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R013B04 

La montaña más alta del mundo

Calisto 

Nuevas estructuras alrededor de la nebulosa del anillo

Julieta Fierro  
   
   
     
                     

 La montaña más alta del mundo 

Si las mediciones hechas por personal de la Universidad de Washington, basadas en datos obtenidos por satélite son correctas, el Monte Everest no es la montaña más alta del mundo.

De acuerdo con lo reportado por el astrónomo George Wallerstein, la altitud de k2, que se pensaba era el segundo pico del mundo, estaba subestimada en 330 metros. Las mediciones efectuadas por Wallerstein indican que la altura k2 en la cordillera de Karakoram,a lo largo de la frontera entre China y Pakistán, no es de 8,610.6 metros como especifican los atlas, sino cuando menos de 8,858.7 metros. Con relación al Monte Everest, localizado en la frontera de China y Nepal a 1 288 km de distancia, tiene una altitud de 8,847.7 metros.

Wallerstein, un montañista experimentado, encontró este nuevo valor para la altitud de k2 durante la expedición que hizo a este lugar en 1986. El jefe de la expidición Lance Owens, tomó a Wallerstein como sherpa voluntario y le pidió que le ayudara a medir la altitud de k2 utilizando técnicas modernas. 

Para medir la altitud de k2 se aplicó el efecto Doppler. Ondas de radio provenientes de un satélite en órbita circular alrededor del centro de la Tierra, sufren corrimiento Doppler que depende de la distancia del observador al centro de la Tierra.

Si en efecto k2 es el mayor pico de la Tierra, los honores de la primera escalada corresponden a los alpinistas italianos, Aquiles Compagnoni y Lino Lacadelli, quienes alcanzaron la cima el 31 de julio de 1954 a las 18 horas. 

 

Calisto 

A Júpiter se le conocen 17 satélites; Galileo descubrió cuatro y por ello fueron llamados satélites galileanos; son esféricos, de gran tamaño y visibles con un telescopio pequeño.

Calisto es el satélite galileano más lejano de Júpiter. A primera vista se parece a la Luna, es 44% mayor que ésta, aparece cubierto de cráteres y siempre muestra la misma cara a Júpiter, pero no tiene una composición de roca sólida como el satélite terrestre. 

La densidad media de Calisto es sólo 1.79 g/cm3, lo cual implica que no puede ser totalmente sólido (la densidad del agua es 1 g/cm3, y la de la Tierra 5.5 g/cm3).  Se piensa que Calisto posee un pequeño núcleo sólido rodeado de agua parcialmente fundida. La corteza está compuesta en un 90% de hielo de agua, además tiene polvo y fragmentos de roca. 

Las fotografías de Calisto dejan apreciar que es un mundo muerto con la superficie cubierta de cráteres producidos por impactos de meteoritos y carece de regiones parecidas a los mares de la Luna. El cráter Valhalla mide 350 km de diámetro y está rodeado de arrugas concéntricas parecidas a las de un tablero de tiro al blanco cuya extención abarca hasta 2,000 km del centro, aproximadamente. 

En Calisto casi no hay relieve, es decir presenta pocas montañas y valles; esto, probablemente se debe a la combinación de tres efectos: es posible que la profundidad de un cráter por impacto no produzca un agujero tan profundo cuando la superficie es de hielo en vez de roca. Cuando se ha horadado un cráter puede ir borrándose por flujos de hielo, parecidos a los glaciares; si se llegara a dormar un promontorio de tamaño y masa considerables se sumergiría, ya que el interior de Calisto es líquido. 

Aunque la supericie de Calisto se conforma de hielo no es blanca y brillante, sino oscura, debido a la gran cantidad de meteoritos que se han incrustado en su superficie. 

La misión Galileo de la NASA planea fotografiar a Calisto dentro de seis años. 

