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Jazmín Dávila Jimenénez, Giovanna Díaz del Toro,
Ixchel Sarahí González Ramírez, Griselda Guerrero Márquez,
Adrián Reyna Domínguez y Francisco Enrique Saldaña Monroy
     
               
               
Las barrancas son formaciones geológicas que se originaron
por fracturas del terreno o por una erosión provocada por ríos y escurrimientos, depresiones naturales elongadas, con laderas que presentan escurrimientos. Aun cuando algunos las toman como sinónimos de valles, cada habitante tiene un concepto único en función de su experiencia.

Este tipo de relieve proporciona beneficios ambientales como la captación e infiltración del agua a los mantos acuíferos, evitar la erosión, son grandes reservorios de co2, allí se libera oxígeno, y poseen un alto potencial forestal, el cual es de suma importancia para una ciudad tan contaminada como el Distrito Federal. Además, estos ambientes desempeñan un papel estratégico en la vida silvestre por el tipo y la cantidad de especies vegetales y los animales que la integran, por lo que son importantes para la conservación ecosistémica. También fungen como reguladores climáticos, de manera que, para el funcionamiento y mantenimiento de los sectores ambiental y social, es imperativa su conservación.

En el Distrito Federal hay cerca de 2 300 escurrimientos naturales asociados a barrancas. Debido a las características topográficas existentes, el sur es la zona con más barrancas, ya que existen 74 barrancas distribuidas en ocho delegaciones (Álvaro Obregón, Cuajimalpa, Gustavo A. Madero, Iztapalapa, Magdalena Contreras, Milpa Alta, Tlalpan y Xochimilco), la mayoría concentrada en las delegaciones Álvaro Obregón, Cuajimalpa y Gustavo A. Madero.

Actualmente el Distrito Federal sufre las consecuencias del desarrollo urbano a costa de áreas naturales, sobre todo como consecuencia de los nuevos asentamientos que se edifican en zonas agrícolas y forestales de alto valor productivo, adicionando un costo ambiental al crecimiento de la ciudad. Es un crecimiento urbano desordenado que desborda ya las laderas de las barrancas debido a la falta de control de las obras de las constructoras y a otras actividades ilícitas, lo que las torna susceptibles de ser ocupadas de manera irregular, provocando, como consecuencia, su modificación, erosión y contaminación.

Dicha situación genera varios problemas: a) al no encontrar una masa forestal que amortigüe su velocidad, los escurrimientos pluviales producen impactos destructivos en las edificaciones construidas en lechos y taludes adyacentes a las barrancas produciendo deslaves; b) el porcentaje de infiltración de agua pluvial en los mantos acuíferos se ha reducido; c) la desaparición de especies de flora y fauna silvestres endémicas; d) la modificación del clima de la ciudad de México; y e) la pérdida de suelos orgánicos importantes para el desarrollo de la flora y, por ende, de la fauna silvestre.

Estos fenómenos impactan negativamente a las barrancas del Distrito Federal, convirtiéndolas en basureros y focos de infección. De acuerdo con Leff, algunas de las causas del daño a estas barrancas es el déficit de vivienda, la falta de políticas ambientales que valoren en su justa medida los servicios ecosistémicos, la impunidad de las grandes empresas constructoras y comerciales al establecer complejos industriales y habitacionales en estas zonas, además de la aplicación de políticas públicas erróneas para el desarrollo rural.

De manera importante, la delegación Álvaro Obregón sobresale en toda la ciudad por ser la que cuenta con la extensión de barrancas más grande, el mayor número de colonias o zonas ubicadas dentro de dichas barrancas (79) y de viviendas en situación de alto riesgo (900), lo cual se debe a que en ella se encuentran las siguientes elevaciones: la Sierra de las Cruces, el Cerro de San Miguel, la Cruz de Cólica o Alcalica de Mamatla, el Ocotal y la Zacazontetla, de donde proviene un gran número de escurrimientos. Su sistema hidrológico actual consiste en ocho subcuencas fluviales correspondientes a los ríos Tacubaya, Becerra, Mixcoac, Tarango, Tequilazco, Tetelpan, Texcalatlaco y Magdalena. Es en esta delegación en donde se encuentra la Barranca de Guadalupe.

