestra el caso de la contaminación radioactiva por cobalto a toneladas de varilla en Aceros Chihuahua, (el accidente ha sido catalogado como el peor de este tipo en Latinoamérica). Los grandes complejos fabriles que han dañado la calidad del agua, suelos y aire de las zonas metropolitanas (D.F., Guadalajara, Monterrey). El Distrito Federal, por ejemplo, ostenta el triste récord de la ciudad más contaminada del mundo. 3. Que se combinen con los ecosistemas naturales frente a las soluciones tecnológicas universales como la combinación de semillas híbridas, plaguicidas, fertilizantes químicos y mecanización, adaptadas a países como Estados Unidos, pero que han conducido —a través de su uso indiscriminado en el agro mexicano— al agotamiento y envenenamiento del suelo, la erosión y el consiguiente inicio de la desertificación en enormes extensiones de tierra de cultivo temporalera. 4. Que faciliten los asentamientos humanos de tamaño moderado y por lo tanto sean descentralizadas a pequeña escala y no promuevan la destrucción del campo por la ciudad sobre las tecnologías en gran escala y centralizadas que caracterizan el industrialismo contemporáneo. En México, por ejemplo: Un tercio de las industrias del país se concentran en la zona metropolitana, y su magnitud (Altos Hornos, papeleras, cementeras, automotrices) promueve las concentraciones urbanas, de hecho, el D.F. cuenta con casi el 25% de la población de México. La generación de energía se hace sólo a través de enormes centrales termoeléctricas, hidroeléctricas y refinerías que proporcionan redes de distribución centralizadas en perjuicio de los poblados rurales. Por ejemplo, en 1980 sólo el 34% de los habitantes del sector rural contaba con electricidad. 5. Que sean intensivas en mano de obra y proporcionen mayores niveles de ocupación laboral sobre las tecnologías intensivas en capital (por ejemplo, las centrales nucleares) que se adaptan a los requerimientos de la industrialización de los países del primer mundo, pero agudizan el desempleo y la migración del campo a la ciudad en las naciones del tercer mundo. Otros ejemplos de este tipo de tecnologías son la mecanización agrícola y las industrias altamente automatizadas. Sobre este punto vale la pena añadir que, en condiciones de crisis como la que actualmente atraviesa México, los proyectos que necesitan inversiones millonarias son cada vez más difíciles de realizar, esto no hace sino abundar más en la necesidad de desarrollar otro tipo de tecnologías en las que predomine el trabajo por sobre la inversión. 6. Que estén basadas en las necesidades de la mayoría de la población y no en las necesidades de las élites o en la ganancia de las empresas. La situación actual en México es representativa en este sentido, pues muestra el enfoque opuesto al de las T.A. Para 1970 en las zonas y núcleos marginados del país, 77% de la población ganaba menos que el salario mínimo, 70% tenía un subconsumo de carne, huevo, leche; 84% de las viviendas no tenían drenaje, 83% tenían uno o dos cuartos.2 7. Que utilicen materiales locales y que permitan la óptima combinación entre necesidades y recursos para lograr la autosuficiencia regional. Se eliminará así la importación de piezas y equipos que constituyen una sangría en la economía nacional especialmente en estos momentos de crisis. Para 1982 se calcula que México tuvo que pagar 1200 millones de dólares por la transferencia directa de tecnología. 8. Que permitan el desarrollo de las capacidades creativas del trabajador y su dominio sobre el proceso de trabajo, por sobre las tecnologías actuales en que el obrero es obligado a realizar un trabajo alienante, repetitivo y mecánico, que lo degrada a la calidad de objeto y lo reduce a un apéndice de la máquina. Los tiempos y ritmos de trabajo se le imponen desde la dirección de la fábrica y su capacitación se reduce a un conocimiento superficial de una pequeña parte del proceso de trabajo, el cual de esta forma queda totalmente fuera de su dominio. El ejemplo más representativo de esta clase de tecnologías son el famoso montaje en cadena, característico de las industrias automotrices (aunque ya se ha difundido a muchas otras ramas) y la industria maquiladora, la cual por cierto, es la industria más importante de la zona fronteriza y, bajo la actual política del gobierno, amenaza con desplazarse a todo el país. 9. Que fomenten un uso comunal y un trabajo cooperativo de la gente, sobre las tecnologías concebidas y promovidas para uso y provecho individuales. La preponderancia del automóvil como medio de transporte individual, los “walk-man”, etc., sirven como ejemplo de este culto al individualismo, que repercute en un mayor alejamiento entre las personas y los hace perder su espíritu cooperativo. 