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José Ernesto Marquina y Rosalía Ridaura      
               
               
Entre los muchos y muy diversos fenómenos culturales
que enmarcaron la segunda mitad del siglo XVII europeo hay uno que no se señala frecuentemente a pesar de su evidente importancia hasta nuestros días: la aparición de publicaciones periódicas dedicadas, parcial o totalmente, a cuestiones relativas a la filosofía natural. Dicho acontecimiento está asociado a personajes como Dennis de Sallo, editor del Journal des Scavans, Otto Mencke de las Acta Eruditorum y, en primerísimo lugar, Henry Oldenburg, creador de las Philosophical Transactions of the Royal Society, la primera publicación periódica puramente científica.
 
Henry Oldenburg nació en Bremen, alrededor de 1619. Su padre, también llamado Henry Oldenburg, era profesor de medicina y filosofía y fue su maestro hasta el año de 1633, cuando se matriculó en el Gymnasium Illustre, en el que estudió teología, griego, latín, hebreo, retórica, lógica y matemáticas, lo que le permitió obtener, en 1639, el grado de maestro en teología. Dos años después ingresó en la Universidad de Utrecht (Holanda), en la que pasó algunos años, pero terminó abandonándola debido a razones de índole académica y monetaria.
 
De los siguientes doce años no se conoce con detalle lo que hizo, aunque se sabe que fue preceptor de jóvenes ingleses de la nobleza, con los que viajó por Francia, Italia, Suiza y Alemania —así aprendió francés, italiano e inglés, además de su lengua materna, el alemán—.
 
En 1653 regresa a Bremen, desde donde, por su manejo del inglés, es enviado a Londres como diplomático, con el encargo de conseguir de Oliver Cromwell protección para los intereses marítimos de Bremen en el enfrentamiento entre Inglaterra y Holanda. Al siguiente año, estando aún en Londres, volvió a su papel de diplomático alemán, ahora con la misión de solicitar apoyo a la resistencia de Bremen en contra de Suecia. En su primera tarea diplomática no tuvo mucho éxito, pero en la segunda le fue bastante mejor. Su estancia en Londres le permitió entrar en contacto con los círculos intelectuales y políticos ingleses, relacionándose con personajes cercanos a Oliverio Cromwell tales como Henry Lawrence y el poeta John Milton, así como con Robert Boyle, su hermana Lady Ranelagh, John Drury, Samuel Hartlib y muchos más.
 
En 1656 volvió a su labor de tutor, cuando se convirtió en preceptor de Richard Jones, hijo de Lady Ranelagh, con quien viajó a Oxford, donde posiblemente estableció contacto con John Wilkins y otros miembros de esa universidad que constituían un club filosófico, conocido como “El Colegio Invisible”.
 
Como parte de la educación del joven Jones, en 1657 viajó a Francia, viviendo en el valle del Loira. Entre 1659 y 1660 residieron en París, donde Oldenburg tuvo la oportunidad de entrar en contacto con el medio de los naturalistas franceses que se encontraba en plena ebullición por las discusiones sobre las ideas cartesianas y las novedades que provenían de personajes como Pierre Gassendi.
 
Desde Francia, Oldenburg mantuvo correspondencia sobre temas filosóficos tanto con intelectuales franceses como alemanes y, desde luego, con ingleses, figurando de manera preponderante su correspondencia con Boyle. De las cartas de Oldenburg se desprende su admiración por lo que se hacía en Francia, aunque mostraba su espíritu crítico con respecto de los naturalistas franceses que eran, decía, más discursivos que experimentales.
 
En 1660 regresa a Inglaterra, cuando empieza un nuevo periodo político, el de la restauración de la monarquía, encarnada en Carlos II de la casa Estuardo. Al final de ese año se funda la Royal Society of London for improving Natural Knowledge, que tuvo como semilla el “El Colegio Invisible” de Oxford. Entre los fundadores se encontraba Robert Boyle, Christopher Wren, John Wilkins, su primer presidente, y Robert Moray, que sustituyó a Wilkins como presidente en marzo de 1661, año en que Oldenburg ingresó a la Sociedad debido a su amistad con Boyle y John Wilkins, no obstante que él no se dedicaba a la filosofía natural.
El 15 de julio de 1662 se firmó la cédula real con la que oficialmente nace la Royal Society y en la que Wilkins y Oldenburg son nombrados secretarios y, aunque Oldenburg era el segundo secretario, fue él quien realizó casi por completo el trabajo del secretariado.
 