La comparación entre las propuestas encontradas en una página del gobierno del Distrito Federal, los proyectos para las barrancas en general, su restauración y recuperación, y aquellas expuestas en un artículo del Instituto Nacional de Ecología de 2007 que trata del estado de la Barranca de Guadalupe muestra que ésta presenta problemas como el incremento en la urbanización, ya que cada asentamiento cercano requiere un sistema de drenaje que generalmente es dirigido hacia ella. Por otro lado, al aumentar la pavimentación, se ocasiona que los volúmenes de infiltración y recarga de los mantos acuíferos disminuyan, mientras que la basura, el cascajo, el drenaje a cielo abierto y el desazolve de presas aumentan. A la conagua, la delegación, el gdf, al gobierno federal y a los ciudadanos corresponde solucionar los problemas de drenaje a cielo abierto, basura y el desazolve de presas, pero el problema del cascajo es tarea de la delegación, el GDF y los ciudadanos.

De acuerdo con el diagnóstico de la Barranca de Guadalupe elaborado en 2007, se detectó un total de 353 problemas e ilícitos ambientales, destacando trece descargas residuales colectivas, 270 individuales que no se encuentran conectadas y descargan de manera directa al cauce de la barranca, diecinueve tiraderos de basura, doce tiraderos de cascajo, tres de chatarra y dos de desechos industriales, los cuales, en conjunto, ocasionan un fuerte deterioro y alta contaminación ambiental. A partir de lo anterior se pensó evaluar lo que sucedía en realidad allí, teniendo en cuenta la importancia de las barrancas, además del caso de la supervía, que cruzaría dos barrancas importantes (La Malinche y Tarango), aunque más tarde se descubrió que también estaba incluida la de Guadalupe, hecho que dio origen al presente trabajo.

Entre los estudios y trabajos de campo sobre las barrancas del Distrito Federal que se habían llevado a cabo anteriormente, el primero, de noviembre de 2004, es un reporte titulado Barrancas en el Distrito Federal, seguido del Diagnóstico Socioambiental de la Barranca de Guadalupe en Álvaro Obregón, Distrito Federal, de noviembre de 2007, el cual presenta una descripción minuciosa de la barranca, así como de muchos de los problemas más sobresalientes (aguas residuales, tiraderos de basura, de chatarra, de desechos industriales y aceites, construcciones irregulares, desarrollo urbano de alto riesgo, entre otros). Esta recopilación de información fue de gran relevancia para nuestro trabajo debido a que sirvió como punto de partida.

Asimismo, varios periódicos publicaron artículos con enfoques más centrados, como La Jornada, que en enero de 2008 reportó cómo la mitad de las barrancas de Álvaro Obregón están invadidas, no sólo por gente de escasos recursos, sino también por grupos de alto poder económico, haciendo de esto un problema no sectorizado, sino de ámbito general.

En agosto de 2008, El Universal reportó que la delegación Álvaro Obregón había iniciado un programa de rescate de los cien kilómetros que comprenden las siete barrancas con el fin de recolectar miles de toneladas de basura.

A nivel político, en julio de 2009, la responsable de la Secretaría del Medio Ambiente dio a conocer que se preparaba la declaratoria como Área de Valor Ambiental de 32 barrancas ubicadas en el Distrito Federal. El propósito sería que, para 2012, se tuviera un incremento en la recarga de los mantos acuíferos superior al metro cúbico por hectárea. En marzo de 2010, la misma anunció la puesta en marcha del programa integral de rescate de barrancas, cuyo objetivo general sería dar valor ambiental a 33 barrancas que se ubican en la zona poniente de la ciudad con el propósito de garantizar su conservación, estrategia que forma parte del Plan Verde del Gobierno del Distrito Federal para alcanzar el equilibrio del acuífero del valle de México.

