revista de cultura científica FACULTAD DE CIENCIAS, UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO
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            R180B07 

La información acerca de la contaminación o la eterna búsqueda de la claridad

César Carrillo Trueba
   
   
     
                     

Que en el Valle de México los niveles de contaminación han alcanzado proporciones alarmantes, lo sabemos todos los habitantes de esta ciudad por medio de la protesta organizada de los órganos. Encabezados por nuestros ojos lagrimeantes “los rojos”, avanzan nariz y garganta desalojando a los intrusos que suben por los ondulantes epitelios. El grito del pulmón sube sacudiendo tórax y cabeza. A las extremidades inferiores, como su nombre lo indica, sólo les queda soportar. La vanguardia neuronal reclama información y supresión de este estado de cosas.     

Recientemente, apenas iniciada esta década Homero Aridjis, quien trabaja por cien, haciendo eco a estas protestas que se han multiplicado enormemente manifestó que: “pese a los niveles de contaminación alcanzados en los últimos tres días en la ciudad de México, las autoridades de la Secretaria de Desarrollo Urbano y Enología (SEDUE), no cumplen con dar información precisa ni con la promoción de medidas de emergencia.    

Aridjis aseguró que durante el mes de enero los niveles de contaminación se han elevado de manera alarmante, como ocurrió el sábado 20, fecha en que el ozono estuvo durante 7 horas por encima de la norma máxima mexicana, en la zona de El Pedregal. Situaciones similares se presentaron los días 15, 17 y 18.    

Existe en el Distrito Federal una epidemia de enfermedades de vías respiratorias “sin que el Estado tome medidas de emergencia”.   

“No es posible que para impulsar los planes de contingencia ambiental, SEDUE maneje como norma el que se alcancen los 500 puntos de concentración de contaminantes si en realidad nadie puede resistir esos niveles”.    

Lamentablemente esto no es novedad. En nuestro país escasea la información precisa, y las peticiones de información pueden terminar mal. Hay lugares donde preguntar sobre el número de votos obtenidos por la oposición llega a costar la vida.

Además no sólo escasea, sino que cuando llega a ser proporcionada, aparece envuelta en algodones que pretenden “confortar” al ciudadano y no informarlo. ¿Qué tan confiables son los datos proporcionados por la SEDUE acerca de la situación real de la contaminación en la ciudad de México? Tal parece que no mucho, o al menos eso afirman algunos especialistas.

En una mesa redonda llevada a cabo en el mes de octubre de 1989, se reunieron tanto investigadores mexicanos como de organismos norteamericanos. “Ahí se abordaron los temas más acuciantes de la contaminación, principalmente en el área metropolitana, y los especialistas mexicanos, incluidos algunos miembros del público, también de instituciones especializadas, coincidieron en señalar en que a pesar de las investigaciones que hacen con un buen equipo de los representantes de la SEDUE y el monitoreo de la calidad del aire por distintas zonas de la ciudad, el reporte que se hace público es muy limitado, pues generalmente se destaca el ozono. Además se hacen promedios generales en lugar de precisar las áreas más afectadas para protegerlas específicamente. Tampoco se mencionan, señalaron, otros factores que afectan esa calidad y que es necesario conocer, como son la cantidad de partículas suspendidas en el aire, o el bióxido de azufre, principalmente en la zona noreste de la ciudad y que generalmente esta por encima de los límites permitidos y tolerados internacionalmente. Existe una política, se dijo, en donde se evita dar información sobre niveles altos ‘para no alarmar’, lo cual es contraproducente, pues es importante resolver y prevenir”.   

Si considerables el incremento en el número de personas que padecen asma bronquial que la misma SSA ha reconocido, el problema es grave. ¿Qué hará el afectado en caso de querer salir a la calle cuando se le ha recomendado no hacerlo en caso de haber una gran concentración de partículas de ozono? ¿Consultar los datos del monitoreo? Mejor consultar su horóscopo y encomendarse a la virgencita de Guadalupe.

La Jornada,29 de octubre de 1989, 27 y 29 de enero de 1990.

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César Carrillo Trueba
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            R180B05 

¿Causa adicción la marihuana?

César Carrillo Trueba
   
   
     
                     

Hace algunos meses, el semanario ingles The Economist, provocó un fuerte debate al proponer la legalización de las drogas como única solución al incremento de la violencia ligada al narcotráfico. Para muestra hasta un Panamá, o al menos ese fue el pretexto. 

La reputación de The Economist hizo que el tema entrara en las conversaciones cotidianas, encuestas y opiniones en la prensa. Dentro de estas últimas, no podían faltar las de los funcionarios. Por supuesto que en un país en donde el Estado trata al pueblo como a menores de edad, como a ciudadanos que poseen la mayoría de edad física más no mental, no se podía esperar otro tipo de respuestas.

Afortunadamente hay quienes todavía creen que hombres y mujeres tienen la capacidad de discernir y en consecuencia, de tomar decisiones. Tal es el caso del Dr. Manuel Velasco Suárez, prestigiado neurólogo y actual secretario del Consejo General de Salubridad, quien durante una conferencia acerca de las relaciones entre narcotráfico y armamentismo “dos mafias que están unidas e interrelacionadas” hizo una defensa de los derechos humanos del individuo en cualquier lugar: “en la cama, casa o cárcel”.

En esta conferencia pronunciada durante la Primera Reunión Internacional de Jóvenes por la Paz y Lucha contra las Drogas, el Dr. Velasco S., propuso “la legitimización de las drogas, previa clasificación, como una de las medidas para combatir la farmacodependencia y el narcotráfico”. “Se trata, dijo, no tanto de legalizar su compra abierta, sino de controlar su prescripción para quienes la necesitan, de tal forma que se pueda incorporar a un tratamiento y se pueda disminuir la fuerza del negocio clandestino”.

Para Velasco Suárez, en la dependencia y la adicción “es donde radica la tragedia de la drogadicción”, y por lo tanto debe ser un punto a atacar y a resolver. Considero que “sobre todo la cocaína debe ponerse bajo la egida de oferentes controlados y en consecuencia legales, ya sea tratándola como al alcohol, el tabaco y la marihuana, como a la heroína, dependiendo de las pruebas estadísticas del daño que pueda causar”.