En sus primeros años como secretario, Oldenburg fue el intermediario en la polémica epistolar que sostuvieron Boyle y Baruch Spinoza sobre los alcances de las pruebas experimentales, defendidas por Boyle frente a las puramente lógicas o racionales esgrimidas por Spinoza.
En lo que a su vida personal se refiere, en 1663 se casó con Dorothy West, la cual murió dos años después. Cinco más tarde, en 1668, se casó con su protegida Katherina Drury (hija de John Drury) quien contaba con sólo 16 años de edad. De este segundo matrimonio, tuvo dos hijos, Rupert y Sophia.
 
Fueron múltiples las tareas a las que se dedicó Oldenburg en la Royal Society. Además de tomar las actas en todas las reuniones que ocurrían semanalmente, llevaba el archivo de las sesiones científicas que se realizaban en cada una de las reuniones, así como de la correspondencia que mantenía con los miembros de la sociedad y con más de treinta científicos de comunidades de otros países, como Francia, Italia y Alemania, para lo cual le fue muy importante su dominio del alemán, inglés, francés, italiano y latín. Esta última tarea la llevó a cabo manteniendo un libro en el cual registraba un extracto de las cartas más importantes que llegaban o salían de la Sociedad, así como los originales de ellas y de los artículos que eran enviados a ésta. El número de cartas que recibía y contestaba era del orden de seis a siete por semana.
 
Una de las acciones más sobresaliente llevada a cabo por Oldenburg en la Royal Society fue la fundación de la revista Philosophical Transactions of the Royal Society, cuyo primer número, aparecido el 6 de marzo de 1665, fue editado, publicado y financiado por el propio Oldenburg. Este primer número, empezaba con “An Account of the improvement of Optick Glasses” de Campani y Cassini, después un reporte de Hooke de una mancha que descubrió en Júpiter y “Efemérides” de Auzot, sobre el último cometa. Además, un artículo de Boyle sobre la historia del color y tres reportes enviados a la Royal Society, uno de un becerro monstruoso, otro sobre un metal encontrado en Alemania y el tercero sobre el uso de relojes de péndulo para determinar la longitud geográfica en el mar.
 
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 Henry Oldenburg
 
Las Philosophical Transactions pueden considerarse la primera publicación periódica puramente científica, pues aunque el 5 de enero de 1665 apareció en Francia el primer número del Journal des Scavans, editado por Denis de Sallo, esta publicación se proponía dar a conocer, además de desarrollos científicos, de los cuales se publicaron sólo cuatro en los dos meses transcurridos entre la aparición de una y otra revista, obituarios de personajes famosos, informes legales e historias de la Iglesia.
 
Es de destacar el hecho de que se mantuviera la publicación mensual de las Philosophical Transactions of the Royal Society, dado que, aunque Oldenburg pensaba que la revista podría ser un buen negocio, para diciembre de 1665 únicamente se habían vendido alrededor de trescientos ejemplares, lo que apenas alcanzaba para recuperar los gastos en papel e impresión. De hecho, su publicación sólo se suspendió en dos temporadas, la primera fue la época de la peste en Londres (16651666), durante la cual muchos filósofos abandonaron Londres y, aunque Oldenburg se quedó para solventar cualquier problema que surgiera con la Sociedad, la ciudad no estaba funcionando normalmente, por lo que sólo aparecieron unos pocos números editados en Oxford; la segunda fue durante algunos meses de 1667, ya que Oldenburg fue encarcelado en la Torre de Londres de junio a finales de agosto por razones que no son claras, tal vez por la correspondencia mantenida con filósofos de países extranjeros a quienes se le acusaba de tener “designios y prácticas peligrosas”. Aunque tampoco son claras las causas de su excarcelación, el apoyo de la Royal Society pudo haber sido determinante para que esto ocurriese.
 
Una vez liberado, continuó con su incansable labor en las Philosophical Transactions, que ya para entonces era un referente en áreas tales como la zoología, la botánica, la medicina, la química, la física y la ingeniería y, dado que Oldenburg no era una autoridad científica, utilizó sus muchos contactos con el objeto de que le aconsejaran sobre la aceptación o rechazo de los trabajos a publicar, es decir, Philosophical Transactions, desde su inicio, ha sido y es una revista arbitrada.
 
Entre los filósofos naturales con los que tuvo contacto se encuentran los ingleses John Wallis, John Flamstead, Martin Lister, así como el italiano Marcello Malpighi, a quien Oldenburg invitó a la Royal Society en 1668 y le publicó su Anatomía Plantarum. Malpighi también le envió sus descubrimientos sobre los pulmones, el bazo, testículos y cerebro; el holandés Anton van Leeuwenhoek fue el primero en identificar microorganismos y en describir los glóbulos rojos y el esperma, documentando sus descubrimientos únicamente en cartas enviadas a Oldenburg.
 