 

Nuevas estructuras alrededor de la nebulosa del anillo 

Uno de los objetos astronómicos más hermoso del cielo son las nebulosas planetarias. Se les denomina así porque con telescopios pequeños se ven como regiones nebulosas más o menos esféricas, parecidas a Urano y Neptuno. En realidad son estrellas evolucionadas que se han desprendido de su atmósfera extendida, quedando el núcleo de la ex-estrella "pelón", muy caliente y rodeado de una envolvente gaseosa y brillante.

Dentro de 4,500 millones de años el Sol se convertirá en Nebulosa Planetaria.

En uno de los seminarios del Instituo de Astronomía, efectuado en el mes de Mayo de 1987, el Físico Marco Moreno expuso un trabajo que está desarrollando con el Dr. Alberto López. Ellos han tomado fotografías de Nebulosa del Anillo, una Nebulosa Planetaria, con el telescopio de 2.1 m de San Pedro Mártir. Encontraron que fuera de la envolvente gaseosa brillante existen estructuras más tenues. Probablemente estas estructuras fueron arrojadas por la estrella en una etapa llamada de Gigante Mira, en que la estrella oscilaba. Las estrellas producen los llamados vientos estelares que arrojan material estelar a grandes velocidades al espacio exterior. las estructuras estudiadas por los investigadores mexicanos podrían provenir de vientos estelares

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R013B08 
El búho
Julieta Fierro G.  
   
   
     
                     
Había una vez un orador, era un búho sabio, vivió hace muchos años, tantos que era cuando los búhos estaban despiertos de día. Ojeando el Ciencia y Desarrollo encontró un artículo sobre comunicación. Ahí decía que cuando uno escribiera el guión para un discurso era muy importante darlo a leer a algún colega, porque aún el más inteligente de los redactores suele cometer errores.     

El búho le dio su manuscrito al pavo real, a la víbora y a la zorra.

El pavo real se había rodeado de tal cantidad de objetos superfluos que le fue muy fácil perder el manuscrito y argumentar que no había tenido tiempo de leerlo; además así logró esconder su ignorancia, pues era corto de espíritu.      

La víbora hizo algunos comentarios sobre la forma y después corrió el chisme de que el búho no sabía de lo que estaba hablando y que no comprendía como semejantes lechuzas podrían pertenecer al “reino animal”.       

La zorra hizo algunos comentarios de fondo pero no los más importantes, esos los guardó para rebatir en público al búho.    

A pesar de que el búho era un animal sabio, era inseguro. Desde entonces el búho es un ave nocturna.

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Julieta Fierro G. 

 

     
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R013B03 
Lancandonia Schismatica
 
   
   
     
                     

Su descubrimiento obligará a reconsiderar la teoría de la evolución de las plantas con flores

“Concluyendo: sentimos recomendarles que no publiquen este nuevo género”, fue la respuesta de P. J. M. Maas y H. Maas-van de Kamer, botánicos holandeses a la propuesta de Esteban Martínez* y Clara Ramos** de dar a conocer este descubrimiento en los Anales del Jardín Botánico de Missouri. Los investigadores europeos se basaban en que la característica de presentar el gineceo alrededor del androceo no se conocía en ninguna especie vegetal y que la estructura de esta planta correspondía en todo caso a una especie del género Sciaphila de la familia Triuridaceae.

Pero he aquí que la planta existe y fue descubierta en la zona lacandona en Chiapas y en parte a ello debe el nombre del género; el nombre de la especie se refiere al rompimiento que crea en la taxonomía botánica.

Lacandonia schismatica E. Martínez et C. H. Ramos es una pequeña planta de 5 cm de alto que crece sobre materia orgánica en descomposición; es hialina y con ausencia de hojas. Como ya se dijo, los ovarios (presenta carpetas separadas) se desarrollan alrededor de los estambres, característica no vista antes en ninguna especie fanerógama conocida. Según nos comenta Esteban Martínez, después de recolectar la planta en septiembre de 1985, inició el arduo trabajo de tratar de determinar un material que como muchos otros que ha encontrado en su zona de trabajo, le pareció interesante. Después de más de un año de búsqueda de información acerca de la planta, Esteban y Clara pensaron que se trataba de una especie de la familia Triuridaceae, grupo de plantas saprófitas con las que Lacandonia comparte rasgos morfológicos, pero que por sus características propias constituye una nueva familia vegetal: Lacandoniaceae.       