Indico que en lo particular tenía un concepto poco “heterodoxo” de algunos asuntos. Por ejemplo, precisó: “yo siento que la marihuana no crea adicción”, pues cuando a una persona se le quita “no tiene síndrome de abstinencia”.

“Sobre este mismo tema y hablando posteriormente a la prensa, el funcionario de salud insistió en que el tema de la legalización de las drogas —hacer un reglamento, categorizar, finalmente es legalizar, dijo— es polémico, pero que se podría abordar poco a poco. Insistió en que es importante no confundir a una persona dependiente de las drogas con un enfermo. El proceso etiológico de la formación de una adicción es diferente del de una enfermedad, subrayó, y lo mismo ocurrió cuando durante mucho tiempo en que se identificó siempre al alcohólico con un enfermo”.

Habló también de lo que considera son las tres “epidemias genocidas” del mundo: el narcotráfico, la carrera armamentista y el SIDA. Entre los dos primeros “no es difícil encontrar también paralelismos y verdaderas simbiosis”.

Comentó que en Estados Unidos son “50 millones de personas las que se estima que consumen drogas ilícitas regularmente, con lo que gastan anualmente tanto como el 3 por ciento del Producto Interno Bruto de su país, 110 mil millones de dólares”. Y agregó: “la narcotización de la cultura en Estados Unidos es el problema que no quieren ver a pesar de su hipocresía para sostener principios seudoéticos de herencia puritana calvinista, frente a su ostensible hedonismo consumista”.

“Es difícil que el ‘fuerte y poderoso reconozca su fracaso vigente desde hace dos décadas, por estar basada su estrategia en la supresión de los efectos del mercado, la oferta, y no a partir de la supresión de sus causas, la demanda. Su objetivo principal es la destrucción de vegetales en vez de la prevención educativa y la cura de adictos y penalizar hasta la supresión de las organizaciones criminales que lucran con su adicción’ ”.

Además el doctor Velasco Suárez señaló que “la estrategia antinarcóticos de los E.U. es conflictiva no sólo para ellos, sino para otros países”. Sus efectos dijo, “son de dramática importancia interna y por eso hacen evidente su insolencia, culpando países como Bolivia, Honduras, Colombia y Panamá, agregando ataques contra México que no tiene culpa de que hayan sido derrotados en sus guerras internas contra las drogas y la corrupción de los narcodólares”.

Conocer, comprender, analizar y relacionar todos los elementos que conforman este rompecabezas es la única forma de atacarlo. En esta labor el científico tiene un lugar fundamental. Las opiniones del doctor Velasco Suárez son una gran aportación a este debate en nuestro país.

La Jornada, 19 de enero de 1990.

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            R180B08 

¿El mago de Stanford?

César Carrillo Trueba
   
   
     
                     

“Tras afirmar que la economía mexicana está en el camino del fortalecimiento, el presidente de la Universidad de Stanford, Donald Kennedy, afirmó que dicha consolidación impedirá que los investigadores de primer nivel que tiene el país busquen opciones de empleo en el extranjero”.

¿Existe una relación casual entre el fortalecimiento de la economía y el mejoramiento de las condiciones en que se lleva a cabo la actividad científica? A primera vista, parece que sí. Sin embargo, sin una política clara que oriente e impulse el desarrollo científico tecnológico, la solución a la fuga de cerebros por el “fortalecimiento de la economía” solo puede ser producto de una newtoniana “acción a distancia”, lo que como ya sabemos es del dominio de la magia.

La Jornada, 9 de febrero de 1990.

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            R180B010 

La solución al SIDA: ¡la vida después de la muerte!

César Carrillo Trueba
   
   
     
                     

Durante la primera jornada de la Conferencia Internacional sobre el SIDA, auspiciada por el Vaticano, el científico estadunidense Robert Gallo, uno de los descubridores del virus del SIDA dijo que “podría hallarse una vacuna en los próximos tres años, aunque no sería aplicable a todos los afectados”. En la misma reunión, el cardenal O’Connor dijo que la propagación de la enfermedad podría contenerse si se abandonaran peligrosos estilos de vida: “la verdad no está en los condones o en agujas limpias. Esas son mentiras perpetradas por funcionarias públicos y autoridades de salud pública cuyo futuro político depende de su capacidad para controlar la propagación del SIDA”. Gallo, director del Laboratorio de Biología de Tumores Celulares del Instituto Nacional de Cáncer de E.U., dijo encontrar “perturbadoras” algunas partes del discurso de O’Connor, porque “el cardenal hablaba desde la posición de quien cree en la vida después de la muerte”.   

Al mismo tiempo que esta discusión tenía lugar, el reverendo John White era “sacado a empujones por guardias de seguridad, después de que levantó un cartel que decía: la Iglesia tiene SIDA”.

La Jornada, 14 de noviembre de 1989.

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            R180B09 

Un pronunciamiento más a favor de la ciencia

César Carrillo Trueba
   
   
     
                     

“Aumentar el número de investigadores que contribuyan a elaborar propuestas de solución a la problemática del Distrito Federal, es uno de los propósitos de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Asamblea de Representantes del Distrito Federal (ARDF)”.    

La susodicha Comisión precisó que “a pesar de que en el área metropolitana habita más del 70 por ciento de los especialistas destinados a la investigación, sólo un porcentaje mínimo atiende los requerimientos de los ciudadanos”.    

Señalaron que una de las actividades a desarrollar a mediano plazo es difundir la ciencia y la tecnología a través de un programa coordinado entre las autoridades y los representantes de cada una de las delegaciones.     

Sugieren promover la participación en investigaciones científicas y de innovación tecnológica con apoyo de los diferentes medios de comunicación, además de corregir las deformaciones que emitan en diferentes niveles educativos.    