10. Que se interrelacionen con las tecnologías tradicionales y permitan rescatar los valores culturales de cada región. Actualmente, por el contrario, predomina el paradigma de la estandarización, que puede ser caracterizado por mantener el lema: “no se cuál es su problema pero esta es la solución”. Esta corriente modernizadora olvida y desprecia el conocimiento local y las soluciones que tradicionalmente se han dado a los problemas por considerarlos primitivos o no científicos; sin embargo sus resultados prácticos, especialmente en el agro, no han sido nada halagadores, como ya mencionamos en el inciso 3. Un ejemplo particularmente revelador para la que estamos diciendo es la introducción de estufas de gas en el sector rural. Estas estufas, que son un modelo universal para la cocción de alimentos, fueron diseñadas para los requerimientos de la cocción en los países desarrollados, en los cuales, por ejemplo, no existe la tradición de comer tortillas. Cuando los dispositivos son introducidos en el sector rural por las pocas familias que las pueden costear o que tienen acceso a la distribución de gas (ver cuadro 1), las señoras se encuentran con que no pueden hacer las tortillas y los frijoles no quedan con el mismo sabor. Por tanto, continúan haciendo uso de la leña para estas dos tareas y, lo que supuestamente era una solución, se convierte en un parche para muy pocos. Por estas razones, en las T.A. se marca muy claramente que sólo se obtendrán verdaderas soluciones y un proceso autogestivo si se parte de un conocimiento y estudio de lo que ya se tiene y de un respeto a las tradiciones culturales de cada región. Por otro lado, hay técnicas tradicionales que han proporcionado mucho mejores resultados que las modernas —como muestra, los métodos de aprovechamiento integral de la selva por los lacandones o las chinampas de Xochimilco— pero nunca han sido rescatadas. 11. Que aumenten la posibilidad de la participación y el control sociales, es decir, que sean entendidas, manejadas y controladas por el usuario. Esto presupone el trabajo conjunto de científicos, técnicos y trabajadores para romper la separación entre trabajo manual y trabajo intelectual (yo pienso-tú diseñas-él opera la técnica). Lo que estamos postulando puede parecer demasiado abstracto o demagógico, por ello hemos incluido en el cuadro 1 un análisis de la forma en que el estudio de una necesidad tan “corriente” como la cocción de alimentos, da pie a la generación de todo un programa de investigación científica y tecnológica de primera línea. Podemos continuar, ahora sí, con la pregunta original acerca de las tareas que nos demandaría un programa de generación de tecnología apropiada. La respuesta no es trivial, y su verdadera dimensión la dará la propia práctica, sin embargo, se pueden mencionar desde ya algunos puntos generales: i) El primer paso importante que hay que dar está en nosotros mismos; necesitamos ante todo la voluntad y el compromiso para el cambio hacia otra forma de hacer ciencia. Esto implica el ser capaces de vencer nuestro ego (y los científicos no nos distinguimos precisamente por lo modestos), nuestro supuesto carácter de elegidos para avanzar en la búsqueda de la verdad, nuestra posición de neutralidad “más allá del bien y del mal”, nuestro afán de ubicamos en círculos internacionales “prestigiados” y de sacar el mayor número de artículos en revistas de alta calidad (convirtiendo así el articulo en un fin en sí mismo y no en un medio para). La situación actual no nos permite más “hacernos a un lado” asépticamente ante los problemas de nuestro entorno. Nos estamos engañando a nosotros mismos si pensamos que existe la “investigación pura”. Creemos que es mucho mejor reconocer y aceptar desde ya el compromiso para no encontrarnos en un futuro como aquellos investigadores del Instituto de Física de la UNAM, quienes luego de años de investigación de “frontera" descubrieron que su proyecto se estaba usando para el diseño de detectores infrarrojos de personas en la guerra de Vietnam. ii) En segundo término deberemos conocer cuáles son las necesidades para la mayoría de la población, y conocerlas no a través de una innumerable serie de filtros que resguarden nuestras torres de marfil, sino en el trabajo práctico con los grupos necesitados. Ello significa que habrá de darse un apoyo mucho mayor a los proyectos de atención universitaria y permitir el paso de los problemas sociales a su formulación como programas de investigación científica y tecnológica. Es evidente que el nuevo camino debe comenzar por el planteamiento de proyectos piloto, que sirvan como punta de lanza para programas más ambiciosos. Para ello es conveniente detectar a los sectores que están quedando totalmente al margen de las soluciones “modernas” y en los cuales existe una necesidad inmediata de opciones. Tal es el caso de las comunidades rurales que se ubican en el sector campesino minifundista y en gran parte de las colonias populares. iii) Desarrollar nuevas líneas de investigación y proyectos prioritarios cuyo punto de partida sea precisamente las necesidades no satisfechas de la población marginada. Para esto es imperioso comprender que los problemas de tipo técnico se dan solamente bajo una cierta situación social; la cual los delimita y les marca un tipo de restricciones. Ni el criterio