El impacto que este descubrimiento ha tenido o tendrá sobre la filosofía botánica empieza a vislumbrarse. Su estudio apenas se inicia; habrá que llevar a cabo investigaciones fitoquímicas, anatómicas, ecológicas y evolutivas entre otras, lo que permitirá esbozar hipótesis más claras sobre la evolución de esta pequeña planta que definitivamente revolucionará el conocimiento de las especies vegetales en el mundo. Podría decirse que este hallazgo tiene un valor similar en México a los trabajos de superconductores en física o a las técnicas quirúrgicas en la curación del mal de Parkinson.       

Lacandonia crece en la selva alta subperennifolia en condiciones de extrema humedad en la zona de amortiguamiento de la reserva de Montes Azules al este del estado de Chispas. La zona es interesante de por sí ya que durante los varios años de recolecta de plantas que Esteban ha trabajado allí, no sólo ha descubierto este interesante vegetal, sino que también ha encontrado nuevas especies y nuevos registros de plantas que se habían reportado sólo en Sudamérica o en las Antillas.   

Pero como sucede en muchos otros lugares del país, esta importante área se encuentra amenazada, ya que las ganaderas planean convertirla en un potrero a corto plazo. Esta situación es realmente grave pues si no se actúa de inmediato para protegerla nos veremos, como en muchos otros casos, ante la destrucción de nuestros ecosistemas y la pérdida de nuestros recursos, en este caso de un valor incalculable.

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Intituto de Biología, Facultad de Ciencias, UNAM.

     
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R013B07 
Vainilla
Consuelo Bonfil S.  
   
   
     
                     

La vainilla, el saborizante más ampliamente usado en el  mundo después de los condimentos, debe su nombre al diminutivo de vaina, con que la denominaron los españoles a su llegada a México.      

Esta planta fue utilizada y valorada desde tiempos remotos por los grupos que habitaban la costa del Golfo de México, y está ligada a la leyenda de una pareja de príncipes totonacas: de la sangre derramada por la princesa brotó la “cacxixinat” o flor recóndita.       

Los aztecas la llamaban “tilixóchitl” o flor negra, y era muy apreciada, pues le atribuían propiedades medicinales, además de empleada en la elaboración de chocolate. Según la leyenda, al llegar Cortés a México-Tenochtitlán fue recibido por Moctezuma, quien le ofreció una bebida de chocolate saborizado con vainilla y otras especias.        

El género Vanilla pertenece a la familia de las orquídeas, e incluye alrededor de cien especies de los trópicos de ambos hemisferios. Sólo tres especies tienen importancia comercial como fuentes de vainilla: V. planifolia, V. pompona y V. thaithiensis.      

Vanilla planifolia Andreas (también conocida como V. fragens Ames) es la principal fuente comercial de vainilla. Al igual que V. pompona, es nativa del Sureste de México, América Central, Trinidad y el norte de Sudamérica. Es una liana monopódica trepadora que se fija con la ayuda de raíces adventicias, de tallas verdes y carnosas, hojas lanceoladas y suculentas, y flores verde amarillentas dispuestas en racimos de diez. Aunque la flor es hermafrodita, un órgano especial, el rostellum, hace imposible el contacto del polen con el estigma sin una intervención mecánica, extraña a la flor, que en el medio natural es realizada por insectos, y en las plantaciones obliga a la polinización manual.

El fruto es una cápsula triangular que comúnmente mide entre 15 y 20 cms., del cual se obtiene el extracto que por la regular adquirimos en los almacenes. Al cosecharse las vainas son firmes, gruesas, de color verde amarillento y sin olor; sólo después de ser “curadas” adquieren un color café brillante y su aroma y textura característicos. Durante el curado se completa la madurez de los frutos, asoleándolos o calentándolos en hornos para luego hacerlos sudar y secarlos alternadamente, hasta que han perdido alrededor de un 80% de humedad. El proceso es largo y complicado, y se lleva más de dos meses. Si las vainas han sido bien tratadas, se pueden conservar indefinidamente. El valor de la vainilla depende en buena medida de un correcto curado y empacado de las vainas.       