Finalmente, consideraron que se cuenta con la infraestructura necesaria en el Distrito Federal, ya que el 30 por ciento de las instituciones y más del 50 por ciento de los programas de posgrado se desarrollan en ese sitio.  

¿Estamos? ¡Estamos! Pero, concretamente: ¿está elaborado el proyecto? ¿De donde vendrán los recursos? ¿Cuales son las principales líneas de investigación? En fin, mientras todo esto se define, nos consuela saber que contamos con un pronunciamiento más, de una comisión más, a favor de la ciencia.

La Jornada, 20 de octubre de 1989.

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            R180B06 

Enigmas del desarrollo tecnológico

César Carrillo Trueba
   
   
     
                     

“Dirigentes del sector privado exportador consideraron que antes que una cesión de rectoría económica estatal, el acuerdo que liberaliza la transferencia de tecnología facilitará la contratación de recursos técnicos de punta, así como la vinculación creciente del sector privado frente los institutos de investigación”.

 En cristiano: la importación de tecnología del más alto nivel para la industria facilitará la vinculación de la iniciativa privada con (¿frente?) a los institutos de investigación. ¿Es esto posible? ¿Pretenderán que los institutos de investigación se dediquen a instalarles la tecnología que comprarán fuera? ¿Que idea tendrán del desarrollo tecnológico los dirigentes del sector privado? Un enigma más en esta creciente confusión.

La Jornada, 10 de enero de 1990.

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            R180B014 

Aforismos

César Carrillo Trueba
   
   
     
                     

GEORGE CHRISTOPH LICHTENBERG

Selección, traducción, prólogo y notas de Juan Villoro.
Breviarios del Fondo de Cultura Económica, 1989, 303 pp.

ELOFIO DE LA DISPERSION

“Para él, el mundo era una muchacha, 150 libras y una perspectiva de una milla alemana de diámetro”.

Los científicos del pasado sabían menos que nosotros y creían estar muy cerca de la meta: nosotros hemos dado muchos pasos más para finalmente descubrir que aún estamos muy lejos. Los sabios se convencen más de su ignorancia a medida que aumentan sus conocimientos.
F-458.   

Físico y matemático, apasionado por la astronomía, donde el intelecto humano aparece en toda su grandeza, donde mejor se ha aprendido cuán pequeña es. Obsesionado por rostros y cuerpos, pues cada cuerpo es la historia de sus transformaciones escrita con signos naturales. Atento a los sueños, ya que si los hombres contaran sus sueños con sinceridad, estos revelarían más de su carácter que su rostro. Atraído por la poesía y la literatura. Fascinado por pararrayos y balnearios. Fanático del lenguaje —siempre prefirieron al hombre que escribe cómo se puede poner de moda, al que escribe cómo está de moda—. Preocupado por la educación —¿no es extraño que quienes dominan al género humano ocupen un rango tan superior al de quienes lo educan?—: así era George C. Lichtenberg, nacido el primero de julio de 1742, en Obert Ramstad, en la región de Hesse, Alemania.  

Disperso y escéptico, o por disperso, escéptico, Lichtenberg se interesaba en las más pequeñas y variadas cuestiones. En la naturaleza no hay palabras, solamente iniciales. Al releer las nuevas “palabras”, descubrimos que no son sino iniciales de otras.
J-1346.  

La tendencia humana de interesarse en minucias ha conducido a grandes cosas, solía decir. Pero igual era su interés por los problemas trascendentales de la época, ya fueses éstos políticos —ya veremos lo que será la República francés cuando las leyes recuperen las energías— o filosóficos —con demasiada frecuencia la “noble sencillez” en las obras de la naturaleza tiene su origen en la noble ignorancia de quien lasa contempla—. Capaz de dictar tres cartas al mismo tiempo y de apuntar su telescopio recién adquirido a dos diferentes puntos: el firmamento y la hermosa recamarera que se desnudaba a la luz de una vela.  

La duda no debe ser otra cosa que vigilancia, de lo contrario, puede ser peligrosa.
F-433

Un hombre que vivió dividido entre la razón y el sentimiento: temo que en mí todo se convierta en pensamiento y se pierda la pasión. Escindido en mente y cuerpo: así estoy suspendido en el mundo, entre la filosofía y la astucia de las sirvientas, entre las reflexiones más intelectuales y las sensaciones más sensuales, oscilo de unas a otras y luego de una breve lucha alcanzo el reposo de mi yo duplicado. Me divido cabalmente: de un lado prevarico, del otro exhalo pureza. Nosotros dos, mi cuerpo y yo, nunca hemos sido tan dos como ahora. En ocasiones ni quiera nos reconocemos, o nos reunimos tan de repente que ambos ignoramos dónde estamos.

Poseedor de un humor incisivo —si es cierto eso que leí en alguna parte de que nadie muere antes de hacer al menos algo inteligente, entonces M… ha engendrado a un inmortal—, aunque justo para que la reflexión no se perdiese, ya que como todas las cosas corrosivas, el chiste y el humor deben emplearse con cuidado. Blasfemo: El Dios que nos creó de una manera que nos reprodujéramos con el máximo placer sensual, ha llegado a nosotros a través de oraciones que sólo reducen nuestra felicidad terrenal ¿y no se puede llamar a esto engaño? Nos parece que sí—, Lichtenberg es un cielo relampagueante —no se debería decir “yo pienso”: uno piensa como el cielo relampaguea. Ajeno al academicismo: no cesaba de buscar citas: todo lo que leía pasaba de un libro a otro sin detenerse en su cabeza, comenta acerca de x. Sus reflexiones, disgresiones, ideas y pensamientos sueltos se encuentran impregnados de una gran curiosidad, de una capacidad de observación extremadamente aguda,  aunada a su afán por la asociación, indispensable en todo ser disperso. ¡Ah, si pudiera abrir canales en mi cabeza para fomentar el comercio entre mis provisiones de pensamiento!