Asimismo mantuvo correspondencia con el holandés Christiaan Huygens y con el matemático y filósofo alemán Gottfried Leibniz. Oldenburg no sólo se relacionaba con los grandes hombres de la época, sino que también recibía y atendía correspondencia de algunos personajes peculiares, como Nathaniel Fairfax, que le escribió extraños relatos acerca de hombres que se alimentaban de arañas y sapos.
 
Dado que muchas de las comunicaciones que recibía no estaban escritas en inglés, Oldenburg traducía cartas, críticas y trabajos relacionados con la filosofía natural para que la comunidad inglesa los conociera, publicándolos en las Philosophical Transactions o como libros editados por la Royal Society. Como en esa época el correo era casi inexistente y muy caro, utilizó sus contactos para enviar y recibir, por vía diplomática, mediante una clave para identificarla, su amplia correspondencia.
La responsabilidad de la aparición de Philosophical Transactions es un mérito tan claro de Oldenburg, reconocido además por la Sociedad que, en diciembre de 1666, más de año y medio después de la aparición del primer número, ésta le dio cuarenta libras por su trabajo y en abril de 1668 otras cincuenta. No fue sino hasta el 3 de junio de 1669 que se le asignó un salario regular de cuarenta libras al año. De hecho, sólo él y Hooke, quien recibía un salario desde años antes, eran empleados de la misma.
 
También escribió en la revista artículos para invitar y entusiasmar a los jóvenes a dedicarse a la filosofía natural y tratar de ingresar a la Sociedad, asumiendo el papel de intermediario entre los científicos que enviaban trabajos y aquellos otros que enviaban sus críticas, no siempre halagüeñas, de los mismos. Por ejemplo, un joven que respondió a esta iniciativa, en 1669, fue Isaac Newton, que comunicó a la Royal Society, por medio de Oldenburg, su invento del telescopio de reflexión, debido a lo cual fue invitado a ingresar a la Sociedad. Newton, halagado y animado por los comentarios que le hizo llegar Oldenburg sobre su trabajo, dio a conocer a la Royal Society sus teorías de los colores y la corpuscular de la luz. La aparición de las teorías newtonianas generó un intenso debate entre Newton y diversos miembros de la comunidad, siendo el más destacado de ellos Robert Hooke, que se enfrascó en una agria polémica, en la que, inevitablemente, se vio involucrado Oldenburg por su posición en el secretariado de la Sociedad y su labor en la revista. Esto ha llevado a muchos autores a responsabilizarlo del carácter de la polémica entre Newton y Hooke, y curiosamente fue debido a ella que Oldenburg es mayormente conocido o, cabría decir, mal conocido.
 
El 5 de septiembre de 1677, habiendo trabajado hasta el último momento, Henry Oldenburg muere cerca de Greenwich, en Kent, y allí mismo es enterrado.
 
Desde su fundación hasta su muerte, Oldenburg publicó 136 números de las Philosophical Transactions y fue autor y traductor de 34 artículos.
Oldenburg fue el único secretario de una sociedad científica del siglo XVII que hizo una profesión de la administración de la ciencia. En sus quince años de servicio a la Royal Society creó una correspondencia internacional entre científicos, tradujo al inglés sus trabajos, fundó un sistema completo de archivos y construyó un reporte mensual de los desarrollos científicos. Es decir, Oldenburg fue un promotor, un colector y un publicista de la “nueva ciencia” gracias a su manejo de muchos idiomas, a su enorme número de contactos con científicos y al gran interés que tuvo en esta empresa.
     
Referencias bibliográficas
 
Christianson, Gale E. 1986. Newton. Salvat Editores S. A., Barcelona.
Hall, A. Rupert. y Marie B. Hall. 1962, “Why Blame Oldenburg?”, en Isis, vol. 53, núm. 4, pp. 482-491.
Hall, Marie B. 1965. “Oldenburg and the art of Scientific Communication”, en The British Journal for the History of Science, vol. 2, núm. 4, pp. 277-290.
Stimson, D. 1940. “Hartlib, Haak and Oldenburg: Intelligencers”, en Isis, vol. 31, núm. 2, pp. 309-326
     
En la red
 
Colección completa de los primeros doscientos años de la revista en: rstl.royalsocietypublishing.org
     
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José Ernesto Marquina
Facultad de Ciencias,

Universidad Nacional Autónoma de México.
 
Es doctor por la Universidad Autónoma Metropolitana y actualmente es profesor en la Facultad de Ciencias de la UNAM. Sus áreas de interés son la historia y la filosofía de la física.
 
Rosalía Ridaura Sanz
Facultad de Ciencias,

Universidad Nacional Autónoma de México.
 
Estudió la licenciatura en física en la Facultad de Ciencias de la unam y es doctora por la Universidad de Washington. Actualmente imparte cursos sobre biofísica y física médica en la Facultad de Ciencias de la UNAM.
     
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