económico, ni la factibilidad técnica tomadas por separado garantizan la aceptación real de un proyecto. Por el contrario, sólo la conjunción de un análisis social, económico, técnico, cultural y participativo permitirá desarrollar opciones autogestivas. De acuerdo a esto, los programas de investigación tendrán que ser interdisciplinarios, conjuntando por un lado, las disciplinas de ciencias sociales y naturales; por el otro, a los científicos, técnicos y trabajadores mediante una relación de diálogo. Algunos programas que considerarían prioritarios para el corto plazo serían por ejemplo: – Investigación, desarrollo y cuantificación de los recursos energéticos renovables del país a nivel local y regional. iv) El siguiente paso, en el mediano plazo, será la formación de profesionales capacitados para enfrentar los nuevos requerimientos científicos y tecnológicos. Por tanto, será necesario reformular la educación a través de la reestructuración de los planes y programas de estudio, para permitir y alentar: – La salida de los estudiantes del ámbito estrictamente universitario hacia las zonas en donde se estén atacando las problemas de investigación. Aquí puede jugar un papel muy importante la revalorización adecuada del servicio social, como instrumento clave en la mediación entre las carencias sociales y los estudiantes. – La instauración de nuevos cursos y, especialmente, de nuevos enfoques dentro de la currícula de estudio. Tendremos que abandonar la rigidez y el excesivo reduccionismo de la educación formalista que actualmente se nos imparte para dar lugar a la entrada de distintos tipos de problemas más apegados a nuestro entorno. Ya no será necesario resolver únicamente problemas de fin de capítulo de libros extranjeros, por el contrario, el contacto con nuestro medio, proveerá un material fértil para el planteamiento de problemas a todo nivel; con la ventaja adicional de permitir que el estudiante se inicie en la investigación desde los primeros semestres de la carrera. Como vemos, la generación de T.A., implica un verdadero reto y la empresa puede parecer muy difícil de realizar. En efecto, es un camino arduo y tendremos que poner en él toda nuestro empeño; pero hay algunas circunstancias que nos mantienen optimistas: aún bajo todas las limitantes actuales se han podido desarrollar en la Facultad de Ciencias de la UNAM algunas experiencias interesantes de lo que podrían ser los primeros pasos para una práctica científica diferente, ligada a los problemas sociales. Estamos hablando, en concreto, del trabajo en la comunidad de “Las Guacamayas”, en Michoacán, cuyos puntos generales se delinearon en el número anterior de esta revista; y de otros proyectos de extensión universitaria como el de Caleta de Campos, en la costa de Michoacán y el de la comunidad de Cheranástico en la meseta tarasca; con toda la serie de inconvenientes, errores y retos que entraña construir desde cero un programa de investigación basado en un esquema totalmente distinto del actual, creemos que los resultados positivos nos muestran que si es posible otra forma de hacer ciencia. Apoyemos entonces este tipo de investigación y contribuyamos mediante nuestro propio compromiso, a que se extiendan a otras áreas. Los problemas tecnológicos y científicos actuales de México dejando a un lado el “progreso”, son más que suficientes para que necesitemos emplear todo nuestro ingenio y creatividad en la búsqueda de soluciones. CUADRO 1
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Referencias bibliográficas
1. Para una discusión más detallada, recomendarnos la lectura del artículo de Amulya Reddy: “Algunos problemas de la generación de tecnologías apropiadas” en Tecnologías apropiadas para el desarrollo del Tercer Mundo, Austin Robinson Comp., ed. FCE, México, 1982.
2. COPLAMAR, Necesidades esenciales de México, Siglo XXI, eds., 1982. 3. Actualmente la SARH está promoviendo un programa nacional para la adaptación de estufas de leña (lorenas) pero éste todavía se encuentra en sus primeras fases. |
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| Omar Masera Cerutti Pasante de la carrera de Física, Facultad de Ciencias, UNAM. |
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| Heberto Castillo | |||||||
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El terremoto del 19 de septiembre ha evidenciado la torpeza Este terremoto a mí me hizo recordar que allá por 1952 o 53, cuando yo impartía clases en la Facultad de Ingeniería de la UNAM y en el Politécnico Nacional, los maestros ensenábamos que para calcular las estructuras había que considerar algunos coeficientes sísmicos y cuando ahora ven lo que enseñábamos me doy cuenta que era como para que la ciudad completa se hubiera caído. He revisado la mayor parte de las estructuras en las que, de alguna manera, intervine, y como al menos los cálculos que hacíamos eran honestos, me puedo dar cuenta de los defectos fundamentales que había en nuestro diseño. Desgraciadamente muy pocas de las construcciones en las que yo participé sufrieron