La fragancia y sabor de vainilla se deben a la vainillina, la cual se produce por acción enzimática durante el proceso de curado de las vainas. La vainillina se fabrica sintéticamente a costos muy bajos, a partir de productos de deshecho maderables de los molinos de papel, de extractos alquitrán de hulla y de eugenol obtenido del aceite de clavo. Esta producción industrial a precios muy bajos produjo una fuerte caída en el precio del producto natural; sin embargo, el producto natural de V. fragans es superior, debido probablemente a la presencia de substancias subsidiarias. El cultivo de la vainilla es muy delicado, ya que requiere de condiciones climáticas muy especiales y de una gran cantidad de atención individual por planta: debe polinizarse manualmente cada flor durante un periodo de tiempo muy breve, seleccionar y mantener sólo el número deseado de frutos para permitirles madurar, cuidar a las plantas de plagas y enfermedades y cosechar cada fruto cuando se encuentre en un grado de madurez adecuado. Las plantas requieren además de un soporte adecuado para trepar, de abundante materia orgánica y de una proporción adecuada de luz y sombra, ya que los rayos directas del sol la queman e impiden su crecimiento.       

Desde hace ya muchos añas, México dejó de ser el principal país productor de vainilla; sin embargo, sigue siendo considerado el centro clásico e histórico del cultivo, y el lugar en que tradicionalmente se producen las vainas más finas del mundo.

 

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Referencias Bibliografícas 

Correl S., Donovan, 1953, Vanila-Its Botany, History, Cultivation and Economic Importance, Ec. Bot., 7, pp. 291.358.
Parra Quezada, R. A., 1984, La Vainilla, Folleto Técnico Núm. 1, Centro de Inv. Agric. del Golfo Centro, INIA, SARH, p. 20.
Purseglove, J. W., 1972, Tropical Crops: Monocotyledons, Longman, London, pp. 397-415.

     
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Consuelo Bonfil S.                                                                                                                  Facultad de Ciencias, UNAM.

     
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R013B02 
Algunos aspectos de la historia de la microscopía en México
Alejandro Martínez M. 
   
   
     
                     

La breve reseña aquí presentada pretende dar una idea de los principales hechos relacionados con la historia de la microscopía, partiendo de fines del siglo XVII a nuestros días. Se ha resaltado la labor desempeñada por los microscopistas mexicanos; tanto su trabajo de investigación, como su actividad docente en este campo.       

El microscopio es una herramienta de trabajo y se usa para obtener información en diversas áreas científicas y tecnológicas, tales como las Ciencias Biomédicas, Metalurgia, Física, Geología, Petroquímica y hasta en los trabajos de restauración artística. El microscopio generalmente es requerido por algunas de ellas sólo de manera secundaria, mientras que para otras resulta elemento primordial.        

El microscopio, instrumento inventado por Hans y Zacharias Jensen en Holanda, hace más de 300 años, fue usado por primera vez en 1590. La iluminación según Köhler data de la última década del siglo pasado, los sistemas de iluminación tangencial, campo obscuro, microscopía de fluorescencia se desarrollaron a principios de este siglo y prácticamente cuentan con sólo 80 años de existir. Pero estos viejos microscopios se han actualizado, modificado su operatividad para dar lugar a las nuevas generaciones de sistemas ópticos: contraste de fases, los microscopios de interferencia de Nomarski, Jamin-Lebedeff, los microscopios acústicos, electrónicos de transmisión y de barrido, los cuales se desarrollan en los años comprendidos entre 1930 y 1965.         

En las últimas dos décadas la evolución del microscopio avanza en el área de la microscopía de fluorescencia y en la aplicación de sistemas automatizados de medición y cuantificación de las imágenes, culminando con los flamantes microscopios que funcionan con sistemas láser y rayos X.           