Nada obstruye tanto el avance de la ciencia como creer que se sabe lo que aún no se sabe. Éste es el error en el que incurren los entusiastas inventores. de hipótesis.
J-1259

Lichtenberg es todo ojos, es el hombre de la ventana, nervios y tripas fuerza centrífuga: la observación y el conocimiento del mundo son la base de todo, hay que haber observado mucho para poder usar las observaciones ajenas como si fueran propias, de otro modo, sólo se leen y quedan en la memoria sin mezclarse con la sangre. O en sus múltiples incursiones, ajenas a todo tipo de fronteras, se entrega en cada capo a manera de los diletantes, quienes sin ninguna pretensión llevan las cosas más lejos que la mayoría de los profesionales; logrando una extraña mezcla que lo hace inmenso e inasequible, polifacético y voluble. Solía hablar con gran libertad y en cambio predicaba la virtud donde nadie más la predicaba, escribía de si mismo.     

Llamo “grande” a un hombre que ha pensado, leído y experimentado mucho y que en cada cosa que emprende (es decir, también en cada libro que escribe) sabe fundir con el mayor provecho todo lo que ha pensado, leído y experimentado y presentarlo de tal modo que cualquiera pueda ver lo que él ha visto por sí mismo. Grande fue Lichtenberg, cuya vida, difusa y dispersa, puede ser ilustrada con la imagen borgiana de un sendero que se bifurca constantemente.   

El primer libro que habría que prohibir en el mundo sería un catálogo de libros prohibidos.
G.H. II/69,3   

Gracias a un excelente trabajo de traducción y selección de Juan Villoro, así como una amena y concisa introducción de él mismo, nos llega esta fascinante obra que celebran, entre otros, Wittgestein, Canetti y Bretón. ¡Aplaudid, vivid, bebed, seguidores celebérrimos de la Dispersión!

En 1784 dos profesores de la Universidad de Pavia llegaron a Gotinga a preguntar por Lichtenberg: el físico Alessandro Volta y el anatomista Antonio Scarpa. Lichtenberg abrió su caja de trucos y entretuvo a los italianos con vejigas lanzadas al aire y las estrellas del electróforo. Volta trató de corresponder con un experimento medianamente complejo, pero fracasó y masculló eruditos insultos en latín, francés e italiano. Al día siguiente, en la cena, Lichtenberg los sometió a otro experimento.

—¿Conocen la manera más sencilla de eliminar el aire de una copa sin usar bomba de aire?
—No —respondió Volta.
Lichtenberg llenó la copa de vino. El experimento se repitió hasta la madrugada.

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            R180B03 

La constelación de Orión

 

El corrimiento del Zodiaco

Colaboración: Julieta Fierro
   
   
     
                     

La constelación de Orión

Una de las constelaciones invernales más espectaculares es la de Orión el cazador, esta constelación debe su nombre a la figura de un hombre fuerte y apuesto; está enmarcada por las brillantes estrellas Betelgeuse y Rigel, y la atraviesa una línea claramente demarcada que muestra el cinturón del cazador.      

Existe referencia a la constelación de Orión desde los escritores griegos más antiguos como Homero y Hesiodo.   

En el cielo, Orión se muestra de frente a la terrible embestida del “Toro”; sin embargo, el mito griego de Orión no hace ninguna referencia a este enfrentamiento. El origen de la constelación fue dado por los sumerios quienes increíblemente vieron en ella la representación de la batalla que su gran héroe Gilgamesh tuvo con el toro. El nombre sumerio de Orión era Uru An-ana, que significa la luz del cielo. Tauro era Gud An-na, el Toro del Cielo.        

Gilgamesh fue el equivalente sumerio de Heracles (Hércules para los romanos) por lo que es extraño que la constelación de Hércules sea tan poco espectacular comparada con la de Orión. Tal vez Orión sea Hércules con otro disfraz, ya que una de las tareas de Hércules fue la de domar un toro de Creta, lo cual corresponde a su colocación en el firmamento. Ptolomeo describe a Orión con un mazo y una piel de león, ambos atributos de Hércules, sin embargo la mitología comparada no establece ninguna relación entre Hércules y Orión.

De acuerdo con el mito griego Orión era el hijo de Poseidón, el dios del mar y Euryale, la hija del dios Minos de Creta (Poseidón es Neptuno para los romanos). Poseidón le ofreció a Orión el don de poder andar sobre el agua. En la Odisea, Homero describe a Orión como un gigante cazador, armado con un mazo irrompible de bronce sólido. En el cielo, los perros del cazador, (las constelaciones del Can Mayor y del Can Menor) siguen a los talones de Orión, persiguiendo a la liebre (la constelación de Lupus).

En la isla de Chinos, Orión le hizo la corte a Morepo, hija del rey Oenopión, aparentemente sin mucho éxito porque una noche, envalentonado con vino, trató de violarla. En castigo, Oenopión le sacó los ojos a Orión y lo desterró de la isla. El cazador se fue hacia el norte a la Isla de Lemnos en donde Hefaesto tenía su forja. Hefaesto tuvo lástima del ciego y le ofreció a uno de sus asistentes como lazarillo: Cedalión. Portando al joven sobre los hombros, Orión marchó hacia el oriente, ya que un oráculo le predijo que allí recobraría la vista. Cuando los rayos del amanecer cayeron sobre las órbitas del ciego, milagrosamente recobró la vista.

Orión está involucrado en un mito estelar con el cúmulo estelar de las Pléyades del Toro. Las Pléyades eran siete hermanas, hijas de Atlas y de Pleione. Orión se enamoró de las Pléyades y las persiguió con deseo desmedido. Cabe notar que, de acuerdo con la versión de Hyginus, en realidad Orión trataba de seducir a la madre, Pleione. Zeus (Júpiter) levantó al grupo de hermanas y lo colocó entre las estrellas, desde donde Orión las sigue persiguiendo todas las noches.

Las historias sobre la muerte de Orión son variadas y conflictivas. Los mitógrafos astronómicos, como Aratus, Eratóstenes e Hyginus, piensan que tuvo que ver con un escorpión. En una de las versiones, Orión presumía de que era el mejor de todos los cazadores. Le dijo a Artemisa (Diana), la diosa de la cacería, y a su madre Leto, que podía matar a cualquier animal de la Tierra. La Tierra tembló de cólera y de una grieta emergió un escorpión que mató con su ponzoña al gigante vanidoso.