daños, y digo desgraciadamente porque cuando uno calcula una estructura a la que no le pasa nada, todo mundo dice que está muy bien, pero lo que sucede es que a lo mejor está muy mal. ¿Por qué a una pirámide no le pasó nada?, porque probablemente tenía unas diez veces lo necesario para resistir. O sea, las estructuras que se diseñan con exceso no les pasa nada y entonces nunca sabe uno si están bien o mal diseñadas. Acabo de estar en Laguna Verde y veía que un tubo que pesaba aproximadamente 25 kg., y que iba a ser ducto de vapor de agua, se sustentaba sobre unos soportes que podían resistir una locomotora de unas treinta toneladas, y cuando pregunté a que se debía aquella desproporción me dijeron que eran las especificaciones para que en caso de un terremoto a esto no le pase nada. Tal es el criterio en el diseño de estructuras y yo creo que hay un dicho muy nuestro y muy justo que dice: “ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre”. Podemos ahora salir de este sismo con una serie de especificaciones de terror, otra alternativa es una reflexión sobre los criterios que hemos usado para diseñar estructuras y para poblar nuestra ciudad. Tenemos necesariamente que acudir a la historia y no podemos seguir construyendo y dejando en el olvido lo que en nuestra ciudad ocurrió alguna vez, para bien a para mal. Si reflexionamos un poco nos daremos cuenta de que definitivamente se nos había olvidado que la ciudad de México se construyó sobre aquél gran lago que alguna vez hubo. Tenemos el centro de la ciudad situado en una parte de lo que fue la plaza de Cortés y otra en zonas declaradamente poca firmes. Además, tenemos costumbres para construir, una costumbre moderna es la de hacer estudios de mecánica de suelos. A ustedes les puede parecer chistoso, pero cuando yo era estudiante muchos ingenieros, entre ellos mis maestros, argumentaban —para qué un estudio de mecánica de suelos. Decían: “yo me paro en un sitio, brinco y calculo más a menos la resistencia”. Entonces poco cambiaban las cosas, la paridad del dólar era creo de $4.50. ¿Qué ocurría? Había números más fijos y nos decían, pues la resistencia del suelo es de 5 toneladas por metro cuadrado y eso en las terrenos malos, en los buenos ni fijarse. Ahora se hacen estudios de mecánica de suelos y luego nos dan las especificaciones. Estas empezaron a cambiar dramáticamente en 1957 cuando se cayó el Ángel. Entonces se hizo una revisión general y cambió por completo el criterio. En 1949, 50, se comenzó a construir la Torre Latinoamericana y era un edificio en el cual ya se estaba tomando en cuenta lo que ahora en la mayoría de los edificios se hace, los famosos modos de vibración, donde creo, radique el problema central que ahora tenemos en nuestra ciudad. Cuando se siente un terremoto como el que acaba de ocurrir y teniendo la profesión que yo desempeño, lo normal es que vaya una a ver a sus hijos, pero no a las carnales, sino a las construcciones. Entonces se preocupa uno y empieza a recorrer la ciudad. De principio la impresión es más horripilante, porque vi edificios, que conocí en su fase de construcción que me parecieron estaban muy bien hechos, hay completamente destruidos. Y lo primero que se ocurre es lo que hacen los periodistas: “los arquitectos mexicanos, los ingenieros mexicanos son una bola de imbéciles, no dieron una”. Y otra pregunta de la gente es ¿por qué se cayó un edificio grandote, fuerte, construido con fierro y no otro tan chaparrito? Después de un primer recorrido había muchas teorías, lo que desde luego era desconcertante es que algunos edificios de la misma altura no hubieran sufrido daño estando en diversas zonas de la ciudad. Luego empezaron a surgir los informes en donde se dan algunos datos contradictorias, incluso del director del Instituto de Geofísica. Lo que es cierto, es que hay muchas informaciones, hay muchas cifras diferentes, hay discrepancias, pero hay invariantes y es lo que a mi me preocupa. En 1959 publiqué un pequeño libro que se llamó “Invariantes estructurales”, en donde por primera vez planteaba ya las propiedades tensoriales que tienen las estructuras reticulares. Fue una larguísima discusión, mandé el texto al director del Instituto de Ingeniería con una petición y él me contestó dando su opinión sobre lo que el libro le parecía. En este texto decía, había encontrado que cada estructura tiene su talón de Aquiles y precisamente hablaba de invariantes estructurales porque según opinaba no había necesidad de analizar una estructura para muchas condiciones de carga, que además son infinitas. Este es el problema que discutíamos el maestro Hernández y yo, bueno, los seres humanos para qué estamos diseñados, ¿para cargar que? Pues todo depende, hay señores como las banqueros que todo su vida lo más que cargan es su conciencia, hay señores que se la pasan cargando, los cargadores de la Merced. Todo depende, nadie puede reclamarle a una pareja que su niño haya estado mal hecho porque lo atropelló un camión y la mató, no están hechos los niños para que los atropellen