Descripción general

La Barranca de Guadalupe es parte del sistema de barrancas ubicado en la parte poniente y surponiente del Distrito Federal, cuya formación parte de la Sierra de las Cruces y corre paralelamente, descargando en la cuenca de México. Es la más extensa en la delegación Álvaro Obregón, conformada por franjas de lomas que van del poniente al oriente de la ciudad, de La Loma y La Bandera al viejo panteón Jardín ubicado en Rómulo O’Farril. Está dividida en cinco tramos (tabla 1) y su cauce principal y mayores afluentes miden aproximadamente quince kilómetros de longitud. Limita al poniente con la delegación Cuajimalpa, al sur con el Desierto de los Leones y al norte con la calzada de las Águilas. Se ubica dentro de la Región Hidrológica No. 26 (RH26) Pánuco, en la cuenca “D” Río Moctezuma y la subcuenca “P” Lago de Texcoco-Zumpango.

 

Tabla 1. Tramos de la barranca Guadalupe y colonias que los componen.
NOMBRE DEL TRAMO                       
COLONIA
Hueytatitla Barrio Tlacoyaque, Chamontoya, Paraje el Caballito, Ampliación Tlacoyaque, Tlacoyaque.
Arroyo Texcalatlaco Lomas de la Era.
San Bartolo Ameyalco.
Acueducto San Ángel Fraccionamiento Tenis San Francisco, Fraccionamiento Rancho San Francisco, Fraccionamiento Bosque de Verdún, Fraccionamiento Villa Verdún.
Arroyo San Ángel Inn Villa Verdún, Alcantarilla, Lomas de Guadalupe, Ocotillos Peotilcos, Lomas de las Águilas, La Joyita, La Peñita, Conjunto Habitacional Cumbre se San Francisco, Cañada del Pinar.
Río Guadalupe Ampliación Puente Colorado, El Encino, Tecalcapa, El Mirador, San Clemente Sur, San Agustín, Ampliación, Águilas, Lomas de los Ángeles Tetelpan, Camino Real de Tetelpan, Fraccionamiento Galaxia San Ángel, Fraccionamiento Lomas de San Ángel, Fraccionamiento Ampliación la Herradura, Conjunto Villa Madera.

 

 

Tiene un promedio de precipitación anual de 1 100 milímetros en la parte alta y de 800 en la baja. Se caracteriza por una vegetación en manchones compuesta por encinos (Quercus sp.), fresnos (Fraxinus sp.), madroños (Arbutus xalapensis), tepozanes (Buddleia cordata) y cipreses (Cupressus lindleyi). Y anteriormente era una zona de refugio para especies —como consta en los registros orales de los oriundos del lugar—, de anfibios (Caudata), tlacuaches (Didelphimorphia), musarañas (Insectivora), reptiles pequeños (Squamata), carpinteros (Piciformes), golondrinas, jilgueros, gorriones (Passeriformes) y murciélagos (Chiroptera).

El estudio se efectuó en el último tramo de la barranca llamado Río Guadalupe. Al comenzar, tras apenas haber caminado poco más de diez metros, la problemática era evidente: contaminación por el drenaje al aire libre, acumulación de basura que emite olores que, al moverse las corrientes de aire, cambiaban, tornándose intensos, muy desagradables.

Conforme se profundizó en el estudio, notamos disturbios ecológicos presentados por especies invasoras, como el ricino (Rizinus communis), un arbusto capaz de inhibir el crecimiento de otro tipo de plantas, además de la existencia de insectos plaga, principalmente hemípteros, con capacidad de reproducción rápida (estrategia R) y un alto consumo de materia vegetal. Asimismo, la reducción del hábitat y la contaminación de los cauces ha desplazado a las especies de animales, y el efecto de la fauna feral (perros y gatos domesticados abandonados en las laderas de la barranca, los cuales se adaptan a una vida silvestreurbana) que se alimenta de la fauna local y desechos comestibles.

