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Un pionero de la ecología
 
 
José Sarukhán
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Conocí a Carlos alrededor de 1966, cuando iniciaba, junto con Sergio Guevara, su tesis de licenciatura bajo la dirección del Dr. Arturo Gómez Pompa. El grupo que empezaba a trabajar en ecología, en particular de las zonas tropicales de México, era en ese entonces muy reducido y estaba relacionado, de una manera u otra a la unam, fundamentalmente con el Instituto de Biología y su jardín botánico; así teníamos contacto entre nosotros. Sin embargo, para mí no era tan frecuente ese contacto debido a que trabajaba en el inif y pasaba largos periodos en el campo.
Fue hasta que ingresé al Instituto de Biología como investigador, a mi regreso de hacer el doctorado, que empecé a tener mayor relación personal y académica con Carlos. Siempre me impresionó su forma de pensar acerca de problemas en ecología; me parecía una combinación muy especial de sencillez y originalidad en sus ideas.
Por razones que no me quedaron nunca claras, Carlos no pudo —o no quiso— ingresar al Instituto de biología en los años 70, donde estaba su tutor, Arturo Gómez Pompa. Tampoco se unió al esfuerzo de echar a andar el nuevo inireb en Xalapa. Su decisión tomó por el rumbo de apoyar el desarrollo de la uam en Iztapalapa. Recuerdo mucho su gran entusiasmo en construir de la nada un grupo y la infraestructura necesaria para iniciar allí investigación en ecología. Para entonces, Carlos ya había decidido claramente dedicarse al estudio de problemas en ecofisiología, especialmente de semillas de zonas tropicales. Mi interacción con él fue creciendo con el tiempo, sobre todo alrededor de nuestro interés en problemas de germinación. Colaboramos en el diseño y construcción de un equipo para realizar experimentos complejos sobre este tema. Este esfuerzo, que tomó mucho tiempo, terminó con la única publicación que produje en colaboración con Carlos. A estas alturas, yo ya tenía a mi cargo la dirección del Instituto de Biología.
Cuando mi propio grupo de trabajo en ecología empezó a crecer y a conformarse con estudiantes que regresaban de sus doctorados en el extranjero, invité a Carlos a unirse a lo que sería primero el Departamento de ecología del ibunam y después se convertiría en el Centro de Ecología. Recuerdo que al principio no quiso aceptar la invitación. Sin embargo, alrededor de un año después, recibí una llamada de él, preguntando si la oferta de entrar a la unam estaba aún en pie. Tardó más él en hacer la pregunta que yo en contestarle entusiastamente que sí.
El ingreso de Carlos al Centro de Ecología fue, desde el punto de vista académico, una de las adiciones más enriquecedoras para el proceso de crecimiento y consolidación en que éste se encontraba. Su madurez de pensamiento, así como su enorme calidad humana, hicieron de él una de las piedras fundacionales de lo que ahora es y representa el Instituto de Ecología de la unam. Recuerdo con enorme agrado las múltiples reuniones en que diseñábamos los estudios sobre la ecología de la selva de Los Tuxtlas, mismos que hacíamos en colaboración con el grupo de Stanford de Harold Mooney.
Por razones de la responsabilidad que adquirí a partir de la fundación del Centro de Ecología, en 1988, no pude tener el contacto y la interacción personales con Carlos que me hubiesen gustado tanto, y de los cuales seguramente yo habría sido el más beneficiado. A pesar de ello, los breves espacios que teníamos para comentar lo que él hacía en investigación, y los relatos de sus múltiples viajes, siempre me resultaban gratos; mi aprecio por él como ser humano y mi respeto por su solidez académica se incrementaban a cada encuentro.
No tenerlo ya entre nosotros es, sin duda, una gran pérdida. No sólo en el aspecto académico, que ya sería bastante, sino también en la gentileza que incesantemente emanaba de su forma de ser y de conducirse. Su recuerdo permanecerá, no obstante su ausencia, de forma imborrable.Chivi57
 
 
José Sarukhán
Instituto de Ecología,
Universidad Nacional Autónoma de México.
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como citar este artículo

Sarukhán, José. (2000). Un pionero de la ecología. Ciencias 57, enero-marzo, 16. [En línea]

 

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