los camiones. Es decir, la naturaleza nos ha desarrollado para que si vamos corriendo y chocamos unos con otros los daños no sean mayores. ¿Cómo entonces diseñamos una estructura? ¿Para que carga? Bueno, decía yo, para que cargue sus propias cargas, luego para que la habiten y luego por si hay un terremoto o huracanes. En esa época yo buscaba las características invariantes. Pero con el tiempo estas ideas se fueron desarrollando y ya por 1968 comenzaron a salir libros en diversos idiomas y esto ya se estudia actualmente. ¿Qué quiere decir eso? A mi me preocupó no únicamente el sistema de cargas que produce daños a la estructura sino las especificaciones que varían. No era lo mismo construir para oficinas que para un taller de costura. Generalmente los edificios que se usaron como talleres no tenían bodega y entonces estos comerciantes “muy hábiles” decían: “pues si ponemos el material abajo se lo roban, entonces ponemos los tubotes de tela arriba” y se crearon péndulos, pues todas estos edificios tenían las mayores cargas arriba. Señalaba que no era nada más el problema de una propiedad intrínseca de los edificios sino que tenía que ver la masa que sostenían, que no se podían separar de los invariantes. Los invariantes podemos verlos como matrices o tensores, yo les llamaba estructurales, que determinaban la distribución de la carga, la que le producía los mayores esfuerzos. Allá por 1954-55 este era un elemento nuevo que a mí me preocupaba. Pero en verdad en la cuestión del suelo había una laguna y lo más que se exigía era el estudio de mecánica de suelos y ahora no se puede construir un edificio si este estudio no se tiene. El DDF me hizo llegar algunos datas de la ciudad donde dan las guías de la dureza del suelo. Allí se dice que resisten la penetración de altos golpes, 16, 20, 30 golpes y los pilotes los hincan hasta encontrar la capa vieja, pero ya se vio que un edificio en la calle de Zacatecas se cayó enterito y saco los pilotes como raíz. Con estos elementos sale uno a lo calle y empieza a encontrar las cosas que no varían, que no dependen de la estructura, las que obviamente dependen de la naturaleza del suelo. Hay cosas en la estructura que no dependen de que aumente la carga, que pase por ejemplo una locomotora. Y observamos características importantes, donde quiera que haya obras del metro, se nota que la operación que le hicimos a esta ciudad le dolió. Para mi son como cicatrices de un cuerpo tasajeado; quedo el organismo lastimado al meterle una tripa a la ciudad, como lo es el metro. Se reparó, se cerró ese ciclo, pero si ustedes observan los mapas de la ciudad encontrarán que la zona más lastimada es donde hay estaciones del metro, por Balderas, Juárez, Revolución, Hidalgo. Pero por otro lado veo edificios a los que creo los salvó el metro, tengo ya localizados como cuatro que le deben dar las gracias porque es evidente o que están en una roca del antiguo Tenochtitlán a los muros que sirvieron para la división del Metro fueron protección, esto es, menguaron la intensidad del sismo o modificaran la frecuencia del mismo. El sismo en cada lugar producía una intensidad, producía una aceleración, que se podía medir, se media un periodo; entonces en el informe es que veo contradicciones, se habla de la escala 6 de Richter, pero las estaciones dan datos distintos, de ahí que una hipótesis se vaya confirmando: la intensidad del sismo fue diferente en diversos puntos de la ciudad. Si medimos mañana esas intensidades podemos tener parámetros que de alguna manera nos expresan qué condiciones tenemos. En la relación de sismos que hay desde el 70 hasta el 82 uno ve que hay muy pocos de 7, la mayoría de 4, otros del 5, del 6, pero digamos que si yo tuviera estaciones sencillitas, que no midieran muchas cosas, por ejemplo medir periodos, medir los desplazamientos, medir velocidades, la aceleración, si yo pudiera hacer eso para todas las veces que tiembla al año, tal vez unas 600, los amplificaría y entonces vería esos parámetros que se pueden asociar uno a cada punto de la ciudad. Esto ya daría una información de qué tipos de suelo tengo, es en cierta manera, una medida de la dureza o blandura del suelo. Si se sigue caminando por la ciudad uno se da cuenta que no son nada más las estaciones del metro, sino que son las zonas en donde en la antigua Tenochtitlán había agua y pantanos. Ya tenga como diez planos, el más antiguo es de un libro de Liné, y es impresionante ver cómo coinciden las zonas de devastación con las zonas de antiguos canales. Incluso había un faro para la navegación y se ve que éste coincide con los edificios a los que no les pasó nada. Hay tres edificios grandotes, las torres de Pino Suárez, los tres calculados y construidos por la misma empresa, pegaditos; uno quedó hecho una miseria, el otro quedo todo chueco y lo están tirando y el otro quedó casi bien, y uno se pregunta por qué y es que ahí terminaba la Ciénega de San Antonio Abad y los edificios donde está el DETENAL y otro vecinos de éste que no se cayeron. El del DETENAL tiene