METODOLOGÍA
Con el objeto de evaluar el estado actual de la Barranca de Guadalupe nos enfocamos en un tramo de ella, para lo cual hicimos una representación esquemática del grado de perturbación antropogenica y nos centramos en la comparación de la problemática actual con respecto de la reportada en 2007, cuyo diagnóstico proporciona información más digerible y notable. Con el fin de determinar qué tramo sería el más representativo para hacer un mejor trabajo, nos enfocamos en buscar información de cómo está constituida la Barranca de Guadalupe. Se anotó también observaciones particulares e imágenes actuales que permitieran tener una referencia más precisa del problema.
Efectuamos los recorridos a pie, de marzo a mayo de 2011, buscando localizar los problemas de la barranca y entrevistar personas oriundas del lugar. Ésta fue la primera percepción de la zona que como biólogos en formación percibimos y conforme se ahondó en el tema, aunado a la interacción con las personas de la zona, nos volvimos receptivos a lo narrado por los lugareños. Las encuestas se aplicaron a habitantes de las colonias Ampliación Puente Colorado, Ampliación las Águilas, y Tetelpan en abril del 2011.
Se elaboró un índice de perturbación y para evaluarla se tomaron en cuenta datos como la altitud, latitud, longitud, clasificamos la presencia de basura con valores del cero al cinco, desde cero = nada, uno: solo basura orgánica, dos: mucha basura sin llegar a formar grandes acumulaciones, cuatro: basura presente obstruyendo el cauce y cinco: exceso de basura (al haber objetos grandes como muebles y llantas). La existencia de un tiradero o cascajo se evaluó solamente con cero: ausente y uno: presente. Tomamos en cuenta los tipos de vegetación, cero: presente con estrato arbóreo, uno: presente con estrato arbóreo escaso, dos: presente sin estrato arbóreo y tres: sin vegetación.
La presencia de especies ferales o de vegetación inhibidora de otras especies vegetales se clasifico en cero: ausente y uno: presente. Para el caso del olor del agua se le dieron valores de cero: sin olor, uno: con mal olor soportable y dos: con mal olor insoportable. Para describir la presencia de aguas estancadas se tomó en cuenta como cero: ausente y uno: presente. Otro punto notable fue la distancia de las viviendas del cauce, cero: muy lejos (más de 30 metros), uno: lejano (15 a 30 metros), dos: cerca (5 a 15 metros) y tres: muy cerca (de 0 a 5 metros). El color del agua lo clasificamos en cero: transparente, uno: transparente con partículas suspendidas, dos: gris y tres: negra o completamente opaca. Con estos valores se determinó una suma y un promedio para valorar el índice de perturbación.

En dichas entrevistas se obtuvo conocimiento de que en épocas electoreras es el periodo en el cual se anega a la gente de promesas para tener algo que está establecido legalmente, como el derecho a un ambiente limpio y salud entre otros. Entre esas promesas los lugareños explicaron que figuran proyectos como el uso de agua de desagüe para riego, la colocación de cercas para prevenir que los automóviles arrojen basura a la barranca, entre otros, pero de todo lo propuesto sólo se cumplió, al llegar nuevamente la época electorera, el desazolve de la presa de Guadalupe. Los problemas se agravan porque algunas personas, de manera consciente e inapropiadamente, tiran la basura a la barranca, aun teniendo el servicio de camiones de basura circulando regularmente en la zona. No obstante, algunos se habían organizado para limpiarla, sembraron árboles para reforestar el área, e incluso formaron equipos deportivos de fútbol.

Principales problemas detectados

Los resultados se organizaron dividiendo el área de estudio en dos partes: la zona baja, que va de la presa la Mina, en la colonia Lomas de los Ángeles Tetelpan, a la presa Tequilazco, ubicada entre las colonias El Encino y Puente Colorado; y la zona alta, que va desde la presa Tequilazco hasta la cerrada del Pozo Colonia Ocotillos.