En nuestro país el microscopio se usa por primera vez en 1690 o 1692 (casi 100 años después de haberse inventado), y corresponde a Carlos Singüenza y Góngora (1645-1700) el honor de ser el pionero mexicano de la microscopia. Este dato se deduce de los estudios históricos del Dr. Enrique Beltrán, quien anota en sus trabajos “…Singüenza era de un espíritu inquieto… que no era extraño a la Biología. Se desprende de una carta dirigida al Almirante Pez el 8 de junio de 1692; comentando diversos asuntos, uno de ellos referente a la plaga de “chiahuiztli” que atacó al trigo… Lo interesante es que la forma en que habla del asunto muestra que se mueve en un terreno familiar pera él, y, más interesante aún, es la referencia a que sus observaciones las realizó “haciendo uso de un microscopio, pues esta es la mención más antigua que he localizado del empleo de dicha instrumento en América”.    

 

 

Uno de los primeros microscopios diseñados por Leeuwenhock.

 

Como es claro, se desconoce con qué tipo de microscopio se hicieron las primeras observaciones en nuestro país, pero se piensa que pudo ser de cualquiera de los tres tipos siguientes: un Hooke modificado, un microscopio de “tornillo de barril” o un modelo “compás”; es importante hacer notar que se trata para el continente americano de la primicia en microscopía.      

En el siglo XVIII aparecen algunas referencias a microbios, e infusorios (protozoarios), en los trabajos de Antonio Álzate, sin embargo, se trata de alusiones a trabajos europeos sobre el tema de la influencia de estas organismos en la salud humana.        

Los estudios desarrollados en el siglo XIX se localizan en “La Naturaleza Ia”, Volumen I, páginas 27 a 36, de 1869, bajo el título de “El Microscopio y la fotografía aplicados al Estudio de las Ciencias Naturales”, el autor de este trabajo es José Joaquín Arriaga. Pasalagua, en 1872, realiza un trabajo similar al de Arriaga, quedando así publicados los primeros registros fotográficos realizados con el microscopio.

A principias de este siglo, el Dr. Isaac Ochoterena publicó 3 trabajos sobre técnicas microscópicas; “Elementos de técnica microscópica y de histología vegetal, fase I”, “Elementos de citología, fase II” y “Notas de Biología Vegetal y de Técnica Microscópica”. En estas publicaciones se menciona al microscopio como herramienta de trabajo, y él mismo dice: “No nos ocuparemos ni de su teoría ni del detalle de la parte óptica… nos limitaremos a algunas consideraciones de carácter práctico que faciliten al estudiante el uso correcto del aparato”. En estos escritos el Dr. Ochoterena también señala aportes científicos y de diseño de equipo del “padre de la microscopía moderna”, el Dr. E. Abbe y recomienda el uso de los “Globos de cristal con la solución filtra-rayos”, llamados “filtros con soluciones coloridas”; también se refiere a los trabajos de fotomicrografía.        

La década de los veinte marca una época importante; por primera vez aparece de manera formal un curso de microscopía; trataba de microscopía botánica y fue impartido en la Facultad de Altos Estudios (que en 1925 se transforma en la Facultad de Filosofía y Letras) de la Universidad. Dicho curso la sustentó el Dr. Enrique Beltrán, convirtiéndote así en pionero de la enseñanza de la microscopia en México; el curso era libre por no formar parte de ningún programa de estudios de las carreras entonces impartidas en la Universidad Nacional; se le asignó como “curso libre de Microscopía Botánica”.        

El Dr. Ignacio González Guzmán, publica en la Revista Mexicana de Biología en 1931: “El objetivo de inmersión en agua aplicada al Estudio Leucocitario en la Cámara Cuenta Glóbulos”, trabajo que representa una de los primeros esfuerzos por propiciar el uso de técnicas más económicas en los trabajos hematológicos. En 1940, el Dr. Beltrán publica la única biografía encontrada en revistas nacionales referente a Ernst Abbe, padre de la microscopia moderna. En 1941, el mismo Beltrán publica en la revista mexicana “Ciencia” el primer artículo acerca de la microscopía electrónica: “El microscopio electrónico y sus posibilidades”.