seis niveles y es de los que estaban condenados a muerte porque su periodo de oscilación era de dos segundos y según el informe esa onda estacionaria que se dio allí era de once veces dos segundos, y once veces el mismo periodo para un edificio coincidiendo con su periodo de oscilación no tiene remedio, se debe caer y no se cayó, y entonces, como digo yo, o cree uno en la virgen de Guadalupe o quién sabe que pasó y no podemos descartar lo raro, porque esto puede ocurrir. Otros dos edificios por la zona del aeropuerto son también gemelos, casi pegados, uno está completamente destruido y el otro no tiene prácticamente nada. Seguramente allí se hizo un solo estudio de mecánica de suelos y uno estaba en una zona mala o algo extraño pasó. Al caminar por la ciudad, la colonia Roma, la colonia Condesa, la Plaza de la República y luego San Antonio Abad y la Viga, tiene uno que recordar necesariamente. Poseo unos planos de 1650 donde se ve la zona de la Alameda Central y donde ahora está el caballito y uno se da cuenta que allí había muchos lagos y pantanos; incluso se habla de la península de Chapultepec y la península de Iztapalapa, y en el mapa se observa que es un golfo en el que aparece el Cerro de la Estrella y un paso que habían abierto para comunicar Xochimilco con Texcoco e impedir que las aguas dulces se contaminaran con las saladas. Lo que allí se ve es cómo la liberación de energía avanza, en este caso del SW, y se topa con zonas duras, ahí va a ser muy difícil su paso y busca las zonas blandas para avanzar con mayor intensidad, creando mayores movimientos. Llega al Valle de México, que es una especie de cazuela y se siente que éste rebota y regresa y se pone a oscilar como una gelatina. Esta zona es lo que se llamaba península de Chapultepec que baja luego a Coyoacán y luego a la península de Iztapalapa por el Cerro de la Estrella, ahí había un gran canal de zona blanda que se venció y barrió prácticamente con las colonias Condesa y Roma. La onda sísmica entro también por San Antonio Abad, por la calzada de La Viga y toda esa área que era de ciénegas y abatió a todos esos edilicios que están en San Antonio Abad y Tlaxcoaque. Esa entrada más o menos la pueden observar en línea, aunque no coincide con la propia calzada de Tlalpan pero que en diagonal lastimó a muchos edificios y es allí donde se cayeron los de las costureras, ahí por avenida del Taller. En esa zona hay un edificio viejo de seis niveles que no se cayó, lo que ocurre es que Tlalpan, el Viaducto, Avenida del Taller y otra calle le formaron cuatro barreras de muros enterrados como a seis metros. Toda esa zona hasta Pino Suárez está completamente destruida con excepción del DETENAL. Se ve de qué manera pudo pasar ese movimiento, yo lo imagino como agua, como lodo. Si yo pongo elementos duros, rígidos en esa área, cuando pasa la onda se detiene, incluso se almacena allí energía y quizá en un momento dado puede haber rompimientos. Lo que yo he estado haciendo es encimar estos planos para ver dónde estaban las zonas blandas y si coinciden con las dañadas o no, y prácticamente confirmo mi idas de que sí. En Tlatelolco por ejemplo, era donde vivían los indios pobres, que era la parte pantanosa donde está el edificio Nuevo León. La ingeniería sísmica tiene muy poco tiempo de vida, tanto como los edificios altos. Los extranjeros que vienen aquí presumen mucho; que los soviéticos tenían unos mecanismos que cuando el terremoto llegaba de tal intensidad se desconectaban y eran estructuras libres y no pasaba nada. Y luego los japoneses y los chilenos que cada vez, que hay un terremoto en su país vamos nosotros a consolarlos y ahora ellos vienen y en tres meses nos van a hacer una evaluación, claro que cuando veo las comisiones que se han formado para estudios, creo que va a ser más difícil contarlas que contar el número de muertos. Es urgente conocernos, conocer esta realidad y volver a nuestra historia, entender cosas que parecen no entender. Por ejemplo a mi me desespera que estén sacando el cascajo, además de que sé que es negocio. Carrillo Arenas es una persona que está muy conectada con todo. Alguien me decía que eran como un millón de toneladas de escombro; no se si esto es verdad, pero sacar esas toneladas ha implicado pagar a los constructores que más o menos cobran $30000 la hora de cada grúa y $5000 la tonelada de escombro. Pero le están quitando la carga al suelo y el suelo tiene memoria, si yo quito la carga donde estaba un edificio que pesaba 20000 toneladas, por ejemplo, ese suelo se va a botar y los edificios de al lado pueden resentirlo. Entonces cómo es posible que entre tanto ingeniero, tantas comisiones de peritos y demás no deciden parar eso. Si donde tumbaron un edificio ya no quieren construir, entonces que se hagan pirámides de escombros, se cubran con tierra y flores y se haga allí un jardín o kioscos, para mantener el equilibrio del sistema. Por otro lado, las grietas. A mi me traen ya molesto tantos amigos que me dicen: “oye Heberto, ¿no me quieres venir a ver mi grieta?” Entonces