Otra versión dice que Orión trató de violar a la virgen Artemisa y fue ella quien hizo que se agrietara la Tierra permitiendo la salida del alacrán. Ovidio presenta otra variante, en la que Orión fue muerto tratando de salvar a Leto de la picadura del alacrán.

Existe otra historia bien distinta sobre la muerte de Orión. Artemisa, enamorada de Orión, consideraba seriamente renunciar a sus votos de castidad para desposarlo. Puesto que eran los cazadores hembra y macho más poderosos, hubieran hecho una pareja formidable. Pero Apolo, hermano gemelo de Artemisa, estaba en contra del matrimonio. Un día, mientras Orión nadaba, Apolo hizo una apuesta con Artemisa sobre su puntería con el arco y la invito a atinarle a un punto oscuro que sobresalla de las olas. Artemisa le atinó a la primera; inconsolable al averiguar que había dado muerte a su amor, lo colocó en los cielos.

La historia sobre el nacimiento de Orión o Urión, su nombre griego más antiguo, viene de los sumerios. En Tebas vivía un campesino viejo llamado Hirieus. Un día ofreció hospitalidad a tres viajeros extranjeros que resultaron ser Zeus, Neptuno y Hermes (Mercurio). Una vez que hubieron comido, los visitantes le preguntaron a Hirieus que si tenía algún deseo, éste dijo que hubiera querido tener un hijo y los dioses decidieron concedérselo. Paradas junto a la piel del buey que acababan de comerse, los dioses le orinaron encima y le pidieron a Hirieus que la enterrara. Después de cierto tiempo, de ahí nació un bebe al que Hirieus llamó Orión debido a su modo de concepción.

Orión es una de las pocas constelaciones en la que la estrella llamada Alfa no es más brillante. La estrella más brillante es Beta Orionis, conocida como Rigel, del árabe rijil, que significa pie, Ptolomeo lo describe como el pie izquierdo del cazador. Rigel es una estrella supergigante azul.

 Alfa Orionis se llama Betelgeuse, es una estrella roja supergigante, cuyo diámetro es varios cientos de veces el del Sol, marca el hombro derecho del cazador. El hombro izquierdo corresponde a Gama Orionis o Belatrix, que en latín significa guerrera.

 

El corrimiento del Zodiaco

Varios siglos antes de nuestra era los astrónomos babilonios definieron las Constelaciones del Zodiaco, la gran mayoría de las cuales llevan nombres de animales, de allí su nombre. Las Constelaciones del Zodiaco corresponden a los grupos de estrellas delante de las cuales pasa el Sol durante el año.

Los babilonios, al igual que varias civilizaciones de la antigüedad, se dieron cuenta de que algunos eventos terrestres corresponden a ciertas posiciones de los astros en el cielos: las estaciones, los eclipses, etc. Extrapolando las observaciones concluyeron que el destino de los hombres también estaba regido por los astros. Pensaban que la posición del Sol con respecto de las estrellas el día del nacimiento de una persona. tendría que ver con la vida de esa persona, o sea, inventaron la Astrología. En esos tiempos, en los que el hombre buscaba explicar la naturaleza, el surgimiento de la Astrología parece un paso normal en la historia del conocimiento.

En la época de los babilonios, cuando una persona nada entre junio 21 y julio 22 el Sol atravesaba la Constelación de Cáncer y se pensaba que las estrellas de esta constelación tenían algo que ver con la vida de los de ese signo. Ahora basta comparar las vidas de los cientos de personas que nacen en el mismo momento de darse cuenta que estadísticamente suelen llevar vidas muy diferentes.

En el presente, cuando una persona nace entre junio 21 y julio 22, el Sol pasa por delante de la Constelación de Géminis y no de Cáncer como en la antigüedad. Eso se debe a que la Tierra tiene un movimiento de precesión, parecido al cabeceo de un trompo, por lo que la posición del Sol respecto de las estrellas, cambia lentamente a lo largo de los años con un periodo de 25700 años. Por consiguiente todas las Constelaciones del Zodiaco están corregidas: las personas que nacieron entre el 20 de enero y el 19 de febrero en realidad son Piscis y no Acuario, las que nacieron entre el 19 de febrero y el 21 de marzo son Aries y en lugar de Piscis, etc.

La persona común no logra darse cuenta, por ejemplo, de que a principios de agosto el Sol pasa por delante de Leo y no de la constelación de Cáncer, debido a que su brillo inmenso opaca la luz de las estrellas y no impide verlas.

El astrónomo aficionado Ben Mayer, del estado de California, está haciendo un esfuerzo porque las personas miren al cielo el 11 de julio de 1991, durante el Eclipse total de Sol que será visible en gran parte de la República Mexicana. La duración de este eclipse será de hasta casi 7 minutos (el siguiente igualmente largo ocurrirá en el años 2132) y permitirá ver las estrellas cercanas al Sol. Se espera que los interesados puedan comprobar que el Sol pasará por delante de Géminis y no por Cáncer como pregonan los astrólogos, quienes siguen utilizando las tabla astrológicas inventadas por los babilonios (o por ellos mismos) y no se han tomado la molestia de actualizarlas.

Ben Mayer ofrece una recompensa de 10000 dólares a quien logre sacar una fotografía, sin trampa, del Sol delante de Cáncer, durante el eclipse del 11 de julio. Desde luego, como buen científico, sabe que el Sol estará a más de diez grados de esta última constelación.

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Julieta Fierro
 
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La historia de la ciencia: un problema de niveles y de desfases

César Carrillo Trueba
   
   
     
                     

“El hombre pasa su tiempo construyendo mecanismos en los que después queda como prisionero más o menos voluntario”.
Marc Bloch

“En el Colegio Alemán recitábamos en tono monocorde lo que el mundo le debía a México: el chocolate, el agave, el chile cuaresmeño… una larga lista de semillas y legumbres hasta llegar a la única patente tecnológica: el 0 maya”, cuenta Juan Villoro en su relato de un viaje a Yucatán: Palmeras de la brisa rápida

Esta anécdota ilustra en un tono mordaz, la idea que domina dentro de una cierta historiografía de las ciencias. Aquella que todavía para salir a la calle se viste de acuerdo al tiempo que hace en Europa.