En la parte baja se observó una mayor perturbación; gran cantidad de residuos domésticos como bolsas de plástico, botellas, muebles y desperdicios de chatarra. El estancamiento de agua y drenaje al aire libre le da un color opaco al agua y muy mal olor. También se observaron tiraderos de cascajo, fauna nociva como perros, gatos y roedores en abundancia, especies vegetales no nativas y el estrato arbóreo escaso, todo lo cual representa un problema serio en materia de salud, ya que la fauna nociva puede ser un vector para la transmisión de enfermedades infecciosas. En esta zona el terreno es accidentado y el suelo sin cubierta vegetal es erosionado, lo que puede ocasionar deslaves.

El cauce del río no es el único que presenta estos problemas, en las laderas también hay un exceso de basura evidente a simple vista. El caso de las presas es similar; su objetivo es retener el agua y en época de lluvias evitar inundaciones ocasionadas por la creciente del río Guadalupe, sin embargo, durante la época de secas se observa una gran acumulación de basura, cascajo, muebles, grandes cantidades de lodo que obstruyen las compuertas y el agua tiene una coloración grisácea con tonalidades verdosas y un tendencias a negra en donde se estanca, es espumosas y produce un olor fétido.

La parte alta de la barranca está en condiciones similares; exceso de basura y drenaje de aguas residuales a cielo abierto, con la diferencia de que allí se encuentra un mayor número de asentamientos irregulares, pues en la ladera, aunque tiene una inclinación mayor, hay un gran número de casas y departamentos, e incluso existen construcciones que se están levantando justo encima del cauce. En la parte final de esta zona, la cobertura vegetal nativa y el estrato arbóreo son más abundantes, la presencia de basura se ve disminuida así como los tiraderos de cascajo, lo cual se debe a que en esta zona el paso al cauce está limitado.

Cabe mencionar que en una de las visitas a esta última parte de la barranca se encontró a personas talando una cantidad considerable de árboles a escasos quince metros del cauce, quienes nos indicaron que era para la construcción de la supervía poniente, proyecto llevado a cabo por el gdf. En la página de la red de la supervía no se menciona específicamente por dónde pasará, sin embargo, hay un mapa en el cual se puede observar que pasará por zonas donde hay barrancas, incluyendo la de Guadalupe.

A fin de cuantificar todos estos problemas se empleó un índice de perturbación que toma en cuenta los nueve problemas más relevantes: basura, cascajo, tipo de vegetación, especies ferales o invasoras, el color, olor y fluidez del agua en relación con el desagüe directo, al igual que la distancia de las viviendas al cauce de la barranca. Los valores obtenidos permitieron, además, hacer una comparación del grado de perturbación a lo largo del tramo de la barranca estudiado —aunque estadísticamente no son representativos los valores obtenidos, los daños son notables aun de manera general.

Se establecieron puntos cada 450 metros, con lo que se elaboró un esquema que muestra gráficamente el grado de perturbación a lo largo de la zona y los aspectos clave como los tiraderos de cascajo, presas y salidas de drenaje. Todos los puntos tuvieron índices de perturbación altos. El punto de mayor perturbación se presentó en la presa Tequilazco debido a la presencia de agua estancada, ya que es utilizada como zona de tiradero.

De 2007 a 2011

A partir de dicha información se hizo una comparación entre el estado actual de la barranca y el reportado en 2007, evaluando directamente el posible cambio desde entonces e indirectamente el programa de recuperación de las barrancas de la delegación Álvaro Obregón. La tabla 2 muestra los principales problemas, el estado actual de la barranca y el estado reportado en 2007 por el ine en su estudio diagnóstico, así como los instrumentos legales que permitirían solucionar estos problemas y las estrategias del programa de recuperación de la delegación. En ella se observa que todos los problemas tienen una instrumentación legal y que existen proyectos planteados por la delegación para la recuperación de las barrancas en general y soluciones para cada uno de ellos. Sin embargo, al comparar el estado actual de la barranca con el reportado en 2007 no hay ninguna mejoría, por lo que se infiere que los problemas derivan de la falta de aplicación de la ley, ya que existe suficiente información, instrumentos legales y proyectos que podrían solucionar en gran medida la problemática de este sitio.