me la pasaría yo de grietólogo. En una junta que estuve en Los Pinos, llegaron hasta artistas de cine, bueno todo mundo hablaba de sus grietas. Unos damnificados escribieron una carta, una pobre mujer de la colonia Guerrero casi casi le da las gracias a De la Madrid por el terremoto, por darle la oportunidad de conocerlo. Es indignante, porque además a las madres de familia de una escuela que estaba por ahí no las dejaban pasar. Yo hablé con ellas y me platicaron que su escuela estaba lastimada. Es una escuela primaria y los técnicos de la SEDUE les dijeron que no se preocuparan, que lo único que tenían que evitar era que los niños corrieran y gritaran, ¡qué humor negro! Dijimos que una forma de resolver el problema era la autoconstrucción Los mexicanos por tradición somos autoconstructores; no creo que haya nadie que no tenga alguna casa o lotecito al que no le haya hecho nada, construido una bardita, un hornito, puesto un closet o algo. Pero ahora los damnificados no tienen trabajo además de no tener casa. Somos heroicos la primera semana y uno se conmovía de ver a los muchachos trabajando; los mismos damnificados se pasaban el agua, me contaba un hombre de una señora atrapada que compartía su comida con los otros. Pero a los ocho o quince días se arrebataban las cosas; les llevaban una torta y se la “volaban” unos a otros. Nos salió otra vez lo abusivo, es natural, esos son los síntomas. Pero ahora qué pasa, pues la autoconstrucción la detienen porque es un factor de organización, de cohesión. Allí los estudiantes de Ingeniería y Arquitectura se sienten realizados como seres humanos porque proyectan, construyen, orientan, participan, y luego dicen: “si esto lo podemos hacer, podemos hacer más”. El gobierno dice, está bien la autoconstrucción, pero hombre, no tanta, y además debe ser controlada por nosotros. Pero eso sí, se han formado un montón de comisiones, la comisión financiera que va a asesorar a la comisión de reconstrucción que está en el comité quién sabe qué, realmente que imaginación kafkiana tiene el presidente de la República. Además, el problema es también del orden político. Por mucha voluntad, por mucha simpatía, por muchos deseos que tengamos, el problema no lo resolvemos si no hay recursos, si no hay dinero. El Fondo de reconstrucción ya tiene 18000 millones de pesos, casi lo mismo que declaró Carrillo Arena que era su patrimonio particular ahora que tomó posesión de la SEDUE. Y los daños, pues nadie se pone de acuerdo, pero yo he oído cifras de este tenor: primero eran 2 mil millones de dólares y ya vamos en 6 mil millones de dólares, así reconocidos, pero de daños directos, no cuentan por ejemplo pérdida del trabajo, pérdida del equipo y maquinaria; esto implicaría un decaimiento del producto interno bruto del país del orden del 2.5%. Esto es lo que nos trajo el terremoto; claro que desde antes ya estábamos en la calle con un problema tremendo. La deuda externa era inmensa, pero ayer salió en algunos periódicos que el servicio de la deuda interna era del doble del servicio de la deuda externa, o sea que por deuda interna pagábamos 3.4 billones de pesos y por la deuda externa 1.7 billones de pesos. Y la gente se pregunta “¿con qué vamos a pagar la reconstrucción?” y en esa junta dijo Silva Herzog, “no podemos desconocer nuestros compromisos, estamos pagando con petróleo”. El petróleo para la mayor parte de la gente es una gracia divina, algo que esta allí y nunca se va a acabar y dicen, si tenemos petróleo paguemos con él. Pero estamos entregando actualmente 12 mil millones de dólares anuales por conceptos de intereses y un millón doscientos cincuenta mil barriles diarios de petróleo, seguimos en lo mismo. Y el Fondo Monetario Internacional nos va a prestar alrededor de 600 millones de dólares para que “la hagamos juntos, para que salgarnos del problema”. Es como cuando en Ingeniería o construcción alguien dice “oiga, yo quiero hacerme una casa pero no sé si me alcance, ya tengo $100000”, yo le digo, mire con eso mejor váyase de vacaciones a Cancún dos días o delo como enganche de algún terreno o de algo. Cuando a uno le dicen que para la reconstrucción nos van a prestar 600 millones de dólares y tenemos que pagar 12 mil millones de intereses, se nos ocurre decirles, bueno pues muchas gracias. Es como cuando viene la Sra. Reagan y nos da un millón de dólares, le decimos, bueno es para chicles o qué. Es que según el sapo la pedrada, no se pueden evadir las cosas, el gobierno de México tiene en estos momentos la oportunidad de negociar, no se trata de irle a gritar a Reagan o Tatcher, se trata de negociar, de argumentar, decir “miren la situación de este país”. De nada sirve decir “los mexicanos cumplimos con nuestros compromisos, y faltaba más, ¿cuánto te debo? Y te ayudo si hay oportunidad”. Este año ya habíamos perdido 2 mil millones de dólares de ingresos por petróleo, hemos perdido cuando menos unos 600 millones por turismo. Los turistas no van a venir porque les digamos que no pasa nada. Si ya hay muchos mexicanos que duermen en