La otra idea, difundida por canales diferentes, es la que el mismo Villoro llama la “NASA yucateca” (podría ser náhuatl y olmeca). Éste encuentra apoyo en un patrioterismo trasnochado y en una especie de integrismo mexicanista. “Nuestras antiguas civilizaciones eran superiores en todos los aspectos a las europeas: conocían el cálculo infinitesimal y la penicilina no es digna de compararse con las medicinas de la época”.

Es cierto que en la reconstrucción del pasado se juega el presente. La pasión y la política no son ajenas a la actividad científica, y los datos siempre son recabados a la luz de una idea o hipótesis. Por ello, la polémica posee tal importancia.

LA CIENCIA Y SUS HISTORIAS

La ciencia nunca ha sido un objeto sencillo de estudiar. Su aureola de “objetividad” y “neutralidad” ha mantenido a raya hasta a los más críticos y perspicaces estudiosos del hombre y la sociedad. Basta con mencionar a Carlos Marx. Tal vez porque se consideran científicos quienes podrían quitar el velo, o quizá porque, a fin de cuentas, vivimos en un mundo regido por las “leyes de la naturaleza” (no vaya a ser que por cuestionarla un día se caiga el avión que nos lleva al Congreso Anual de…).

Mencionar que fueron escritores, poetas y filósofos —entre otros— quienes lanzaron las primeras piedras contra el imperio de la máquina es probablemente ya lugar común (las Memorias del Subsuelo de Dostoievski contienen incendiarias frases contra la razón, que hasta la fecha nos estremecen). Posteriormente los mismos científicos se encargarán de derribar al mecanicismo, gigante cuyos pies resultaron ser de barro. Einstein, Planck y Bohr, junto con muchos más, mostraron que las grandes verdades finalmente eran relativas y exorcizaron al demonio de Laplace. No obstante, la misma ciencia que prometía un porvenir radiante, se metió el autogol más grande de la historia: la explosión de la primera bomba atómica sobre Hiroshima, cuando ya se había ganado la guerra. De radiante, el futuro pasó a ser radiactivo. La ciencia perdió su aureola. Fue su pecado original.

Este cambio en la concepción del quehacer científico tuvo una influencia decisiva en el estudio de la ciencia. La sociología de la ciencia entra en escena; filosofía e historia de la ciencia clavan sus colmillos mostrando la fragilidad de ésta. Los nexos entre el sistema armamentista y la ciencia son puestos en evidencia durante la guerra de Vietnam. La contracultura y los movimientos del 68 constituyen quizás el último eslabón de esta cadena.

Pero, a pesar de todo, el mundo sigue funcionando gracias a los chips. Vivimos en la era de la informática y los expertos o tecnócratas detentan el poder. Es por esto que el debate no se ha cerrado. La historia de la ciencia sigue siendo uno de los campos de batalla.

DE LO PRIMITIVO A LO HISTORICO

Por sus orígenes occidentales, la ciencia retrasa su historia mirando el ombligo de Europa. Mesopotamia, Egipto y el “milagro griego” son los puntos de referencia obligados. Castiga al medioevo por “oscurantista” y “renace” en el quattrocento. Antes de ella y fuera de ella: las tinieblas, lo primitivo.

Pocas veces en un libro de historia de la ciencia se encuentra algún apartado acerca de la América aún no descubierta. La llegada del hombre europeo da inicio a la historia de la ciencia en nuestro continente. Lo que existía antes no era más que “conocimiento empírico” o “una mezcla de ciencia y religión”. Todo menos ciencia.

Incluso historiadores que aceptan diversas “aportaciones científicas” de las civilizaciones prehispánicas, al hablar de la ciencia en América, parten de la conquista. Tal es el caso de Elías Trabulse, cuya obra Historia de la ciencia en México, empieza con el siglo XVI:

…no quiere decir que la herencia prehispánica no haya tenido cabida dentro del desenvolvimiento de la ciencia posterior a la llegada de los españoles; pero para el estudio de la ciencia mexicana dentro del contexto universal es indudable que prevaleció la visión europea… No dudamos que muchas de estas civilizaciones lograran espectaculares avances en terrenos tales como la Astronomía o las Matemáticas, pero es indiscutible que dicho saber influyó poco en la ciencia europea y en el complejo sistema de paradigmas que prevalecía en el siglo XVI. (p. 25).

Esta forma de abordar la historia de la ciencia en un país como el nuestro no parece ser la más adecuada. El corte que se opera entre el saber que llega con los conquistadores y el existente entre los habitantes del país, así como el desmembramiento de este último (aportaciones científicas, espectaculares avances), no permiten restituir la dinámica de la producción de estos conocimientos ni de comprender lo que sucedió al ocurrir la colisión ni entender su resultado: la aculutración de los pueblos mesoamericanos.

Además, se puede prestar a una falsa jerarquización del saber. Por un lado la ciencia y por el otro inexplicables cálculos y precisiones asombrosas en medio de tanta religión y misticismo. Al respecto citaré un clásico: la controvertida obra de T. S. Khun, La estructura de las revoluciones científicas:

Si esas creencias anticuadas deben denominarse mito, entonces éstos se pueden producir por medio de los mismos tipos de razones que conducen, en la actualidad, al conocimiento científico. Por otra parte, si debemos considerarlos como ciencia, entonces ésta habrá incluido conjuntos de creencias absolutamente incompatibles con las que tenemos en la actualidad. Entre estas posibilidades el historiador debe escoger la última de ellas. (p. 22).