Tabla 2. Cuadro comparativo que muestra el estado actual (2011) y de (2007) de la barranca de Guadalupe. Así como los instrumentos legales y propuesas del gobierno para mejorar la situación.

Tabla2107A4b

 

Así, por ejemplo, mientras el Plan Nacional de Desarrollo menciona que se han efectuado entrevistas a líderes vecinales de la Barranca de Guadalupe, a organizaciones no gubernamentales y funcionarios de la delegación, y semarnat dio incentivos para eliminar la basura de las barrancas, los lugareños no lo mencionaron y la barranca está llena de basura. Y si bien ante problemas como la contaminación del agua la delegación tiene proyectos de plantas de tratamiento, ya que el estudio de 2007 reporta descargas de aguas residuales colectivas e individuales y drenaje a cielo abierto, en 2011 la situación fue la misma: no se observa ninguna planta de tratamiento.

Con respecto del problema de la basura, la delegación tiene proyectos de limpieza de basura y manejo de residuos domiciliares, y el Plan Nacional de Desarrollo establece en el apartado 9.5.1 que se deben dar incentivos para eliminar los basureros de las barrancas urbanas, pero nosotros observamos numerosos tiraderos de basura y desechos sólidos en el cauce, además de problemas de cascajo, al igual que en 2007.

Asimismo, ante la presencia de viviendas cerca de la barranca, con riesgos de deslave, la delegación tiene proyectos como el de protección de taludes, pero tanto el estudio de 2007 como esta investigación reportan construcciones irregulares a no más de diez metros de distancia del cauce, cuyos habitantes no han notado ni oído de ninguna aplicación del proyecto. En cuanto al problema de vegetación oportunista, no existen proyectos de ningún tipo, y es un problema que aparece en el estudio del 2007 y nosotros lo encontramos de manera constante. El Plan Nacional de Desarrollo del presidente Felipe Calderón menciona también la búsqueda de tecnologías para solucionar la problemática de las barrancas en general y, a un año de que termine el periodo del presidente, en nuestras visitas notamos que ésta sigue igual o peor a la presentada en el estudio de 2007.

Finalmente, si bien la ley de aguas y la ley ambiental del Distrito Federal se ven implicadas directamente en el problema de la contaminación de medios hidrológicos, la presencia de desechos sólidos y de especies vegetales invasoras; la ley de residuos sólidos lo está con la existencia de este problema en la barranca, la de vivienda con el riesgo de deslave de casas, además de su papel en el desarrollo urbano; la ley de protección de animales con el riesgo de eliminación de especies locales y la de salud es responsable ante posibles riesgos que la afectan, todas estas leyes no se ven aplicadas ante la problemática observada e inclusive se notan violaciones graves. Tal es el caso del derecho a la salud, que es incumplido debido a los deficientes servicios médicos por la extrema atención a la guerra contra el narcotráfico, lo cual no permite que las personas recurran al servicio médico, ni evitar los problemas por la presencia de focos de infección, y aún menos tomar en cuenta el derecho a un ambiente limpio.

La perspectiva de los habitantes

La mayoría de los lugareños entrevistados han vivido cerca de la barranca desde hace más de treinta años, y la mitad de ellos pasan por la barranca diariamente y creen que esto representa alto riesgo físico y de salud. Cabe notar que en cuanto a los problemas de la delegación Álvaro Obregón, en 2007 los habitantes ubicaron la seguridad y la delincuencia como el principal problema, mientras que en 2011 cambiaron su percepción, considerando que el daño al ambiente es igualmente importante. Esto es, hay un cambio en su visión de los problemas que afectan a las barrancas y en especial a la de Guadalupe, ya que ahora no sólo se piensa en problemas locales como los tiraderos de basura, sino que se tiene una idea más global de lo es la contaminación. Aun así, un porcentaje alto considera que el estado de la Barranca de Guadalupe no es ni bueno ni malo, probablemente porque se han acostumbrado a un mal manejo de las barrancas.