El Dr. Daniel Nieto Roaro edita el primer trabajo sobre la iluminación en el microscopio según Köhler; es una explicación cuyo fin es dar a conocer el método de iluminación que es actualmente el más usado. En 1950 se encuentra el primer estudio realizado con el microscopio de contraste de fases: la tesis profesional del Dr. Jorge González Ramírez quien, más tarde fuera destacado citólogo del Instituto de Estudios Médicos y Biológicos de la Universidad, primera institución del país que contó con un microscopio de contraste de fases. Esta obra de González Ramírez trata del “Análisis morfológico de la sangre de los batracios”, aplicando diferentes técnicas de estudio, entre ellas, la observación de células vivas con microscopía de contraste de fases, de la cual dice en sus conclusiones “…me parece que este método constituye la piedra base para los avances de la Citología moderna. Nos permite el estudio de las células vivientes sin empleo de reactivo o colorante alguno… tiene, además, el inestimable valor de no introducir artificios de técnica, aún más, permite descubrirlos… Sin embargo, tiene la limitación de mostrar sólo aquellos elementos cuyo índice de refracción es ligeramente diferente…” El Dr. González Ramírez hace un resumen notable, dejando expresadas en unas cuantas líneas las ventajas de esta forma de microscopía, hoy día la más usada en los laboratorios de Biología Celular.

El Dr. Ignacio González Guzmán, fundador y director del Instituto de Estudios Médicos y Biológicos de la UNAN de 1940 a 1966 (que durante la década de los sesenta cambió su nombre por Instituto de Investigaciones Biomédicas), en el curso del año 1955 se avoca al estudio del microscopio de contraste de fases y divulga sus conocimientos en uno de sus numerosos cursos impartidos en el Colegio Nacional. El evento a que se hace referencia consta de 13 conferencias; posteriormente, publica en el Boletín del Instituto de Estudios Médicos y Biológicos los primeros trabajos sobre la aplicación del microscopio de contraste de fases según Zernike. Se trata de los trabajos “Nota sobre un sencillo procedimiento para el estudio del aparato nucleonar de las células de los derrames serofibrinosos” y “Observación de las granulaciones argentófilas intranucleares en células vivas con óptica de contraste de fases”. La profundidad de las investigaciones del Dr. González Guzmán lo hacen prácticamente el descubridor del Ácido Ribonucleico o ARN, dado que sin nombrar dicha sustancia, explica su fisiología, y varios años más tarde investigadores dedicados a la bioquímica le dieron el nombre de Ácido Ribonucleico. Esta afirmación se desprende de lo anotado por el Dr. Alfonso Vélez Orozco en la semblanza que escribió sobre la vida y fecunda labor del ilustre mexicano el Dr. Ignacio González Guzmán, cuyos restos yacen en la Rotonda de los Hombres Ilustres desde el 7 de enero de 1974.      

 
La tecnología moderna ha producido microscopios con alto poder de resolución, como este microscopio electrónico.

 

En los años correspondientes a 1963 y 1964, el Dr. Eucario López Ochoterena publica trabajos de fotomicrografía y uso del microflash (lámparas de destello para fotomicrografía que permiten obtener registros en fracciones de segundo) para estudios fisiológicos en protozoarios.           

La microscopía electrónica la trabaja por vez primera en nuestro país el maestro Nicolás Aguilera Herrera en 1946, cuando llega a la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional un microscopio RCA consola (tipo escritorio) de 30 kv, con un poder de resolución de 100 unidades Angstrom y que permitía hasta 5000 aumentos. También se podían obtener electrofotomicrografías a razón de una cada media hora.         