Entender el origen de estas creencias, el contexto en que surgen, su lugar dentro de una concepción general del mundo, son algunas de las tareas del historiador. Comprender y reconstruir la dinámica social, la mentalidad de la época y el lugar que ocupa el conocimiento dentro de la misma. Ciertamente, esto no resulta fácil. La ciencia no avanza linealmente. Los grandes cambios en el ámbito del saber ocurren tanto por factores internos como externos. Así, el hecho de que la ciencia se haya impuesto en prácticamente el mundo entero, no se debe a su supuesta “superioridad” o eficacia, sino a la expansión del capitalismo, del tipo de industrialización y de las formas de producción a las que se encuentra tan ligada la ciencia. La idea de que existe una “evolución natural” de todos los pueblos hacia un determinado tipo de sociedad, y en consecuencia, hacia la Verdad en el terreno del conocimiento, se encuentra ya entre los desechos de la modernidad y su supuesto progreso.     

Sin embargo, a pesar de que los tipos de saber producidos en diferentes formas son inconmensurables, su relación con el mundo natural, con hechos y procesos exteriores, independientes del hombre, hacen que existan partes de contacto y múltiples convergencias. Por ello, los “reconocimientos” a tal o cual aspecto del saber de otros tiempos o latitudes son bastante frecuentes. Más esta aceptación o revalorización de partes aisladas no permite reconstruir la totalidad, comprenderla.

EL CULTO A LA EXACTITUD

Poco se ha escrito e investigado acerca de las ciencias entre los pueblos mesoamericanos. Sin embargo, una constante emerge entre lo que normalmente se pone en relieve: la precisión de sus cálculos astronómicos. Eli de Gortari nos presenta en su libro La ciencia en la historia de México la siguiente tabla:

   Periodo sinódico
   Calculo de los mayas Cálculo moderno 
Luna  29.530864     29.53058877
Mercurio  115  115.667 
Venus   584 583.92 
 Marte 780  779.936 
Júpiter   398.6  398.867

Sylvanus G. Morley, famoso especialista en jeroglíficos mayas, califica al sistema numérico maya como “una de las obras más brillantes del intelecto del hombre”, y al cero, como “un portentoso adelanto del orden abstracto”.        

Las citas se podrían prolongar al infinito. Lo que resulta interesante en este tipo de elogios es la sobrevaloración de ciertos aspectos, en este caso, la precisión, la exactitud.       

Este culto se puede explicar por el lugar tan importante que ocupa esta cuestión en la ciencia moderna, así como en la mentalidad de la sociedad burguesa, urbana.     

Al respecto, Yves Renouard muestra sin proponérselo, en su libro Los hombres italianos de negocios de la edad media, la forma en que la mentalidad comercial determina el pensamiento racional y por ende, el desarrollo de la ciencia moderna:  

…Todos esos hombres de negocios tienen en común el deseo de saber, de comprender, de ver claro. Seguramente para estar bien informados. Pero al suscitar continuamente esa necesidad, su oficio desarrolla en ellos una curiosidad del espíritu que se vuelve esencial. Sienten constantemente el deseo de conocer los hechos y los acontecimientos para prever otros y obtener ventajas. La experiencia suscita en ellos la certidumbre de que todo hecho tiene una causa, que para prevenir, primero hay que saber, y que en todas circunstancias, es necesario tener datos precisos, exactos y completos. Esta conciencia profunda de que una buena información permitirá pro medio de previsiones atinadas una acción fructífera, es justo el procedimiento lógico del pensamiento racional (el subrayado es mío, p. 227-288).

Medir, pesar, calibrar, calcular, establecer probabilidades, son parte de la vida cotidiana y de la actividad científica (perfeccionadas y refinadas, por supuesto). Es el triunfo de la sociedad mercantil. La ciencia moderna surge durante el renacimiento en una sociedad urbana dominada por comerciantes, banqueros, navegantes y artesanos. No puede ser sustraída de este contexto. Sus artífices formaban parte de estos grupos sociales en ascenso. Galileo elaboraba mapas del cielo y diversos artefactos, Toscanelli era comerciante y el hecho de que Leonardo da Vinci fue un ingeniero prodigioso es bastante conocido. 

La proyección de esta concepción de la ciencia, del conocimiento, en la ponderación de los diferentes aspectos que conformaban el universo mental de los pueblos mesoamericanos resulta evidente. Es más, a tal punto se ha llevado, que se han encontrado mediciones que seguramente jamás fueron realizadas, relaciones espaciales en las ciudades que eran desconocidas para su pobladores.            

Esto no quiere decir que los cálculos no sean útiles en la investigación y comprensión del saber antiguo. Pero, como lo explica Miguel León-Portilla:  

Lo extraordinario de la ‘astronomía’, ‘el calendario’ y ‘la matemática’ en esta área cultural es su rigor extremo, pero no como saber por sí mismo, sino en función plena de los requerimientos de su visión del mundo y de sus necesidades de subsistencia. Tomar esto en cuenta, en cualquier estudio sobre la ‘preocupación astronómica’ de los mesoamericanos, difiere radicalmente de la postura de quienes inquieren desde la mira de los conocimientos astronómicos de la cultura occidental, y haciendo malabarismos, tratan de acomodar en los cómputos prehispánicos, ciclos y correlaciones que resultan en ‘descubrimientos’ que nada tiene que ver con lo que en verdad interesó al hombre de Mesoamérica, empeñado a lo largo de milenios, por motivos muy distintos en observar el curso y el proceder ordenado del cielo.

Con el objeto de abordar la historia de la astronomía prehispánica desde esta óptica, presentamos diversos textos de conocidos y destacados especialistas, tanto en el área de las ciencias humanísticas como de la astronomía (en este número se incluyen los tres primeros artículos).

Desde diferentes perspectivas y tratando de centrarse en un aspecto particular, los diversos autores nos proporcionan un panorama de lo que se ha estudiado y de lo que aún queda por conocerse en este campo.

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César Carrillo Trueba                                                                                             Facultad de Ciencias, UNAM.
 
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del herbario        
 
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Y el Herbario Nacional ¿qué?

Patricia Dávila A.
Patricia Magaña R.
Fotos: Oswaldo Téllez V.
   