En cuanto al interés de la gente y su disposición a abordar la problemática de la barranca, (algo que no se preguntó en el diagnóstico de 2007), encontramos que la mitad de los entrevistados ha escuchado sobre los proyectos a cargo de la delegación principalmente durante las campañas electorales, pero no conoce ningún proyecto que esté en práctica actualmente. Los entrevistados están dispuestos a participar en proyectos de rescate colaborando en la limpieza, la reforestación, el entubamiento de aguas negras, el alumbrado público, colocando un enrejado para proteger la zona y dar otros usos a la barranca, preferentemente para esparcimiento.

Por último, la mayoría desconocía la razón de la tala de árboles y pocos se habían enterado (no más de dos meses antes del estudio) que era a causa del proyecto de la supervía, lo cual podría deberse a que la gente no se entera de los proyectos que se llevan a cabo en su colonia ni de los grandes impactos a nivel ambiental, social y de infraestructura que éstos pueden generar, ya que el túnel de la supervía atravesará las laderas de la barranca donde se encuentran vastos asentamientos urbanos, la mayoría de ellos en condiciones irregulares.

Conclusiones

El estado actual de la zona baja de la Barranca de Guadalupe no es mejor que el reportado en 2007 en el estudio diagnóstico del Instituto Nacional de Ecología. Entre los principales problemas se encuentra la contaminación por desechos sólidos y cascajo, las descargas de aguas residuales, el estancamiento de aguas negras y las construcciones irregulares. Los pobladores de esta zona están conscientes del deterioro de su barranca y los problemas que esto ocasiona, por lo que están dispuestos a colaborar en acciones de restauración, aunque aún existe mucha desinformación al respecto.

A pesar de que estamos a un año de que concluya el periodo presidencial, y de la existencia de una instrumentación legal y buenos planteamientos de soluciones a los problemas por parte de la delegación y el gdf, éstos no se aplican, contribuyendo al deterioro de la barranca, a lo cual se suman acciones del sector gubernamental que son contradictorias, como el proyecto de la supervía, que va en contra de la declaratoria de las barrancas como áreas de valor ambiental.

Es evidente que un buen número de personas oriundas del lugar están dispuestas a apoyar acciones de rescate si se implementara alguno de los proyectos planteados por la delegación y el gobierno. Pudiese ser que el restringir un tanto el acceso a las barrancas evitaría que se tirara basura, así como un aumento en la seguridad el que se den agregaciones delictivas, como sucede en el caso de la presa Guadalupe, cuyos habitantes han recibido una mayor consideración por tratarse de gente de alto poder. No obstante, a la larga, este grado de contaminación afectara a una amplia zona y no sólo al sector marginado, como sucede actualmente.

Con base en diversas fuentes (bibliográfica, páginas de internet oficiales, lo observado y lo narrado) se obtuvo información de carácter individual, a la cual se le imprimieron conceptos propios y, en general, se consideró que existe una desinformación intencionada por parte del gobierno hacia los habitantes de la zona, acompañada de actos pantomímicos, donde se plantean proyectos que no se realizan o no se consulta a la ciudadanía al respecto.

Las narraciones corroboraron lo encontrado bibliográficamente en cuanto a la presencia anteriormente de especies animales y vegetales en la zona, ahora escasas o desaparecidas al verse desplazadas por efectos antropogénicos como la contaminación y la introducción de fauna de tipo feral, lo cual se evitaría con un control de las mascotas que en muchos casos son abandonadas.