el pasto porque no quieren dormir en su casa. Ahora va a haber un paquete turístico de visita a las ruinas de Tlatelolco, como humor negro está bien. Hemos perdido por petróleo y turismo, y este año añádanle 5 mil millones de dólares, ¿cómo le vamos a hacer? Yo pienso que es válida la campaña para hacerle ver a las naciones acreedoras que lo peor que les puede ocurrir es que nos volvamos insolventes. Yo le diría a los gobernantes de los países industrializados, hombre, pero si a ti te debe dinero una persona y dices bueno, no me paga, no me abona nada, lo voy a ir a ver; y lo vas a ver y su casa está en ruinas, el pobre hombre aquél con unas ojeras lastimosas, muy mugroso, dado a la trampa, con la ropa hecha jirones y dice “perdone que no le reciba mi esposa pero es que la ropa ya no le cubre”, y agrega “no le invito a sentarse porque no hay sillas, pero si se acomoda en el suelo no hay problema” y ese señor le debe a usted 2 millones de pesos; bueno, aquí en México tenemos un dicho que es, muy bueno: “¿cómo que se murió si me debía?”. Esta es la realidad de los países del tercer mundo, es Brasil, es Argentina, es México, es Venezuela, claro, algunos como Venezuela, Brasil, Ecuador, México y Colombia tenemos petróleo o carbón. Creo que hay condiciones para que si se da un movimiento popular los países acreedores reflexionen, pero ante una proposición de los gobiernos. En cambio el señor Silva Herzog llega a Washington diciendo: “pues ¿cómo que no puedo pagar?, pago esta y las otras”. Tenemos que ser realistas, el movimiento por la suspensión del pago de la deuda y los intereses tiene bases sólidas; no es de algunas gentes, como nos han dicho por ahí “los de izquierda irracionales, enemigos a ultranza de los Estados Unidos”. Cuando los periodistas me preguntan “¿no ha tomado en cuenta usted los daños que se pueden producir con una medida de este tipo, las represalias que se pueden venir?”, yo contesto, propongo que se suspenda no como un capricho, es que finalmente lo tenemos que hacer. Alguien diría no se olviden del petróleo, ya lo propusieron en un desplegado por ahí que me erizó los pelos de punta; ponemos un letrero en la entrada que diga “ponga su pozo y chúpele”, claro es una salida, pero ahí es donde entra el problema de un recurso no renovable, una nación que tiene un consumo de energía primaria que depende un 96% del petróleo, que además tiene una esperanza de vida muy optimista de 30 años. Nada de que vamos a volver a esa vida idílica como proponen los ecologistas allá por Europa porque en la ciudad de México estos 16, 17 millones de habitantes yo no se dónde van a sembrar maíz o camote o frijol. No va funcionar, tenemos que enfrentar el problema. Si negociamos, la primera represalia sería “no acepto la negociación”, entonces deberíamos empezar a comprarle trigo a Argentina, Brasil y no a los Estados Unidos. Esos 12 mil millones de dólares en lugar de usarlos para pagar, usarlos para comprar los bienes que requerimos. Si nos dijeran que nos van a embargar el petróleo que les llevamos, entonces no se los llevamos. No es un camino imposible, es difícil pero es mucho más difícil seguir por donde vamos, sobre todo con una población de damnificados en una situación tan crítica, que puede hacer estallar el malestar en el país, aflorando principalmente en el Distrito Federal. Por eso en esencia yo planteo que este terremoto nos debe hacer volver los ojos a nuestra historia, a construir de acuerdo a nuestra ciudad, a respetar esa cuenca de México que tuvimos, a usarla racionalmente, a construir fuera de la ciudad. Es evidente que la falta de comunicación entre el pueblo de la ciudad de México y sus gobernantes es un obstáculo y esto lo es porque no han designado ni han elegido a sus presidentes municipales y delegados, ni han elegido a su gobernador, no hay vida política, no hay comunicación. Ojalá los investigadores puedan colaborar; estoy proponiendo a algunos sociólogos, antropólogos y arquitectos para que elaboremos un trabajo donde se analice el sismo desde el punto de vista de la arquitectura, el urbanismo, la ingeniería, desde una visión histórica, geológica, dentro de un trabajo colectivo. El gobierno guarda bastante información, desgraciadamente no la quiere usar o simplemente la mayor parte de los textos no los conocen. Tenemos que aportar un trabajo que sea una proposición de rescate, no sólo de nuestra ciudad, sino de nuestra nacionalidad, sacarle las cosas buenas y malas que nos ocurren. Para mí lo importante no sólo es el aspecto técnico, sino el social y político que puede traer, y se posibilita lograr una conexión, una liga mayor entre los habitantes de esta ciudad para defender nuestros derechos. |
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Conferencia pronunciada en el auditorio Nabor Carrillo
de Ciudad Universitaria, en octubre de 1985. |
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| Heberto Castillo Profesor de la Facultad de Ingeniería, UNAM y diputado federal. |
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