En la Escuela Nacional de Agricultura, el maestro Aguilera y el Físico Efrén Fierro emplean en 1948, un microscopio de 50 kv y 100 unidades Angstrom de poder de resolución para desarrollar los estudios sobre arcillas. El Instituto Politécnico Nacional, en 1950, adquiere un microscopio de mayor resolución que los dos anteriores. En el Instituto de Estudios Médicos y Biológicos, el Dr. Jorge González Ramírez realiza por primera vez trabajos que culminan en publicaciones referentes a la aplicación del cultivo de tejidos y la autorradiografía, a él también se deben los trabajos pioneras de ultramicroespectrofotometría, que pusieron a México a la vanguardia de la microscopía mundial. El prestigio de González Ramírez como investigador y microscopista le merecieron ser el único latinoamericano que ha publicado en el Libro Conmemorativo del Centenario de la principal casa fabricante de microscopios en el mundo, fundada por Carl Zeiss y que continuó Ernst Abbe.      

 
Microscopio Carl Zeiss, proveniente de Jenna, Alemania. Su fecha aproximada de fabricación es de 1890-1900. Es uno de los pocos microscopios de los que originalmente se emplearon para la investigación y la docencia en Biología (cuando ésta se impartía en la Casa del Lago en Chapultepec); que aún se conservan. Fotografía de M. Palma.

 

En la década de los sesenta la Universidad Nacional adquiere gran cantidad de equipo de microscopía, tanto fotónica como electrónica, el cual distribuyó en las Facultades de Ciencias, Medicina, Instituto de Física, entre otras.          

En 1965 el maestro Nicolás Aguilera, coordinador del Laboratorio de Edafología de la Facultad de Ciencias de la UNAM, produce gran número de trabajos de alto nivel académico a la vez que imparte cursos y conferencias sobre microscopía electrónica.         

Actualmente existen los siguientes centros y dependencias en donde se trabaja cotidiana e intensamente con microscopía fotónica: el Laboratorio de Cultivo de Tejidos del Instituto Nacional de Cardiología, a cargo del Dr. Agustín Chávez; el Departamento de Histología a cargo del Dr. Joaquín Carrillo, el Laboratorio de Microscopía Fotónica y Fotografía Científica (Microcine) de la Facultad de Ciencias de la UNAM. El Laboratorio de Biología Celular del Centro de Investigación y Estudios Avanzadas del IPN, a cargo del Dr. Adolfo Martínez Palomo y el Laboratorio de Palinología del Instituto de Geología de la UNAM, entre otros.        

La enseñanza de la microscopía electrónica ha sido impartida en cursos cortos e intensivos en diferentes dependencias de la UNAM, IPN, Centro Médico del IMSS y otras instituciones. Es actualmente en la Facultad de Ciencias de la UNAM, en el Laboratorio de Microscopía Electrónica, donde se imparte el Curso de Especialización en Microscopía Electrónica aplicada a las ciencias biológicas; este curso forma parte de los programas de la División de Posgrado de la propia dependencia universitaria.      

De 1965 a la fecha, la microscopía ha recibido un fuerte apoyo en las universidades del país y dentro de ellas hay maestros e investigadores destacados que cotidianamente trabajan con microscopía fotónica y electrónica. En un futuro análisis se presentarán datos acerca del estado actual de la microscopía en nuestro país.

 

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 Referencias Bibliografícas 

Arredondo, A., y A. Martínez Mena, 1978, La microscopía óptica en el estudio de los protozoarios de vida libre, Tesis Profesional, Facultad de Ciencias, UNAM.
Beltrán, E., 1940, El Centenario de una gran figura en la historia de la microscopía. Ernst Abbe. 1840-1905, Rev. Soc. Mex. Hist. Nat., 1:279-284.
Beltrán, E., 1982, Contribución de México a la Biología, C.E.C.S.A., México.
Bernal, I., O. A. Vélez, y R. J. García, 1974, Tres Científicos Mexicanos, SEP-Setentas, México.
Martínez-Mena, A., 1988, Microscopía, Enciclopedia de México, vol. 9.
Nieto-Roaro, D., 1951, La Iluminación en el Microscopio, Rev. Mex. de Lab. Clínicos, III (11):19-23

* Este artículo aparece en forma similar en el volumen 9 de la Enciclopedia de México, SEP, 1988.

     
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Alejandro Martínez M.                                                                                                       Departamento de Biología, Facultad de Ciencias, UNAM.

     
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