Este estudio propone, principalmente, que si se diera un seguimiento a un proyecto, inclusive simple, la gente consciente de la problemática estaría dispuesta a ayudar. Colocar una malla para evitar que se tire cascajo y basura sería un buen comienzo, como también sería importante tener un control de la ubicación de las casas, pues muchas están cerca del cauce donde hay riesgos de erosión visibles, lo cual conlleva probables deslaves y riesgos para sus habitantes.

A pesar de que una proporción de la gente se acostumbró ya al estado de la zona, la creciente contaminación y el deterioro de la Barranca de Guadalupe es un riesgo, ya que se pueden generar focos infecciosos de enfermedades, con una alta propagación debido a fauna feral, como los roedores e insectos transmisores de enfermedades, esto es, un riesgo para la ciudad de México en su totalidad, ya que algunas enfermedades tienen una alta propagación.

Dadas las limitaciones del presente estudio, pues no propone una visión de desarrollo sustentable como solución, lo cual sería deseable, el visualizar problemáticas como la existente en la Barranca de Guadalupe puede permitir un comienzo plausible para algún tipo de solución que lleve a mejorar las condiciones ecológicas, socioeconómicas y políticas de esa localidad. Sirve también para hacer conciencia en el ámbito científico, a fin de que tenga eco y se busquen soluciones adecuadas a esta problemática que cada vez se torna más grave.

articulos
Referencias bibliográficas
 
Procuraduría Ambiental y Ordenamiento Territorial del df. 2010. Zona de riesgo y vulnerabilidad ambiental en barrancas de la delegación Álvaro Obregón, Distrito Federal. Pp. 1-26 (www.paot.org.mx/centro/temas/barrancas/docpaot/reportedebarrancas.pdf).
Instituto Nacional de Ecología. 2007. Diagnóstico socioambiental de la barranca de Guadalupe en Álvaro Obregón, Distrito Federal. Pp.1-54 (www.ine.gob.mx/descargas/dgipea/diag_barranca_gpe.pdf).
El economista. 2009. “Declaran barrancas del df como áreas de Valor Ambiental”, 22 de julio (eleconomista.com.mx/notasonline/df/2009/07/22/declaranbarrancasdfcomoareasvalorambiental).
Bertha Teresa Ramírez. 2010. “Al rescate de las 33 barrancas de la zona poniente del df”, en bionero (www.bionero.org/ecologia/alrescatede33barrancasdelazonaponientedeldf).
Plan Nacional de Desarrollo 20072012. Investigación científica y tecnológica ambiental con compromiso social. Objetivo 13 (www.semarnat.gob.mx/transparencia/rendicioncuentas/Documents/primer%20informe/
09.pdf).
Gobierno del Distrito Federal. Sistema de información de Barrancas (www.sma.df.gob.mx/barrancas/index.php?op=tipodeproyectos).
Manifestación de Impacto Ambiental Modalidad Específica. Sistema Vial de Túneles y Distribuidores al SurPoniente de la Ciudad de México. Mayo de 2010. Pp. 1-62.
 
 
 
Agradecimientos

Agradecemos a las profesoras Julieta Jujnovski Orlandini y Alya Ramos Ramos Elorduy, quienes nos alentaron a difundir lo encontrado y finalmente a la revista Ciencias, que nos dio la oportunidad de expresar los resultados de nuestro trabajo.
     
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Jazmín Dávila Jimenénez, Giovanna Díaz del Toro, Ixchel Sarahí González Ramírez, Griselda Guerrero Márquez, Adrián Reyna Domínguez y Francisco Enrique Saldaña Monroy
Estudiantes de Biología de la Facultad de Ciencias,
Universidad Nacional Autónoma de México.
     
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como citar este artículo
Dávila Jiménez, Jazmín, Giovanna Díaz del Toro, Ixchel Sarahí González Ramírez, Griselda Guerrero Márquez Adrián Reyna Domínguez y Francisco Enrique Saldaña Monroy. (2013). La problemática ambiental en la Barranca de Guadalupe y la percepción de sus habitantes. Ciencias 107-108, julio 2012-febrero 2013, 50-60. [En línea]
     

 

 

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