   
     
                     

El Herbario Nacional (MEXU) depositado en el Instituto de Biología de la UNAM tiene más de cien años de historia. Fundado aproximadamente en 1881 en el Instituto Médico Nacional, la colección de plantas pasó a diversas dependencias entre las que destacan la Casa del Lago de Chapultepec, hasta ser depositado en el Departamento de Botánica del Instituto de Biología. Para 1929, en que se fundó esta última institución, contaba ya con aproximadamente 30000 ejemplares.   

Actualmente, el Herbario Nacional de México representa la colección de plantas mexicanas más grande del mundo. Se estima su acervo en más de 500000 ejemplares (tabla 1). Más aún, por su acelerado crecimiento y por el nivel académico de sus proyectos es uno de los cinco herbarios más activos del mundo. Aunque las cifras de la tabla 1 pudieran impresionar, debe recordarse que la flora de México no está conocida en su totalidad; de hecho, se requieren muchos años de investigación todavía para intentar hacer un catálogo preliminar de las especies, ya que México es uno de los países con una de las cubiertas vegetales más variadas del planeta.      

 

Tabla 1. Colecciones actuales 
Plantas vasculares  472000 ejemplares
Briófitas  25300 ejemplares
Hongos  20000 ejemplares
Algas  3400 ejemplares
Colecciones anexas
Frutos y semillas
  6000 ejemplares
Palinoteca

 5000 preparaciones

2100 tablillas

Xiloteca  2000 laminillas
Total  535800 ejemplares

Durante los primeros cincuenta años de existencia del Herbario Nacional, el impulso a la recolección y herborización del material provenía, tanto del interés de instituciones públicas por llevar a cabo exploraciones científicas en el país, como del entusiasmo de diversos colectores, pero al quedar depositado formalmente en la Universidad Nacional su desarrollo ha estado ligado básicamente a la investigación, y consecuentemente ha dependido de los presupuestos estatales otorgados en este rubro. Sin embargo, algunas dependencias gubernamentales, así como instituciones extranjeras, habían apoyado el mantenimiento de las colecciones.              

De 1980 a 1988 CONACyT subsidió fuertemente los proyectos de investigación, mantenimiento del acervo y procesamiento de ejemplares, pero para 1989 suprimió totalmente el apoyo, de manera que estos dos últimos años, el Herbario se ha mantenido y funcionado con base en el presupuesto universitario.         

Como ya se mencionó, de lo que se trata es de conocer la flora de nuestro país, de manera que la actividad alrededor de un herbario, sobre todo si es nacional, es muy fuerte. Algunas de las labores que sustentan las diversas líneas de investigación son: préstamos, intercambios, nuevas recolectas, incorporación de material (propio y de donaciones y obsequios), lo que requiere de etiquetado, montaje, determinación e intercalado (tabla 2). 

 

Tabla 2. Ritmo de crecimiento 
Ejemplares incorporados mensualmente      3000
Ejemplares incorporados anualmente  30000
Intercambio anual  20000
Ejemplares prestados anualmente    4200
Ejemplares recibidos en préstamo anualmente    2100
Ejemplares incorporados por recolecciones, donaciones y obsequios anualmente   75000

En este momento, y debido a la baja presupuestal no está siendo posible un procesamiento adecuado del material. Hay una fuerte carencia de espacio físico, ya que el área en que está depositada la colección es de apenas 650m2 y se estima que para fines de 1990 ya no se podrá incorporar un solo ejemplar. Además, se requieren 25 nuevas gavetas, así como 37m2 anualmente, incremento que no puede sostenerse en el actual edificio.         

En cuanto a los gastos (tabla 3) la cantidad mínima anual que se estima es de 171 millones de pesos, sin contar con servicios y salarios.

En este momento es importante decir que las líneas de investigación que sustentan el dinamismo del Herbario Nacional respaldan con mucho los requerimientos que plantea la actual situación. En términos generales estos proyectos son:

• Trabajos florísticos, donde se incluyen listados florísticos, floras o flórulas.
• Estudios fitogeográficos.
• Trabajos sinecológicos.
• Revisiones taxonómicas de algunos géneros selectos.
• Trabajos sobre anatomía de maderas.
• Trabajos de índole histórica, especialmente sobre algunas colecciones de gran valía.       

El desarrollo de estos trabajos, requiere no sólo del mantenimiento de la colección, sino de una nueva infraestructura que permita la realización de inventarios. Así, es preciso que se intensifiquen la realización de estudios monográficos de grupos naturales, así como los análisis de distribución geográfica y de variación de caracteres morfológicos. Además de estudios sobre diferenciación de poblaciones desde una perspectiva biosistemática. El desarrollo de estas líneas exige de una infraestructura, de la cual se carece actualmente, es decir de laboratorios de palinología, quimiotaxonomía y otros, así como de invernaderos.

Dada la falta de espacio y con el ritmo de crecimiento que tiene el herbario, se pueden predecir una serie de efectos negativos que afectarán los proyectos de investigación, así como el desarrollo mismo de la sistemática vegetal en México. Al no poder ser montado el material, tendrá que almacenarse y de esta manera no podrá ser consultado. El programa de intercambio tendrá que suprimirse; los préstamos deberán limitarse y las recolecciones de material cancelarse totalmente a un cierto plazo.

Las repercusiones que todo esto traerán en el desarrollo de los proyectos de investigación, en la formación de personal y en la relación con instituciones nacionales e internacionales serán drásticas, y México y en particular la UNAM, se verán afectados por el decaimiento en el desarrollo de la sistemática y la florística, una línea en la que estamos a la vanguardia en México y en el extranjero.

Tabla 3. Gastos* 
Costo por ejemplar de herbario desde colecta hasta intercalado        $ 13000
Gasto anual por material incorporado   39 000 000
Gasto anual en préstamos   37 700 000
Gasto anual por intercambios 100 500 000
Trabajo de campo anual      23 000 000
Gasto mínimo anual    171 000 000
* No se incluyen servicios y salarios.

 

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